“Las Coloradas, un paraíso perdido”

Redacción

Por Redacción

Les escribo para contarles los avances y retrocesos de nuestro pueblo. Ya hace tiempo sufrimos de una prolongada sequía en el departamento Catan Lil: poca lluvia y una gran escasez de nieve en el invierno hacen que el caudal del río haya bajado mucho. Donde más se ha sentido es en la producción de chivos en el departamento, ya que muchos han perdido gran parte de su crianza por malas pariciones y muertes de animales. Ya estamos en febrero y es escasa la presencia del gobierno provincial en el departamento. Hay promesas de reparto de agua pero –por lo que charlaba con un habitante de Aguada del Overo– son sólo promesas porque todavía no se llega a las distintas comunidades con agua potable. Agua potable, qué lindo suena cuando se lee. Pero en estos parajes inhóspitos y desolados de la Patagonia es sólo un anhelo. En nuestro pueblo es un desastre la provisión de este elemental servicio, aunque tenemos el río cerca (a 300 metros). El tanque de almacenamiento sólo alcanza para tres horas de suministro; el bombeo de agua es insuficiente para mantener el caudal; la red de distribución fue modificada hace tan sólo unos meses con una importante inversión de la Provincia pero, a mi entender, los técnicos del EPAS sólo curraron porque pusieron un caño de 75 mm para el anillado de la red cuando en realidad deberían haber puesto un caño de 140 mm, el doble de lo que se puso. Ahora, los sectores que tenían agua no tienen presión y el resto debe usar bombas para que suba el agua al tanque. Pero esto no es todo: sólo hay agua en la red unas ocho horas por día y no hay camión regador ni de bomberos. Mucho menos hay toma para sacar con mangueras en caso de incendios. Hay que tener en cuenta que la calefacción con leña es muy propensa a los accidentes de este tipo. Desde que vivo acá ha habido no menos de seis incendios y siempre sucede lo mismo: no hay agua –ya que se corta el suministro durante gran parte del día y en la noche directamente no hay–. Pero como esta realidad lleva años para todos ya es común y ni siquiera reaccionamos. Los caminos de acceso son intransitables debido a la sequía y a la falta de mantenimiento. Transitar los 20 km de ripio es una tortura. Se tardan, en un vehículo, aproximadamente 45 minutos que se hacen eternos (aunque caminando no se siente tanto el serrucho y las piedras se esquivan más fácilmente). Se ha instalado el primer módulo de abastecimiento de combustible. La estación de servicio de Nación ya funciona y es una buena herramienta. Era algo necesario aunque debería atender durante más tiempo: no cerrar al mediodía y tampoco cerrar tan temprano (a las 9 ó 10 de la noche). Sería algo muy bueno que atienda desde las 6 hasta las 24 y dejar a alguien de guardia por las dudas. Acá viene mucha gente del campo y si ofrecemos un mejor servicio allanaríamos en mucho el malestar ajeno. Ya se están haciendo las 10 casas por esfuerzo propio que se comenzaron a gestionar en el gobierno pasado y se están logrando en el presente. Ah, me olvidaba: la Municipalidad, con ayuda de la Provincia, ha comprado una camioneta nueva y un camión, esenciales para el funcionamiento local. Hemos formado una cooperativa de viviendas –unas 50 familias– y todavía no logramos que la Dirección de Tierras transfiera tierras a la municipalidad para el loteo, ya que es algo fundamental para el crecimiento y para nuestro desarrollo personal. Un conflicto en puerta es el aumento salarial: Provincia otorgó el año pasado un 17% o un mínimo de $ 540 y la municipalidad sólo consiguió fondos para $ 350, por lo que seguramente los compañeros municipales deberemos comenzar con asambleas. El río tiene muy poco caudal y en las estancias que están antes de nuestro pueblo han realizado varios canales de riego, lo que hizo que disminuyera mucho el caudal del Catan Lil. También debo aclarar algo fundamental: hemos comenzado a transitar el sendero del trabajo, con mucho esfuerzo y, aunque lento, el paso es firme. Sería bueno que vengan desde la editorial a hacer otra nota y a verificar todo lo que escribo. En el mes de enero viajé mucho, tenía trabajo para hacer y mucho que aprender en San Martín, pero siempre lo mismo: transportes defectuosos, poco lugar para viajar en época de turismo, falta de señalización de las rutas, muchos animales sueltos, accidentes por todos lados, imprudencia y el estado de los caminos que no ayuda. Pero mucha solidaridad, mucha gente que extiende su mano para aliviar el mal ajeno. Ariel Tomas Barros Erxilape DNI 17.757.248, Las Coloradas

