Le piden prisión en suspenso por el crimen de su cuñado

El fiscal consideró que la imputada pudo haber actuado bajo un estado de emoción violenta.

Por Redacción

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Luego de que Evelyn Soto reconociera que pudo haber matado al hermano de su novio en un momento de ira, el fiscal Carlos López consideró que debía atenderse a la circunstancia atenuante de la «emoción violenta» y pidió que le impusieran tres años de prisión en suspenso.

La pena solicitada por el fiscal ya no podrá ser aumentada por los jueces de la Cámara Primera del Crimen, lo que permitirá que la joven recupere su libertad en los primeros días del mes próximo, cuando cumpla ocho meses de detención.

Después de haber negado de manera reiterada su responsabilidad en el homicidio de Juan Andrés Soto, pese a la existencia de evidencias que la comprometían, la joven imputada amplió ayer su declaración indagatoria y aceptó que, cegada por la ira, pudo haber matado a quien había herido de muerte a su novio.

El hecho que le imputan a la chica ocurrió en la madrugada del último 2 de febrero, a las 5.45, en la humilde vivienda que ocupaban los hermanos Soto en el barrio Nahuel Hué II, situado al sur de la ruta 258. A esa hora los vecinos escucharon los disparos, y poco después los hermanos fueron trasladados en una ambulancia al hospital, con sendos disparos en la nuca que le causaron la muerte poco después.

Una versión apuntaba a que uno de los muchachos le disparó al otro y después intentó suicidarse, y otra a que luego de que Juan Andrés le disparara a Javier, la novia de éste, Evelyn, le efectuó un disparo a Juan con la misma arma.

La última hipótesis motivó el procesamiento de la jovencita, de 19 años, pero en la primera jornada de juicio oral la imputada

negó haber matado a su cuñado y orientó las sospechas hacia un vecino, Raúl Matamala. Después explicó que esa madrugada, en su presencia, habían estado bebiendo los dos hermanos con un vecino de nombre Carlos, y que la discusión comenzó cuando Juan Andrés orinó dentro de la habitación, y su novio, Javier, lo reprendió por esa actitud. Relató que Juan Andrés le disparó en la cabeza a Javier, desde corta distancia, y que ella había salido para pedirle a Matamala que llamara a una ambulancia y a sus padres que la ayudaran. Una vecina, que situó entre 20 y 40 segundos el lapso transcurrido entre los dos disparos, dio por tierra con el relato exculpatorio de la imputada y la dejó al borde de la condena.

La imputada, por consejo de su abogada, pidió ampliar su indagatoria y reconoció que «estaba cegada» y que hablando con su defensora «me salió un recuerdo, y es posible que haya sido yo. Vi caer a mi novio y no se qué más pasó».

Luego de esa virtual confesión las partes desistieron de los demás testigos, y el fiscal alegó que había indicios que la señalaban de manera inexorable, pero señaló que la ira, el dolor y el miedo que sintió atenúan su responsabilidad.


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