La sucesión de Castro intriga a Cuba



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Si todo marcha como está previsto en febrero de 2018, el mandatario cubano Raúl Castro dejará la presidencia tal y como ha anunciado reiteradamente, pero ¿quién será su sucesor?

Los pronósticos apuntan a Miguel Díaz-Canel, actual vicepresidente del gobierno y nombrado en el cargo por el propio Raúl Castro en el 2013, pero el secretismo con el que se lleva el tema genera incertidumbres.

El pasado miércoles, Mariela Castro, hija del mandatario cubano Raúl Castro, ante una pregunta sobre sus preferencias para la presidencia, aseguró que todavía puede haber sorpresas en el relevo político en la isla. “Hay sorpresas siempre, así que, sorpresa, ya veremos”, afirmó Mariela Castro durante una rueda de prensa para presentar las jornadas cubanas contra la homofobia.

En los últimos años, Mariela Castro ha ganado influencia en la sociedad cubana desde el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) que ella dirige y que se ha destacado por los debates en defensa de la comunidad homosexual en la isla.

Mariela Castro se descartó en la carrera por la sucesión. “Nunca voy a dejar que me postulen para una tarea tan grande como esa. En el pueblo de Cuba hay millones de candidatas y candidatos”, aseguró. La directora del Cenesex afirmó que mientras se mantenía a la expectativa sobre un posible candidato “Estoy observando, a veces te vas orientando por un lado y de repente miras para acá y dices qué interesante esta persona, no me había fijado antes. Eso pasa mucho en Cuba”.

Sorpresivamente en el 2013, cuando fue nombrado presidente por segunda vez, Castro anunció que no aceptaría una nueva reelección y pidió una limitación de los cargos a dos mandatos, cada uno de cinco años.

Para muchos es un hecho que el sucesor será Miguel Díaz-Canel, quien ocupa la vicepresidencia del gobierno, puesto en ese cargo por el propio Raúl Castro, y además es miembro del poderoso Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Por primera vez desde el primero de enero de 1959, la Revolución cubana tendría un líder que no participó en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Díaz-Canel es un ingeniero que pasó por todos los niveles de dirección del PCC y del gobierno. Avalado por su trabajo en la década de 1990 en varias provincias cubanas y después al frente del Ministerio de Educación Superior, pero en los últimos tiempos se ha vuelto más opaco en sus intervenciones públicas.

El ahora vicepresidente ejerció como jefe del Partido Comunista en dos de las provincias más importantes de Cuba. Primero en Villa Clara, donde defendió proyectos tan irreverentes como El Mejunje, un bar que fue el epicentro del movimiento LGTB en Cuba.

Después dirigió en la oriental provincia de Holguín, donde nacieron Fidel y Raúl Castro. En ambos sitios los lugareños le recuerdan por su estilo desenfadado, vestido con viejas camisetas con la imagen del guerrillero Ernesto “Che” Guevara o viajando en bicicleta.

Últimamente, su presencia internacional se ha reforzado recibiendo a personalidades extranjeras en La Habana o haciendo viajes al exterior como Rusia y Venezuela, grandes aliados políticos y económicos de La Habana, pero en sus discursos no se sale del guión programado.

A diferencia del modelo chino ideado por Deng Xiaoping de sucesión por etapas, en Cuba esperar que llegue su momento es la mejor opción de Díaz-Canel. Si todo sale como está previsto, Miguel Díaz-Canel será presidente de país mientras que Raúl Castro se mantendrá como primer secretario del PCC por lo menos hasta el 2021.


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