La Salida, el lugar donde dan pelea por recuperar su vida

En una chacra del barrio Stefenelli de Roca, un pastor menonita instaló una comunidad terapéutica y trabaja con adictos a las drogas, el alcohol, los juegos de azar y las apuestas.



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Todos los internos sostienen que las adicciones habían destrozado sus familias. (Foto: emiliana cantera )

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El apoyo de los compañeros es clave en la recuperación. (Foto: emiliana cantera )

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“Recuperarse de las adiciones es posible, y aquí lo hemos demostrado. Entre los que terminan el año de tratamiento, un 60% mantiene la abstinencia y continúa con su vida normal”, expresó Osvaldo Monroy (58) director de la comunidad terapéutica La Salida y abrió la puerta del lugar en el que muchas personas pelean para recuperar su vida.

La Salida es un lugar de rehabilitación en Roca, en el que los jóvenes buscan superar sus problemas de adicciones como la droga, el alcohol o la ludopatía

Se trata de una chacra ubicada en el barrio Stefenelli, al frente de la planta potabilizadora de Aguas Rionegrinas. El director explicó que la internación es para los casos más extremos. Remarcó que la demanda es altísima.

El 27 de octubre de 2010 a nivel nacional murió el ex presidente Néstor Kirchner, además fue el día que se hizo el último censo, en Roca llovió mucho y ese día abrieron por primera vez sus puertas recordó Osvaldo.

Osvaldo es pastor de la iglesia Menonita. “Nuestra institución tiene más de 500 años, se ocupa mucho de la tarea social. Se brinda educación en escuelas primarias, secundarias y tenemos guarderías”, destacó. También es director de la agencia de adicciones de la provincia de Río Negro y representante del programa Vida que capacita a operadores en adicciones. “Con este programa se complementa la ayuda espiritual para las personas con adicciones”, detalló.

En Roca a través de la iglesia Menonita empezó a trabajar con los hombres de la calle. “Comencé a interactuar con ellos para ver que se podría lograr, generar un cambio de vida. Me encontré que ellos querían un cambio pero que como sociedad se le habían cerrado las puertas. Necesitábamos un lugar físico para que estas personas pudieran encausar su vida”, señaló.

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Con su esposa Miriam Sánchez, que es docente, tenían una chacra que estaba sin uso. Con mucho esfuerzo empezaron a adaptar el lugar para recibir personas. Construyeron primero el salón. “Durante un tiempo la usé para practicar la apicultura, tenía colmenas acá”, recordó.

Pero una vez que estuvo lista, hace ocho años, llegó la primer persona. Muchos venían de intentos de suicidios, situación de calle. Algunos habían roto todos sus vínculos con su familia. También se encontró con jóvenes que tenían restricción de acercamiento. “Estas personas padecían una adicción al alcohol y otras sustancias. Nos dimos cuenta de que necesitábamos capacitarnos para poder asistirlos”, contó.

Con el programa Vida se capacitaron en ese tiempo unas 100 operadores en Roca. “Pasamos de ser un refugio para personas de la calle, a ser una comunidad terapéutica en adicciones”, detalló.

La Salida es un lugar gratuito. Las personas llegan voluntariamente, residen en las instalaciones y reciben esta asistencia. La capacidad es de 23 camas. Además están por inaugurar dormitorios nuevos para 16 camas más.

El lugar se financia a través de donaciones de la iglesia Menonita. El alimento que comen los muchachos es también donado por las familias.

¿Cómo es el programa?

Osvaldo contó que se inculcan nuevos conocimientos para lograr los cambios de conductas necesarios para salir de la adicción. “Lo hacemos través de la Biblia que es un instrumento muy valioso y eficaz que tiene miles de años. Le vamos incorporando valores, restaurando daños en lo afectivo que tuvieron generalmente por el abandono”, detalló.

Además de la ayuda espiritual, el lugar cuenta con un equipo de profesionales y personas capacitadas. Hay un equipo de admisión a través del cual, las personas llaman a un número de teléfono, se les realiza un entrevista de admisión en la que se evalúa, nivel de adicción, su condición.

El tratamiento dura seis meses de residencia en el lugar y seis meses más de reinserción social. En la clínica no pueden manejar dinero ni celulares. Por esto al cuarto mes de internación, comienzan a trabajar afuera y realizar un fondo de dinero para que después puedan alquilar algún departamento compartido entre dos o tres personas.

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Lo que primero que se hace en la mañana es la lectura de la Biblia. Después, los jóvenes realizan trabajos manuales. Tienen como compromiso mantener el lugar. Unos cortan el pasto, hacen jardinera. Luego de los seis meses ya tienen nociones básicas de construcción, electricidad, metalúrgica, carpintería. También huertas orgánicas. Tienen charlas de diferentes temas como paleontología.

El pastor explicó que algunos de los caen en las adicciones tienen un oficio o formación y otros caen desde muy chicos por lo que no tienen sus estudios secundarios terminados.

“En la provincia de Río Negro tenemos mucho consumo de marihuana desde los 8 años. Muchos no terminan la primaria y la secundaria. Instamos a que puedan retomar sus estudios”, señaló Osvaldo.

Al cuarto mes de internación comienzan a trabajar afuera y juntar un fondo de dinero que sirva a futuro para alquilar algún departamento.

