de enseñar la escena
El destacado coreógrafo neuquino está en Roca para dictar el seminario Procesos de Creación Escénica organizado por el IUPA. Reconocido en el mundo por sus trabajo, Kees habló con “Río Negro”.
En la segunda propuesta 2017 del Ciclo Provocantes, comenzó ayer en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes, Leandro Kees desarrollará el Seminario Procesos de Creación Escénica que indaga en la relación con el público observador del cuerpo del artista en escena, más allá de la pieza, estilo o técnica de movimiento. La actividad se extenderá hasta mañana.
Desde este año vive Kees nuevamente en Patagonia, precisamente en pleno centro de Neuquén, donde dialogó con “Río Negro”. Yo estudié un año en el INSA (hoy IUPA) en el 99, de allí me fui al Conservatorio, a la ENAD (Escuela Nacional de Arte Dramático, luego IUNA, hoy Universidad Nacional de Arte)”, rememora Leandro (37), docente considerado, consultado, hoy en la compleja y hermosa tarea de transmitir la heredad, el saber recibido.
P- ¿Cómo transmitís tu experiencia?
R- Transmitir, esa palabra usaste, forma parte de mi práctica artística. No puedo concebir la producción sin dar clase, porque crecieron juntas. Mi mamá es maestra, tengo hermanos docentes, estaba programado por algún lado. Por muchas maneras, mi práctica se define a través de la docencia. En el momento que querés explicar algo, recién lo entendés, realmente. Eso proceso es tan redituable, para nada dificultoso, me da tanto placer y siento que se transmite de alguna forma.
Un salto muy determinante en el proceso de comunicación de una clase es tener la capacidad de ver el potencial en los alumnos. A veces es muy fácil porque son fantásticos y otras, requiere de la observación. Tengo la suerte de ver rápido cuál es su potencial, me fascino con eso y me olvido de todo el resto, de las incompatibilidades comunicacionales, falencias técnicas que no hacen a la jerarquía de un producto artístico. La función del arte es también ver algo por lo que podría ser.
P- Con esa mirada vas al IUPA.
R- Me resulta muy agradable estar con gente de Patagonia porque es un mundo muy chico, entonces lo veo como un lugar de encuentro con una generación muy próxima, algunos contemporáneos míos estarán también… Primero que todo, me alegra que este tipo de instancias empiecen a pasar.
Me genera una motivación extra que voy a verme con futuras generaciones de artistas locales, sin duda muy reconfortante. Los alumnos tienen un escrutinio muy particular, no hay una percepción pasiva sino un filtro permanente, un proceso de elección y me parece muy bueno que exista. Mi clase busca eso.
La idea es desentenderse de la estética de la danza contemporánea, del teatro físico, del hablado, de la performance, y buscar qué hay más allá de ellas para cada uno. Lo contemporáneo es uno mismo, no una estética escénica. En la danza contemporánea no tenés que arrastrarte por el piso, ni ser agresivo o sexy ni usar tal o cual indumentaria. Uno es como coetáneo en su propio tiempo no a una estética. Y eso se relaciona con la percepción del público. Nos la pasamos ensayando para después hacer cinco o diez funciones y de vuelta a ensayar. Y hay experiencias que las tuve recién luego de la función número cien.
Nuestro trabajo es escénico y a veces nos encerramos mucho en el ámbito del ensayo y el contexto autorreferencial de la escena contemporánea y perdemos de vista al que ahí nos está mirando y se da cuenta de todo, de las inseguridades y seguridades, capacidades y fuerza de cada uno… Trabajar frente a él, refuerza la creación. Yo me centro más en qué le pasa con la obra. Me gusta mucho reflexionar con gente joven cómo el espectador percibe lo que hacemos y cómo lo percibimos. Es un tema que me fascina, es como saber dialogar. Antes de empezar a crear hay que saber escucharlo.
P- Un punto del programa del seminario dice: no todo lo que es posible, tiene a la vez sentido. Clave para la comunicación desde el escenario…
R- En el peor de los casos que sea una decisión consciente, es decir, como estrategia me quiero aislar del público. Sí, no siempre los elementos que componen una obra son pensados conscientemente. Hay quienes tienen una manera de crear a partir de la catarsis y le funciona. Pero, son pocos. En general, soy partidario de reflexionar sobre los elementos y tratar de elegir según su funcionalidad y su razón de ser. ¿Por qué tengo yo que adivinar que pudiste deducir la fórmula de un detergente y traducirla en sonidos para genera una composición aleatoria? No siempre lo que es posible tiene sentido, sin embargo mucha gente crea a partir de la interacción de elementos como motor de una pieza. Artísticamente es cuestionable. Con la investigación, fantástico, pero por qué alguien tiene que ver eso?
La vida mundial
de Leandro Kees
Nacido en Centenario, Kees trabaja con medios mixtos como danza, video y performance; estudió cine y actuación en Argentina y danza contemporánea en Alemania bajo la dirección de Pina Bausch.
Como director y coreógrafo ganó numerosos subsidios de creación y becas como la Tanzplan de la Ópera de Dresden (Alemania 2010), la de investigación de la comunidad europea Marseille-Provence (Francia, 13) o la de perfeccionamiento Carte Blanche (Inglaterra 12), entre otras.
Su obra tiene reconocimiento internacional, el periódico inglés “The Times” dio a una de ellas una crítica de cinco estrellas, sobre cinco, y la mencionó como entre las mejores del 2014.
Sus producciones han sido invitadas a la Ópera de Sydney y al Teatro Sadler’s Wells de Londres. Han girado por Europa y Asia.
En la segunda propuesta 2017 del Ciclo Provocantes, comenzó ayer en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes, Leandro Kees desarrollará el Seminario Procesos de Creación Escénica que indaga en la relación con el público observador del cuerpo del artista en escena, más allá de la pieza, estilo o técnica de movimiento. La actividad se extenderá hasta mañana.
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