“Las mil y una noches de la fruticultura”

Por Redacción

Como el título, lo de la fruticultura parece un cuento de nunca acabar. Los obreros, a través de sus organizaciones, deben llevar la regulación al límite de volcar fruta a la ruta para conseguir un salario digno. CAFI hace su juego… Los exportadores se refriegan las manos estimando la calidad y cantidad que tendrán y los productores (chicos y medianos) siguen dudando si será mejor dejar la fruta en la planta o cosecharla y que les paguen a futuro y lo que se les dé la gana. Una magnífica muestra de un desquicio económico, donde se cumple la ley sagrada: el grande se come al chico; y el que debiera evitarlo –teniendo todas las armas para ello–, o sea, el Estado (nacional y, más grave, el provincial), se rasga las vestiduras en vanas declaraciones, pero no hace nada… mero espectador, pese a que alimenta sus arcas, en gran parte, con la actividad frutícola. ¿Esto es una contingencia esporádica? ¿Ocurre este año? No, es permanente, año tras año; la economía del Alto Valle pasa por esta crisis, que termina siempre igual: la parte del león se la llevan los que manejan la comercialización, creo. Y terminé diciendo “creo” para darme un margen de duda, ya que no tuve nunca vinculación, no soy experto en el tema. Pero sí soy un ávido observador que se radicó en General Roca, en el año 1976, y desde entonces veo que casi matemáticamente se cumple el mismo ciclo, agravándose año tras año. Cuando llegué en ese año precedí la decisión de radicarme con averiguaciones. Un amigo, conocido local, me describió el Alto Valle como el “cuerno de la abundancia”. Al poco tiempo de llegar, le compré a un productor un Falcon Sprint (la versión más lujosa), modelo de seis años atrás y con sólo 1.700 km. “Lo tuve en el galpón”, me explicó. ¡Era el cuerno de la abundancia! ¿Y qué pasó? La rentabilidad se fue al diablo, me explican. Y yo digo: ¿Qué hicieron los ocho gobernadores que rigieron nuestros destino desde 1976, incluido, y especialmente, el actual? Nada. Este último, volviendo de Buenos Aires con el senador Pichetto, con la cola entre las patas porque no consiguieron casi nada, declaró a los medios que “El gobierno acompañará a la fruticultura. La Secretaría de Fruticultura tiene todas las herramientas”. Traducción: no anuncia nada, no proponen soluciones estructurales, nada. O sea, “se abren de gambas”. Reflexión final: ¿Y la obligación del Estado no es la de intervenir para moderar, compensar y prevenir los desequilibrios económicos en defensa de los más y compensando el poder de los menos? La ecuación se cumple siempre en Río Negro. Cuando hay crisis, el Estado está ausente. Carlos H. López DNI 4.820.317 – Roca