Las bibliotecas reclaman ayuda financiera y edilicia

Son entidades de bien público donde estudian alumnos de primaria y secundaria.



NEUQUEN (AN).- Las ratas de biblioteca están inquietas. Al menos ocho bibliotecas populares de esta ciudad tienen problemas de tipo edilicio y económico que perjudican su normal funcionamiento. Retraso en el pago de los subsidios estatales, falta de edificio propio, deterioro de la infraestructura y construcciones precarias de cantonera y chapa, son algunos de los inconvenientes que las aquejan.

Sobre un total de 89 bibliotecas populares locales que satisfacen la demanda de estudiantes de primaria y secundaria en los barrios, varias sufren la crisis y reclaman a las autoridades provinciales y municipales o buscan alternativas para subsistir. Son entidades civiles sin fines de lucro que no tienen dependencia oficial, salvo por el programa de subsidios que existe en Neuquén o el que les otorga la comisión nacional.

Hace un mes hubo una denuncia por el manejo de esos subsidios por parte de la subsecretaría de Cultura. A varias les asignaron un aporte que no recibían pero por el que debían certificar mediante el visado de comprobantes apócrifos. Por el asunto se inició sumario a funcionarios del área.

La biblioteca Jorge Luis Borges, en Toma Norte, desde hace cinco años funciona en una casilla de madera y náilon. Así sobrevivió un tiempo la Milton Aguilar en Almafuerte, pero en febrero, después de un temporal, la precaria edificación de madera cantonera y chapas se derrumbó por completo y los 500 ejemplares descansan hoy en la casa de su presidente.

Su secretario, Carlos Morales, comentó que solicitaron a la dirección de Bibliotecas Populares que los proveyera de un tráiler, una casilla prefabricada o un contenedor para reinstalarse. Enfatizó en la necesidad de recomponer la biblioteca para los chicos del barrio que deben caminar 30 cuadras para ir a la que está en el Gran Neuquén, una situación que ocasiona problemas de inseguridad. En la Angel Edelman, para pagar la luz y los servicios de luz y gas “hacemos ferias de ropa y de platos”, explicaron sus dirigentes.

Si funcionan en la comisión vecinal, el sueño del edificio propio no es una utopía. Tal es el caso de la Libertador San Martín de Villa Farrel porque, según su directora, Hortensia Silva, “en la municipalidad se están ocupando de las gestiones para agrandar el espacio”. Otra que necesita un espacio propio es la Luis Topo Oliva, de Don Bosco III, cuya directora comentó que realizó gestiones para conseguir materiales de construcción, ya que cuentan con un terreno para eso.

“Nos mata el tema del espacio”, asumió Lucio Mansilla, director de la Biblioteca Popular Hugo Berbel en Villa Florencia.

Allí los usuarios pueden acceder a internet, tevé, fotocopiadora, escáner, computadoras, video, y una colección de libros por una cuota de un peso con cincuenta centavos.

En la puerta de la Biblioteca Jaime de Nevares de Islas Malvinas, puede leerse en un cartel -“Nuevo horario de mañana: de 10 a 12”-, porque no tiene calefacción y dificulta las actividades en invierno.

En la mayoría de las bibliotecas mencionadas, sus titulares informaron que el pago de los subsidios asignados por la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (Conabip), así como con los establecidos por la provincia y la municipalidad, se realiza con retraso y que eso dificulta sus funciones.

 

Según Cultura, la mayoría está en regla

NEUQUEN (AN).- En esta ciudad hay 89 bibliotecas populares, de las cuales 73 están regularizadas y en condiciones de recibir subsidios de Conabip, provincia y municipio. Son asociaciones civiles de bien público y necesitan cumplir con una serie de requisitos, tales como personería jurídica, balances y libros “al día”, comisión directiva constituida, entre otros.

Susana Ceballos, directora de la dirección de Bibliotecas Populares manifestó que en el caso de la Conabip, los subsidios dependen de la cantidad de socios, las actividades de extensión, la promoción de la lectura, el personal y otros factores que categorizan a las bibliotecas.

Respecto de los subsidios que otorga la provincia, Ceballos señaló que la ley que regula dicha asignación es la 1628, y que corresponden 2.650 pesos anuales más libros (100 volúmenes). “Este año alcanza a una inversión de 100.000 pesos para todas las entidades”, agregó.

“Son entidades autónomas y la ley no nos permite actuar como organismo conductor sino como mediadores”, aseguró Ceballos respecto del uso de las partidas asignadas. De todas formas, la provincia exige que el 60% de los subsidios se destine a insumos y personal.

En cuanto al decreto 613 mediante el cual se fijaron 360.000 pesos destinados a “promoción producción cultural” para 7 bibliotecas populares de la provincia, que concluyó en un escándalo y denuncia ante la fiscalía de Delitos contra la Administración Pública, la funcionaria se negó a opinar. ” Hay un sumario administrativo”, dijo.

Casi mil socios en la Alberdi

NEUQUEN (AN).- “La cultura es peligrosa porque hace libres a los pueblos”, afirmó Manuela Vega, directora de la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi. Un espacio silencioso en el centro de la ciudad, cuyo equipo de trabajo aún persigue el sueño del nuevo edificio. Con 75 años de funcionamiento, 200 consultas diarias y casi mil socios en su haber, la biblioteca Alberdi tiene necesidades: la membrana del techo que se llueve, reparación de pintura en la fachada, pintura interior, subsidios que llegan en forma irregular, entre otros.

Vega detalló las cuentas de la biblioteca “que es popular, no pública, es decir, no depende del Estado”. Dijo que con lo recaudado por cuotas sociales y otros aportes, “primero que nada se pagan los sueldos”. Trabajan 12 personas “de biblioteca”, 2 idóneos, 1 auxiliar, 2 beneficiarios de planes sociales y 4 voluntarios auxiliares.

La entidad cuenta con una biblioteca para ciegos única en la ciudad que se obtuvo por una donación de España y la Conabip. Así, personas con discapacidad visual pueden leer y escuchar novelas, ficción, ensayos, bibliografías,historia, ciencia, etc. “El 90% de las personas que consultan son chicos de secundaria, primaria y universitarios”, aseguró la directora.


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