“La ridícula ley de Impunidad es sin duda lo peor que se ha hecho”

Redacción

Por Redacción

Leyendo el artículo de Gabriel Lerner del 13/1/17, acerca de la edad de imputabilidad, debo decir que no desprecio sus argumentos, pero… Bueno, yo he trabajado durante 37 años evaluando psicosocialmente jóvenes con causa penal, de todos los juzgados de la provincia de Buenos Aires, y asimismo he ocupado cátedras de Criminología. No sé cómo decirlo, pero la sola idea de dar impunidad a alguien que mata me parece aberrante, ya que los seres humanos, como las demás especies de la naturaleza, vinimos equipados con un instinto fundamental de respeto a la vida de nuestros semejantes, y para que seamos capaces asesinar a alguien de nuestra propia especie debemos sufrir justamente un “entrenamiento perverso” (por ejemplo, dos machos pelean por una hembra o por un territorio pero se contentan con alejar al competidor), algo que nos fuerce a ello.

En los años de desempeño en minoridad he examinado más de 30.000 jóvenes con causa penal y efectivamente hay casos de falta de conciencia acerca de la gravedad del acto de atentar contra otro, pero son muy pocos los casos bajo auténticos estados de inconsciencia moral.

Y el dar impunidad no es la manera de crear conciencia. Más aun lo que sí hemos podido comprobar es que esta ridícula ley ha inducido a muchos grupos delictivos a contar con un menor de 16 para que sea él justamente quien lleve el arma y eventualmente dispare, amparado en la impunidad, para así disminuir el riesgo incriminatorio de los mayores. Esto forma parte de las estrategias operativas de los grupos de acción delictiva.

Esto aquí descripto no es un invento, es una realidad, y se comprueba en gran cantidad de casos. Es ingenuo pensar que generada una ventaja para la comisión de delitos ésta no sea aprovechada por los grupos delictivos. El mundo del delito es arduo, y de aguda razonabilidad en la planificación.

Éste es el mundo de la “personalidad de acción delictiva” que luego toma tanto trabajo reeducar y que exige personal capacitado y tiempo
–lo primero escasea y el tiempo… se pierde–.

Por alguna razón en tantos años no se ha dado capacitación ni se ha seleccionado responsablemente al personal de contacto, que es fundamental para la tarea terapéutico-educativa (salvo los pocos meses en los que estuvo el doctor Cormillot a cargo del ministerio, durante la gobernación de Cafiero, cuando hubo selección de personal pero no se llegó al tema de la capacitación).

De modo que al evaluar las problemáticas de seguridad en relación con los menores de edad puede hacerse una larga lista de lo que se ha hecho para mejorar las cosas, pero peor aún, lo que se ha hecho es agravarlas. Y esta ridícula –y finalmente trágica– ley de Impunidad es sin duda lo peor.

De esta manera, y a la luz de las “almas bellas”, como la de este amigo Lerner, que sin duda tiene buenas intenciones, se agrava el problema de la inseguridad, y no sólo para las víctimas de delito sino para los propios jóvenes.

No quiero ahondar más en este tema, prefiero dejarlo para otra nota acerca de las consecuencias morales que estas situaciones acarrean para los jóvenes en riesgo de caer bajo la influencia de organizaciones delictivas y ámbitos prodelictivos.

Luis Venzano

Psicólogo de la UNLP

“Más aun lo que sí hemos podido comprobar es que esta ridícula ley ha inducido a muchos grupos delictivos a contar con un menor de 16 para que sea él justamente quien lleve el arma”.

Luis Venzano – Psicólogo de la UNLP

Datos

“Más aun lo que sí hemos podido comprobar es que esta ridícula ley ha inducido a muchos grupos delictivos a contar con un menor de 16 para que sea él justamente quien lleve el arma”.


Leyendo el artículo de Gabriel Lerner del 13/1/17, acerca de la edad de imputabilidad, debo decir que no desprecio sus argumentos, pero... Bueno, yo he trabajado durante 37 años evaluando psicosocialmente jóvenes con causa penal, de todos los juzgados de la provincia de Buenos Aires, y asimismo he ocupado cátedras de Criminología. No sé cómo decirlo, pero la sola idea de dar impunidad a alguien que mata me parece aberrante, ya que los seres humanos, como las demás especies de la naturaleza, vinimos equipados con un instinto fundamental de respeto a la vida de nuestros semejantes, y para que seamos capaces asesinar a alguien de nuestra propia especie debemos sufrir justamente un “entrenamiento perverso” (por ejemplo, dos machos pelean por una hembra o por un territorio pero se contentan con alejar al competidor), algo que nos fuerce a ello.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora