“La ruta del miedo”
Haciéndome eco de una misiva publicada por este medio el 31 de mayo pasado (“¿Dónde están los 1.700 km?”), considero necesario destacar que hay ciertas rutas en esta provincia que, lejos de llamarlas rutas, las denominaría “senderos del miedo”, pues, como solía decir mi abuela, uno conduce “¡con el Jesús en la boca!”. No me refiero a la Línea Sur, ya que no la transito en demasía, pero sí a una ruta muy importante, diariamente transitada, y que puede denominarse “cordón umbilical con el norte”, por ser un eje comercial y turístico vital. Hablo de la Ruta Provincial Nº 6. Son escasos 110 km, que al transitarlos desde la rotonda del aeropuerto Umberto Illia hasta el dique Casa de Piedra uno no sabe cómo llegará a destino. En forma frecuente viajo a La Pampa y al cruzar el dique doy un suspiro de alivio al llegar al otro lado. En estos infames 110 km, aparte del paupérrimo estado del pavimento, no existen carteles de ningún tipo, ni verticales, ni horizontales. El único que hay (Casa de Piedra, a 50 metros) fue pintarrajeado por un tal Carlitos. Y ni hablemos de las líneas de guía laterales y centrales… ¡no existen! Por lo que conducir de noche es un riesgo para cualquier conductor, más aún para aquellos que son encandilados por los que vienen en sentido contrario y “quieren ver la ruta” (?). En fin, es todo un tema, y peor aún, del que nadie se ocupa. Es por esto que justifico mi alivio cuando paso al otro lado del dique. La pregunta que cabe como reflexión final es: ¿en qué se dilapidan los recursos que puntualmente asigna y destina Vialidad Nacional para mantenimiento de estos ejes comunicacionales? Sí hay algo muy cierto en la diaria realidad de nuestro país, y es que cada día disminuye la cotización de la vida humana, lo que es innegable. Enrique José Sosa, DNI 12.756.252 Roca
Enrique José Sosa, DNI 12.756.252 Roca
Haciéndome eco de una misiva publicada por este medio el 31 de mayo pasado (“¿Dónde están los 1.700 km?”), considero necesario destacar que hay ciertas rutas en esta provincia que, lejos de llamarlas rutas, las denominaría “senderos del miedo”, pues, como solía decir mi abuela, uno conduce “¡con el Jesús en la boca!”. No me refiero a la Línea Sur, ya que no la transito en demasía, pero sí a una ruta muy importante, diariamente transitada, y que puede denominarse “cordón umbilical con el norte”, por ser un eje comercial y turístico vital. Hablo de la Ruta Provincial Nº 6. Son escasos 110 km, que al transitarlos desde la rotonda del aeropuerto Umberto Illia hasta el dique Casa de Piedra uno no sabe cómo llegará a destino. En forma frecuente viajo a La Pampa y al cruzar el dique doy un suspiro de alivio al llegar al otro lado. En estos infames 110 km, aparte del paupérrimo estado del pavimento, no existen carteles de ningún tipo, ni verticales, ni horizontales. El único que hay (Casa de Piedra, a 50 metros) fue pintarrajeado por un tal Carlitos. Y ni hablemos de las líneas de guía laterales y centrales... ¡no existen! Por lo que conducir de noche es un riesgo para cualquier conductor, más aún para aquellos que son encandilados por los que vienen en sentido contrario y “quieren ver la ruta” (?). En fin, es todo un tema, y peor aún, del que nadie se ocupa. Es por esto que justifico mi alivio cuando paso al otro lado del dique. La pregunta que cabe como reflexión final es: ¿en qué se dilapidan los recursos que puntualmente asigna y destina Vialidad Nacional para mantenimiento de estos ejes comunicacionales? Sí hay algo muy cierto en la diaria realidad de nuestro país, y es que cada día disminuye la cotización de la vida humana, lo que es innegable. Enrique José Sosa, DNI 12.756.252 Roca
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