“Las antenas de telefonía, en la picota”

Redacción

Por Redacción

Los vecinos de Elflein 1400 de Bariloche siguen su lucha para que se retire una antena de telefonía celular recientemente instalada. Las antenas de telecomunicaciones están siempre en la picota, asociadas con enfermedades y daños a las viviendas lindantes y al medioambiente. Muchos nos hacemos la misma pregunta: ¿es realmente contaminante una antena de telefonía celular? Muchos técnicos y especialistas en la materia dicen que no. Pero lo cierto es que las investigaciones mundiales sobre el vínculo del cáncer con la contaminación electromagnética continúan y no son concluyentes. Numerosos tipos de cáncer no son detectables sino hasta muchos años después del contacto con el emisor de la radiación y el uso de los teléfonos móviles no se generalizó hasta principios de los años 90, por lo que no se puede ser categórico en afirmar que las antenas de telefonía son inocuas. En Estados Unidos muchas ciudades cuentan con regulaciones específicas sobre la instalación de antenas de celulares. Al respecto, establecen distancias mínimas con las viviendas, brindan detallada información y consulta a los potenciales afectados en un radio de más de cien metros y obligan a crear barreras –naturales y artificiales– que absorban la radiación y eviten el impacto visual. También fomentan el uso compartido de las antenas por los distintos operadores de telefonía para evitar su proliferación. Nuestra carta magna reconoce rango constitucional al gozar de un medioambiente sano, a la salud pública y a la vida. Rige en nuestro país el principio precautorio, formulado por la doctrina alemana (vorsorgeprinzip) sobre la base de la falta de certeza científica de la inocuidad de algunas actividades o productos desarrollados por la especie humana; es decir, cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medioambiente. En conclusión, creo que el tema es serio. Estamos hablando de la salud de las personas y del medioambiente. La instalación de antenas de telefonía celular debe cumplir un procedimiento complejo, con la intervención de la Comisión Nacional de Comunicaciones y los organismos provinciales y municipales con competencia en la materia. Sin ninguna duda, se deben atender los reclamos de los vecinos y brindarles toda la información que requieran. Sebastián Ariel Gamen Bariloche

Sebastián Ariel Gamen Bariloche


Los vecinos de Elflein 1400 de Bariloche siguen su lucha para que se retire una antena de telefonía celular recientemente instalada. Las antenas de telecomunicaciones están siempre en la picota, asociadas con enfermedades y daños a las viviendas lindantes y al medioambiente. Muchos nos hacemos la misma pregunta: ¿es realmente contaminante una antena de telefonía celular? Muchos técnicos y especialistas en la materia dicen que no. Pero lo cierto es que las investigaciones mundiales sobre el vínculo del cáncer con la contaminación electromagnética continúan y no son concluyentes. Numerosos tipos de cáncer no son detectables sino hasta muchos años después del contacto con el emisor de la radiación y el uso de los teléfonos móviles no se generalizó hasta principios de los años 90, por lo que no se puede ser categórico en afirmar que las antenas de telefonía son inocuas. En Estados Unidos muchas ciudades cuentan con regulaciones específicas sobre la instalación de antenas de celulares. Al respecto, establecen distancias mínimas con las viviendas, brindan detallada información y consulta a los potenciales afectados en un radio de más de cien metros y obligan a crear barreras –naturales y artificiales– que absorban la radiación y eviten el impacto visual. También fomentan el uso compartido de las antenas por los distintos operadores de telefonía para evitar su proliferación. Nuestra carta magna reconoce rango constitucional al gozar de un medioambiente sano, a la salud pública y a la vida. Rige en nuestro país el principio precautorio, formulado por la doctrina alemana (vorsorgeprinzip) sobre la base de la falta de certeza científica de la inocuidad de algunas actividades o productos desarrollados por la especie humana; es decir, cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medioambiente. En conclusión, creo que el tema es serio. Estamos hablando de la salud de las personas y del medioambiente. La instalación de antenas de telefonía celular debe cumplir un procedimiento complejo, con la intervención de la Comisión Nacional de Comunicaciones y los organismos provinciales y municipales con competencia en la materia. Sin ninguna duda, se deben atender los reclamos de los vecinos y brindarles toda la información que requieran. Sebastián Ariel Gamen Bariloche

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora