La tevé infantil, un desafío
Del 31 de octubre al 2 de noviembre, dos profesionales de Pakapaka dictarán un seminario en Roca.
Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com
Del 31 de octubre al 2 de noviembre, en el Instituto Universitario Patagónico de Artes (IUPA), dos profesionales del Canal Pakapaka –Mariana Loterszpil y Facundo Agrelo- dictarán el seminario “TV infantil de calidad: de la inspiración al proyecto” sobre creación y desarrollo de proyectos audiovisuales infantiles para la carrera de Cinematografía y Nuevos Medios, técnicos o realizadores de tevé. Agrelo es profesor de producción y realización de cine para niños en Imagen y Sonido de la UBA y responsable del Departamento de Guiones de Pakapaka. Nacido en Buenos Aires en 1969, autor, guionista, dramaturgo y sociólogo, participó además en la creación del citado canal, donde coordina equipos de guión internos y externos. El encuentro entre Facundo Agrelo y “Río Negro” comenzó indagando en la habitual resolución de conflictos en televisión, cine, videojuegos, mediante acciones violentas, disparos, explosiones, trompadas, voladuras de autos o edificios, destrucción de los objetos más diversos, aniquilación del rival de manera directa o indirecta. “La violencia en la televisión infantil, siempre hay que contextualizarla. No es lo mismo resolver un conflicto en una serie de animación que ocurre en un mundo fantástico y donde se apela a ella, que plantearla en un programa de ficción para justamente abordar la problemática. Hay casos donde mostrarla es válido en pos de algo que se quiere trabajar sobre violencia”, sostiene –En otros términos sería: existe y los contenidos pueden ayudar a aprender a negociar, a analizarla… Que son parte de las propuestas de Pakapaka o de Encuentro. –Sí, pero es más por un modo de concebir a la infancia y la producción audiovisual infantil, con una mirada muy respetuosa de los chicos y de la importancia que tienen la televisión y los medios audiovisuales como los juegos en la computadora, las tabletas, los celulares, el cine, el teatro. –En los talleres que vienen dando, observás que hay conciencia de este tratamiento, hay idea o tienen que plantearla de entrada? –La televisión de calidad existe en algunos lugares del mundo, hace bastante tiempo. En Alemania se trabaja desde los sesenta; en los países nórdicos, Francia, un poco más tarde la BBC (de Londres), Japón, incluso Estados Unidos. Lo novedoso es que los últimos años, aparece una tendencia muy fuerte e interesante en Latinoamérica. Ha habido experiencias sueltas, no sistemáticas, incluso en Argentina; en su momento, Cablín (88 al 2000), Magazine Forfai (de 1995 a fines del 96)… Más recientemente ha ocurrido una toma de posición respecto de la televisión de calidad para niños, porque es cara y requiere apoyo del Estado, compromiso de los distintos actores involucrados en su producción. En ese marco, nuestro país, desde Pakapaka y desde productoras de contenidos, picó en punta y se convirtió en referente para el resto del continente. Ahora, surge la necesidad de formar gente para ampliar el caudal humano necesario. Porque es una industria, también, y hay que adiestrar recursos humanos, entrenar a las casas productoras… –La televisión de calidad está hecha por adultos, lo que implica mantener, alimentar ese costado niño que cuesta conservar con el paso del tiempo. Hay que saber mirar como miran, como juegan los chicos… –Sí… De hecho, es uno de los planteos más interesantes y a la vez, más críticos de la producción audiovisual infantil. Es el mayor desafío… Los Talleres giran mucho en torno a cómo entender a los niños, que es el primer elemento para trabajar en esto. No cómo traducirlos, interpretarlos, sino conocerlos realmente. Dejar que sean ellos los que hablen, los que propongan sus intereses, sus demandas, sus problemáticas. Y eso, después, sí, con un trabajo bastante arduo, convertirlo en programas para que ellos mismos se vean allí reflejados. Es uno de los grandes temas, porque inevitablemente la producción audiovisual la realizan adultos.
Lo primero que hay que hacer, asegura Agrelo, es entender a los niños.