Las complejidades del amor, en escena

El director y maestro Alfredo Fidani regresa al teatro y también a Bariloche con su obra “Salomé & Juan”, que se estrena este jueves en el teatro La Baita.

Por Redacción

Alfredo Fidani (78) tiene una extensa historia como docente de teatro en la Universidad de Córdoba y en la Universidad Pascal y como director artístico de la Comedia Cordobesa y de distintos grupos independientes de Rosario, Buenos Aires y Bariloche. Además, vivió en San Francisco, Estados Unidos, donde se desempeñó como director y maestro en distintos organismos.

Ahora reside nuevamente a orillas del Nahuel Huapi y en setiembre estrenó en el Centro Cívico, Sala de Espectáculos de la Biblioteca Sarmiento, “La buena conducta o Godot demorado”, obra de su autoría, que se desarrolla en una cárcel de mujeres. Mediante textos y acciones inspiradas en Samuel Beckett, las actrices Laura Agostino, Graciela Barrera, Ileana Bruno, Paula Fontana e Ingrid Velásquez, plantearon temas como la espera sin horizonte, el tiempo que transcurre y se escurre, y el desdibujo permanente entre ficción y realidad.

Pero no es hombre de quedarse quieto y paralelamente ha ido armando para estrenar (ver recuadro aparte) ahora “Salomé & Juan”, su versión de “Salomé”, tragedia de Oscar Wilde de 1891 que muestra, en un solo acto, una mirada personal de la historia bíblica.

“Volví a Bariloche porque acá tengo familia, mis hijos… Es un lugar al que he regresado continuamente, pero también porque hay un grupo de gente de teatro que siempre me ha requerido para puestas. Cada vez que visitaba Argentina, venía a Bariloche más que a Córdoba y ponía obras en escena. Ahora resido acá porque estoy haciendo un impasse con el país del norte y no sé cuánto durará. Mientras tanto estoy trabajando. Me siento acompañado acá y es también volver al idioma, a los amigos, a hacer teatro en español que en California me resultaba muy difícil, complicado, trabajar con actores hispanoparlantes. Entonces, esa es otra de las razones y también el haberme sentido cómodo acá. Esta vorágine política en Argentina, me resultó muy atractiva en el sentido de la necesidad de expresión de la gente y una política un tanto notable de los que ahora ocupan el liderazgo. Tengo mucho para criticar y mucho para aceptar, de todas maneras me siento liberado, no estoy de un lado ni del otro y puedo mirar con objetividad todo lo que está pasando. Hay cosas positivas que han servido para que me quede y arriesgue trabajar acá”, le dice a “Río Negro”.

–¿Qué te sedujo de Salomé, qué relación le ves con nuestro presente, para correr el riesgo del que hablás?

–No hay misterio alguno. Salomé es algo que se ubicó hace mucho tiempo en mí. Ya en Córdoba hice una tentativa y ahora se me dio porque acá encontré una muchacha (Andrea Vallejo) que me resulta interesante, atractiva como actriz, y me dije que era la Salomé que alguna vez pensé. Ahí arrancó todo…”.

Trabajan además, en los roles principales, Luis Carán como Herodes, Alicia Tealdi en el rol de Herodía, Gabriel Lenn en el de Juan El Bautista. “Entonces me metí en esta acción de riesgo, como yo la llamo, al hacer una versión tratando de mantener toda la poética, la anécdota, la poesía que el texto tiene. No quise realizar una extraña o loca, para asimilarme ese posmodernismo que nos ataca todo el tiempo. Entonces, generé algo más clásico y en eso estoy.

–Salomé trata la relación, lamentablemente siempre vigente, entre amor y muerte.

–Mi inclinación, posiblemente, deviene de una atracción por este misterio del amor. Y por esa puja en la que no se sabe qué es más misterioso, si el amor o la muerte. Y en esto, me atrajo mucho tomar la idea de la pareja desencontrada y gratamente encontrada, entre Juan El Bautista y ella… Siempre me dio escozor el caso de Romeo y Julieta, no en la cuestión de las desavenencias entre las familias, sí por lo imposible de ese amor, cuestión que me fue llevando a la idea en el trabajo de mi versión. Me pregunté si estos dos seres casi se unieron en el amor? No es que haya un rechazo de El Bautista que se siente tan atraído como Salomé. Pasa que él supera la atracción por su fe o lo que fuera o lo que le pase en el mundo que vive, y no accede. Pero yo los pongo en el punto del encuentro profundo entre ambos, que no ocurre por estas cosas trágicas de la vida. Al final no combinan de tal suerte todos los astros para que se dé.

–Esta creación, qué significado tiene en tu actividad intelectual, física, de qué modo te conmueve?

–Hay un punto mío con este tema, muy delicado. Yo lo ubico por el lado de la sensibilidad… Una cuestión sensible me atrae de manera muy particular. Me conmueve de tal forma que en muchas de las cosas ocurridas en los ensayos, no podría decirte qué conciencia tengo de ellas, salvo que surgen, me surgen y siguen surgiendo. Yo me doy cuenta de la tremenda atracción que me produce el punto. Lo hemos hablado con los actores y siento que se está produciendo y me es muy grato. Sé de la seriedad y de la dificultad del tema. (El dramaturgo y docente neuquino Alejandro) Finzi me decía en un momento dado, que yo estaba en un trabajo por el que no voy a convocar multitudes. ¡Y es cierto! Él conoce mi versión, se la envié para que la leyera y le pareció interesante, y se preguntó qué público quiere ver esta historia ahora? Para mí es un gran interrogante, a quién le interesa en este momento?

–Es otro desafío, otro reto…

–Sí, lo es. Salomé es un reto total porque, primero que mi producción es totalmente animalista, desde cualquier punto de vista. Y estoy buscando una expresividad que pueda concordar con el nivel de sensibilidad que te mencionaba y con la poética del texto. (Sonríe) Creo que es lo más complicado de conseguir… Pero, me interesa tanto y soy tan irresponsable que estoy metido en el baile. Es lo que sale, es lo que tengo. Es mi lenguaje.

“Volví a Bariloche porque acá tengo familia, mis hijos… Es un lugar al que he regresado continuamente”, dice Alfredo Fidani.

eduardo rouillet

eduardorouillet@gmail.com


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