La última mentira de Recalde
Fiel a su estilo, el Dr. Recalde se despidió de Aerolíneas Argentinas con una mentira. Para honrar su final, el abogado con especialización en temas laborales al frente de la administración del grupo Aerolíneas, que está compuesto por cinco empresas –Aerolíneas Argentinas, Austral, Jet Paq, Aerohandling y Optar–, decidió la coherencia. Tal vez el único hilo conductor rastreable con regularidad sociológica de la gestión Aerolíneas han sido la manipulación constante de datos y la mentira lisa y llana como forma de información. A decir verdad, el último gerente general y presidente del directorio de Aerolíneas dijo muchas mentiras en el hall sur de Aeroparque a la salida de su lamentable final al frente de la línea aérea de bandera. Pero la simbólicamente más saliente fue la de “ganamos el juicio por la expropiación”. En primer lugar, el International Centre for Settlement of Investments Disputes (Icsid), conocido en el país como Ciadi, dio su primer veredicto –podemos decir– cuando decidió, en diciembre del 2012, que tenía jurisdicción sobre la demanda. Fue el primer cachetazo para la parte argentina (que lleva adelante la Procuraduría del Tesoro de la Nación), que desde el 2009 había intentado por todos los medios, por orden política de la Presidencia de la Nación, dilatar una decisión irremediable: que el centro de disputas de inversiones resolviera tomar el caso. Esa derrota legal –ocurrida, según informa el propio Ciadi, el 21 de diciembre de 2012– fue sólo la antesala de la derrota definitiva, que en adelante la defensa argentina sólo intentó dilatar en lugar de minimizar. La Procuraduría del Tesoro nuevamente procedió con mandato de la cabeza del Ejecutivo con maniobras dilatorias que llegan hasta hoy, evitando la posibilidad de arreglos que minimizaran el costo para la empresa, es decir, para el Estado nacional argentino. Así se puede verificar, en el diario del juicio con acceso al público, cómo la defensa argentina recurrió inagotablemente a la argucia de “tenemos nuevas evidencias”, prolongando el proceso. Esto se hizo con pleno conocimiento de que ninguna de esas “nuevas evidencias” presentadas por la defensa argentina evitaría lo inevitable: Argentina deberá pagar por haber expropiado una compañía que en el 2008 ya estaba quebrada. Su situación de quiebra fue informada por la propia administración Recalde y corroborada en sendos informes de auditoría de la AGN. Pero el absurdo llegó más lejos en el montaje final de la salida de quien posiblemente haya protagonizado la estafa más grande que se le hizo al Estado nacional en los últimos 12 años y con seguridad la más grave realizada a nuestra línea de bandera. En el hall de Aeroparque se construyó una escena con unos 50 ó 60 empleados (Aerolíneas Argentinas tiene 12.202, según contestó en carta documento María Gabriela Casanova, apoderada de Aerolíneas, el 10 de noviembre de 2015) entre los cuales estaba Pablo Ceriani, gerente económico de Aerolíneas cuya pésima gestión es sólo comparable con la de Axel Kicillof y en términos generales había más caciques que indios en una escena totalmente controlada para darle espacio a la última simulación del saliente gerente general de Aerolíneas. Se aplaudía –él mismo– para reforzar la necesidad de que los otros debían hacerlo también. Un cronista de Todo Noticias, Javier Lozano, le preguntó al doctor Recalde sobre su balance y el estado en el que quedaba Aerolíneas al cabo de sus seis años y medio en la gestión. Por supuesto que el abogado hijo del famoso diputado Héctor Recalde señaló la prosperidad que muchas otras veces destacó y que según los momentos políticos que vivía la Argentina el propio gerente general desmentía. Sobran ejemplos, pero de los últimos grandes papelones está el de febrero de este año, cuando la conducción Recalde intentó fabricar una ilusión de que Aerolíneas generaba ganancias. A mediados de septiembre se publicó un flyer, sí un flyer, donde la empresa reconocía que el déficit no era tan alto como en otros años, pero desmentía la información que la misma compañía le había hecho llegar a Cristina Kirchner y que ésta incluyó en su discurso de apertura de ordinarias en cadena nacional el 1 de marzo. Así fue el final, envuelto en fracaso, frustración y engaño. El último fue: “ganamos el juicio por la expropiación, Aerolíneas es 100% estatal”. Además dedicó el falso triunfo a los que “tiraron en contra”, muestra demoledora de cómo la gestión percibió la crítica. La falsedad sobre la victoria del juicio de expropiación es tan evidente que en su nota de despedida en Facebook Recalde no se animó a tanto y por supuesto no hay semejante afirmación, que sólo agrandaría su papelón. Sí apostó a ridículos menores como el de la celebración de una obra inconclusa, el famoso hangar 5, que el saliente presidente admite que no está terminado y que en sus últimos días al frente del Ejecutivo nacional la presidenta Cristina Kirchner también celebró. Es inevitable sumar a este análisis cierta preocupación por la falta de reacción oficial frente a los despropósitos finales de la peor gestión de la historia en Aerolíneas Argentinas, que consumió de los contribuyentes argentinos 5.000 millones de dólares en siete años de aportes estatales y, más importante, que le saca al presupuesto nacional la nada despreciable cifra de 600 millones de dólares por año. Cómo hará la gestión nueva de Aerolíneas Argentinas para tomar medidas que tiendan a ordenar este gran agujero negro que deja la última conducción es una pregunta sin respuesta y, ciertamente, con pocas posibilidades. No parece ser la mejor opción la de resaltar una transición ordenada de manos de quien deja una empresa con concurso preventivo según consta en la AFIP, con un 30% más de empleados, un déficit operativo de casi dos millones de dólares diarios, la deuda con el Ciadi impaga (lo que significa que habrá que sumar unos 1.200 a 1.600 millones de dólares más al debe de la empresa) con sólo cuatro aviones –con una valuación total que no supera los 250 millones de dólares– propios y habiendo recibido del gobierno nacional una cifra en dólares que duplica el valor de mercado de Air France-KLM. (*) Licenciado en Ciencia Política (UBA). Autor de “Aerolíneas Argentinas, 2.000 días de pérdidas”
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Franco Rinaldi (@FrancoVRinaldi)- Licenciado en Ciencia Política; autor de “Aerolíneas Argentinas, 2.000 días de pérdidas” (Especial para Río Negro)