“La vuelta a la ruleta rusa: tasa vs. dólar”

Por Redacción

Luego de la devaluación del mes de enero, el gobierno le dijo a los ciudadanos que es hora de sincerar, “ya no somos tan ricos, y no podemos seguir gastando a este ritmo”. El salto abrupto del dólar a $ 8 significó que el BCRA estaba regalando los dólares sin ningún beneficio, por lo cual aplicó reglas ortodoxas, pero no hay peor ortodoxo que un heterodoxo asustado, sin plata, confundido, y poco creíble. Recién se está transitando el primer eslabón de una cadena sumamente compleja en la que los costos son inmediatos y los beneficios mediatos. Estas etapas de devaluación deberían acompañarse con menor emisión, altas tasas (que compensen las expectativas devaluatorias), y fundamentalmente reducir el déficit fiscal con sinceramiento de precios. Esto permite estimar que los costos no serán menores en términos de actividad económica, inflación, etc., y los beneficios se podrían esfumar por la inercia de las expectativas. El peor de los diagnósticos a mi entender, ya que sin confianza en los actores económicos, los precios y las altas tasas harían un círculo virtuoso donde si la inflación no se detiene desde sus cimientos, las tasas actuales que paga el BCRA quedarían absorbidas obligando a una suba similar o superior a las expectativas inflacionarias. Tasa versus dólar. Ni bien se abrió el cepo, los principales compradores en el mercado mayorista eran los bancos, impulsados por hacerse de billete para la venta al público, por la pequeña apertura del cepo, pero fundamentalmente por la cobertura que éstos hacen por sus activos en pesos. Me era habitual escuchar que los bancos estaban sólidos y con liquidez, pero la devaluación de enero golpeó sus carteras, más aún si medimos éstas desde principios del 2013. Una devaluación más de este tipo licuaría aún más sus activos, perjudicando sus balances y debilitando el sistema financiero. Guste o no guste, a una economía sin bancos no le queda otro camino que el colapso. Los argentinos tenemos mucha experiencia en esto y el mundo lo vivió con la crisis del 2008. Ante este escenario, donde los principales jugadores del mercado eran los bancos, se decidió por un lado volver a cerrar el cepo (aunque se desconozca por parte de la Afip)y fundamentalmente se obligó a éstos a través de una normativa del BCRA, a desprenderse de los dólares que habían comprado. Esta normativa permite por estos días abastecer el mercado cambiario, haciendo que la oferta supere la demanda, sólo por el tiempo que lleve desarmar estas posiciones. Las mismas están en bonos dolarizados (Boden 2015, y Bonar X) y contratos de futuros, aunque éstos son resistidos a ser vendidos por los bancos, haciendo por estos días algunas triangulaciones y asumiendo los bancos a ser multados por el BCRA. Esta multa sería de unos $ 10 M por cada $ 500 M de exceso. Para cerrar esta rueda, que hizo que los bancos se desprendieran de lo comprado anteriormente, el BCRA asume sus costos. Y es que al comprarle los dólares a los bancos, la contrapartida es la vuelta de los pesos al circuito financiero, por el cual el BCRA, a través de la licitación semanal de Lebac (Letras BCRA), aspira del circuito los pesos con un costo de casi 30% anual. El problema no es inmediato, pero aquí juega la inercia por expectativa, ya que si no hay ajuste en la inflación, la emisión y el gasto público, el riesgo que asume el BCRA es tener que pagar tasas superiores a las expectativas inflacionarias, tasa versus dólar… ¿y el crédito? Como verán, va desapareciendo. Es más fácil prestarle al BCRA que asumir el riesgo del mercado. Si el BCRA impulsa la suba de tasas es porque en definitiva busca enfriar la economía. Será capaz de lograrlo sin sumergir la economía en una recesión, ¿o es lo que busca el gobierno, hasta conseguir dólares genuinos? Roberto Fabián Correa DNI 18.446.255 – Neuquén

Roberto Fabián Correa DNI 18.446.255 – Neuquén