Trabajar en diferentes oficios es una parte fundamental de los tratamientos.

emiliana cantera

Cifras

Sueña terminar la secundaria y estudiar nutrición

Facundo es de Villa Regina y tiene 19 años. A los 14 comenzó su adicción a la cocaína. Durante un tiempo vivió en la calle ya que sus padres no lo aceptaban en casa porque salía a robar.

“Estaba perdido, estuve viviendo con mi abuela pero también me echaron porque seguía robando con mis amigos”, contó.

Mientras estuvo vagando en la calle conoció a un chico que había pasado por La Salida y le contó como había cambiado su vida en ese lugar. “Al principio no quería venir pero pude reaccionar de que lo que necesitaba era cambiar mi vida”, relató.

El 11 de junio ingresó a la comunidad y ya terminó la primera parte del tratamiento.

“Me ayudaron a sobrellevar mi adicción y salir adelante. Estoy en la meta final. Ahora quiero terminar la secundaria y estudiar una carrera en nutrición”, contó ansioso.

Facundo aprendió dibujo, tallado en madera y carpintería en La Salida. “Acabamos de finalizar un torneo de fútbol que se realizó en Neuquén con varios centros terapéuticos y salimos ganadores”, expresó contento.

Por su adicción perdió a su familia

Vino de Jujuy a recuperarse

Juan tiene 37 años y viene de San Salvador de Jujuy. Hace poco más de un mes llegó a la comunidad y está sobrellevando una adicción al alcohol y el juego. En Jujuy su mamá va a una iglesia evangélica y en un encuentro cristiano otra mujer religiosa le comentó sobre La Salida.

“Llamamos al pastor Osvaldo, él me preguntó si estaba decidido a venir a internarme y me vine. Me recibieron muy bien. Estoy un poco lejos de mi gente, pero estoy bien y la estoy peleando”, agregó.

Juan a los 17 comenzó a consumir mucho alcohol. A los 20 también no pudo controlar su afición por ir al casino y también consumía marihuana.

El hombre tiene una nena de 10 años y otra de 15 años. En Jujuy, trabajaba en el campo y regaba las plantaciones y se dedicaba a la costura de ropa junto a su mamá.

“Quiero rehabilitarme, no quiero estar por estar. Está bueno mantenerte ocupado porque cuando no haces nada empezás a pensar cosas, a volver atrás”, manifestó.

“Cuando uno está ocupado y tenés compañeros que te animan, vas para adelante. Ahora queremos poner la primera huerta en la comunidad. Estamos sembrando tomate”, dijo mientras trabajaba en la tierra.

Su anhelo es volver bien a Jujuy y recuperar a su familia.

Se rehabilitó

Y va a cumplir su sueño

Nicolás tiene 25 años, vivía en General Roca pero se mudó a Choele Choel. Cuenta que es papá de una nena de cuatro años y que está allí solo de pasada.

Hace cuatro meses terminó el tratamiento y en forma de agradecimiento suele visitar a la comunidad para ayudar con la construcción de las nuevas habitaciones.

“Cuando llegué por primera vez mi vida era un desastre. Vivía en la delincuencia y vendía estupefacientes. Perdí a mi mujer y mi hija”, recordó con lagrimas.

Nicolás llegó a una etapa en la que no quería seguir viviendo, había perdido la fuerza de voluntad. Un primo suyo que hizo el tratamiento en La Salida pedía la oración por él a la iglesia Menonita.

“Luego mi señora me habló y me preguntó si me quería recuperar. Sus palabras me llegaron. Gracias a Dios pude hacerlo y también recuperé a mi familia”, contó.

La nueva oportunidad, la va a celebrar. El próximo año va a casarse, algo que veía como un sueño lejano.

Datos

Al cuarto mes de internación comienzan a trabajar afuera y juntar un fondo de dinero que sirva a futuro para alquilar algún departamento.
12
meses dura el tratamiento. En los primeros 6 permanecen internados, luego se trabaja en la reinserción social.
23
camas es la capacidad que tiene La Salida, y están por inaugurar dormitorios nuevos para 16 camas más.
Leonardo tiene 28 años y hace un mes y medio volvió a La Salida. Hizo el tratamiento anteriormente pero tuvo una recaída. Tiene un hijo de siete años y una de nena de cinco.
“Llegué porque tengo una adicción a la cocaína. Es algo con lo que vivo hace años y todavía no puedo superarlo. Me ha atrapado de una manera muy fuerte”, expresó.
Es técnico en telecomunicaciones y redes. Leonardo contó que su adicción comenzó cuando era adolescente y estaba por terminar la secundaria. Por un lazo de tiempo dejó de consumir. Pero unos años en un reencuentro de amigos volvió a drogarse y “ahí me convertí en un adicto potencial”, manifestó.
Leonardo contó que la droga afectó su trabajo y tuvo que cambiar de laburo. También tuvo problemas en su vida familiar, en su relación de pareja y en su salud.
El joven conoció a La Salida por una compañera de trabajo.
“Sabía que necesitaba ayuda, mi familia me pedía que haga el tratamiento. Pero estaba tan tapado por la adicción que no tenía la fuerza de tomar la decisión”, expresó.
Leonardo rescató el compañerismo y la ayuda que hay entre los chicos que se encuentran internados. “Es muy importante el respaldo del pastor y sus colaboradores, la ayuda de la iglesia porque esto es como una terapia familiar”, destacó.
Hoy su mayor proyecto es recuperar a su familia y retomar los proyectos que tuvo alguna vez como terminar su casa.

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