Ciudades de Río Negro y Neuquén no están preparadas para afrontar fuertes temporales

En Neuquén capital y Cipolletti se proyectaron obras pluvioaluvionales para evitar inundaciones. Algunas se concretaron, otras están a mitad de camino o solo son promesas. Los sectores más afectados son los asentamientos irregulares.

El temporal que afectó durante dos días a las ciudades del Alto Valle, reavivó una antigua pregunta: ¿Están las ciudades preparadas para afrontar temporales de lluvia? Con el agua caída entre el lunes y martes pasado y las consecuencias que trajo, en Neuquén capital y Cipolletti, la respuesta es un contundente no.

Proyectos hubo y hay por doquier, algunas obras se concretaron, otras siguen en papeles o sin terminar. Y si bien se hizo algo, todavía sigue siendo insuficiente. Y como siempre los sectores más postergados son los más afectados.

En la capital neuquina durante la gestión anterior, se iniciaron obras pluviales, algunas funcionaron otras no.
Uno de los proyectos fue la construcción de un nuevo conducto pluvioaluvional en calle Láinez que recolecta el agua que baja desde el centro oeste de la ciudad. Esa arteria en 2018 estuvo cortada al tránsito durante poco más de un mes, con los trastornos que eso acarrea en una de zonas comerciales más concurrida. La obra se terminó. ¿Funciona? La respuesta es: a medidas. Con la lluvia intempestiva del lunes, ese sector se inundó, el pluvial no tuvo capacidad para derribar tanta agua en tan poco tiempo. Al día siguiente, con precipitaciones menos abruptas, sí funcionó.
Obras similares se realizaron en el oeste de la ciudad, por ejemplo en calle Solalique o Racedo. La primera está incompleta, pero aún sí fue efectiva su funcionalidad.


La imagen que se repite. Calles y viviendas inundadas. (FOTO: Florencia Salto)

Pero la gran deuda que tiene la ciudad es el arroyo Durán, que recibe el agua que conduce el 80% de los pluviales de toda la capital. Desde hace más de cuatro años, ronda el proyecto de saneamiento, que demanda millonarias inversiones, pero que aún no se completa. Con lo cual el arroyo sigue sufriendo desbordes cuando llueve y continúa contaminado por las conexiones cloacales clandestinas.

En Cipolletti, en mayo de 2019, el gobierno provincial promocionó el avance de las obras pluviales así: “Chau inundaciones: el gran objetivo de la obra que se desarrolla con el Castello”. Si bien hubo avances, y el drenaje de la ciudad mejoró, las inundaciones no cesaron y cuando acontecen siguen golpeando al mismo sector: los asentamientos. En ese momento la obra superaba el 20 por ciento.

En diciembre del año pasado, la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, inauguró la ampliación de colectores pluvioaluvionales, una obra que llevaría tranquilidad a unos 90.000 vecinos.
Esta obra mejoró el drenaje de la ciudad significativamente con respecto a las inundaciones de 2014 y 2016 que dejó a cientos de familias sin poder ingresar a sus viviendas en Cipolletti. Sin embargo, el temporal de las últimas 48 horas volvió a mostrar la misma postal de siempre: los barrios populares inundados.

Se hicieron inversiones y hay un ambicioso proyecto en marcha de aluviones pluviales para mejorar el drenaje en la ciudad, pero todavía no alcanza para darle respuesta a los ciudadanos más vulnerables ante estos fenómenos climáticos. A pesar de los insistentes intentos de conocer detalles de las obras y la capacidad de drenaje que tiene la ciudad, desde la secretaría de Obras Públicas no dieron detalles sobre la situación aluvional de Cipolletti.

El agua arrastró barro, hojas y basura que obstruyeron los desagües. (FOTO: Yamil Regules)

Sí se sabe que en dos días cayeron 96 milímetros de agua prácticamente la mitad de las precipitaciones anuales. Lo informó el referente de Protección Civil, Gonzalo Menichelli.

Con la mitad de agua que se acumuló desde el lunes es suficiente para que muchos sectores de la ciudad quedan intransitables. Pero para las tomas el impacto es mucho mayor porque la falta de infraestructura, especialmente de cordón cuneta, genera inundaciones. En un sector de la zona norte, Obrero A y B, 2 y 10 de Febrero y Barrio Nuevo, entre otros, sufren el estancamiento de agua. Los vecinos del sector se organizaron para conformar cuadrillas para ayudar a sacar el agua.

“Nos estamos ayudando entre nosotros, como podemos. Algo colapsó porque el agua viene para el Obrero”, contó ayer la referente barrial Lila Calderón. La mujer, que vive en ese sector, precisó que las inversiones y las obras no se ven en los barrios populares.

En números

50
milímetros de agua cayeron entre el lunes y la madrugada de ayer, según los registros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
2.000
impactos de granizo por metro cuadrado contabilizó el INTA. En la escala de medición se traduce en un valor altísimo.

“No es lo mismo que en 2014, pero en algunas casas el agua te llega a la rodilla. Nosotros no vimos la inversión, sé que hizo un zanjeo sobre Naciones Unidas que ayudó para descomprimir el agua, el problema es donde el agua se queda estacada”, indicó. Otro inconveniente que arrojó el temporal es que todos los pozos ciegos, también en los mismos sectores, se taparon.

A dos días del inicio del temporal, muchos vecinos de la localidad siguen sin poder volver a sus casas por la acumulación de agua. El municipio dispuso 12 camiones chupa para trabajar en los sectores más complicados. Ayer se realizó un importante trabajo, pero todavía hay familias evacuadas por la lluvia.


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