Ariel Tomas Barros Erxilape DNI 17.757.248, Las Coloradas


Les escribo para contarles los avances y retrocesos de nuestro pueblo. Ya hace tiempo sufrimos de una prolongada sequía en el departamento Catan Lil: poca lluvia y una gran escasez de nieve en el invierno hacen que el caudal del río haya bajado mucho. Donde más se ha sentido es en la producción de chivos en el departamento, ya que muchos han perdido gran parte de su crianza por malas pariciones y muertes de animales. Ya estamos en febrero y es escasa la presencia del gobierno provincial en el departamento. Hay promesas de reparto de agua pero –por lo que charlaba con un habitante de Aguada del Overo– son sólo promesas porque todavía no se llega a las distintas comunidades con agua potable. Agua potable, qué lindo suena cuando se lee. Pero en estos parajes inhóspitos y desolados de la Patagonia es sólo un anhelo. En nuestro pueblo es un desastre la provisión de este elemental servicio, aunque tenemos el río cerca (a 300 metros). El tanque de almacenamiento sólo alcanza para tres horas de suministro; el bombeo de agua es insuficiente para mantener el caudal; la red de distribución fue modificada hace tan sólo unos meses con una importante inversión de la Provincia pero, a mi entender, los técnicos del EPAS sólo curraron porque pusieron un caño de 75 mm para el anillado de la red cuando en realidad deberían haber puesto un caño de 140 mm, el doble de lo que se puso. Ahora, los sectores que tenían agua no tienen presión y el resto debe usar bombas para que suba el agua al tanque. Pero esto no es todo: sólo hay agua en la red unas ocho horas por día y no hay camión regador ni de bomberos. Mucho menos hay toma para sacar con mangueras en caso de incendios. Hay que tener en cuenta que la calefacción con leña es muy propensa a los accidentes de este tipo. Desde que vivo acá ha habido no menos de seis incendios y siempre sucede lo mismo: no hay agua –ya que se corta el suministro durante gran parte del día y en la noche directamente no hay–. Pero como esta realidad lleva años para todos ya es común y ni siquiera reaccionamos. Los caminos de acceso son intransitables debido a la sequía y a la falta de mantenimiento. Transitar los 20 km de ripio es una tortura. Se tardan, en un vehículo, aproximadamente 45 minutos que se hacen eternos (aunque caminando no se siente tanto el serrucho y las piedras se esquivan más fácilmente). Se ha instalado el primer módulo de abastecimiento de combustible. La estación de servicio de Nación ya funciona y es una buena herramienta. Era algo necesario aunque debería atender durante más tiempo: no cerrar al mediodía y tampoco cerrar tan temprano (a las 9 ó 10 de la noche). Sería algo muy bueno que atienda desde las 6 hasta las 24 y dejar a alguien de guardia por las dudas. Acá viene mucha gente del campo y si ofrecemos un mejor servicio allanaríamos en mucho el malestar ajeno. Ya se están haciendo las 10 casas por esfuerzo propio que se comenzaron a gestionar en el gobierno pasado y se están logrando en el presente. Ah, me olvidaba: la Municipalidad, con ayuda de la Provincia, ha comprado una camioneta nueva y un camión, esenciales para el funcionamiento local. Hemos formado una cooperativa de viviendas –unas 50 familias– y todavía no logramos que la Dirección de Tierras transfiera tierras a la municipalidad para el loteo, ya que es algo fundamental para el crecimiento y para nuestro desarrollo personal. Un conflicto en puerta es el aumento salarial: Provincia otorgó el año pasado un 17% o un mínimo de $ 540 y la municipalidad sólo consiguió fondos para $ 350, por lo que seguramente los compañeros municipales deberemos comenzar con asambleas. El río tiene muy poco caudal y en las estancias que están antes de nuestro pueblo han realizado varios canales de riego, lo que hizo que disminuyera mucho el caudal del Catan Lil. También debo aclarar algo fundamental: hemos comenzado a transitar el sendero del trabajo, con mucho esfuerzo y, aunque lento, el paso es firme. Sería bueno que vengan desde la editorial a hacer otra nota y a verificar todo lo que escribo. En el mes de enero viajé mucho, tenía trabajo para hacer y mucho que aprender en San Martín, pero siempre lo mismo: transportes defectuosos, poco lugar para viajar en época de turismo, falta de señalización de las rutas, muchos animales sueltos, accidentes por todos lados, imprudencia y el estado de los caminos que no ayuda. Pero mucha solidaridad, mucha gente que extiende su mano para aliviar el mal ajeno. Ariel Tomas Barros Erxilape DNI 17.757.248, Las Coloradas

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