Lengua de señas: lo que no se escucha, pero incluye

Laura Schaevich, oriunda de Las Grutas, enseña Lengua de Señas en varios colegios de la región. Asegura que “todas las luchas por la inclusión son importantes”, y relata cómo trabajan con los alumnos.





“Todos tenemos el derecho al acceso a la información en todos los espacios. Las personas sordas no participan de muchos eventos porque no entienden lo que se dice, menos con el uso del barbijo”. Así, con esa premisa, la profesora de Lengua de Señas Laura Schaevich, de Las Grutas, explica la importancia de la lengua de señas.


La docente agrega que “la figura del intérprete debería estar al nivel del locutor, periodista, médico, o el policía, para que también las personas sordas se enteren lo que se está diciendo. Si no, es solo un adivinar y sacar por contexto lo que suponen”.

Elegir ser profesora de lengua de señas tiene una motivación, sin dudas. En Laura surgió por una amiga de la juventud, que las estudiaba en un Instituto. Al iniciar el curso, después de varios meses de comunicación y de entablar amistad con jóvenes sordos, procuraba saber más. Las opciones de estudio eran Fonoaudiología o el Profesorado Especializado en Discapacidad de la Audición, Voz y Lenguaje, pero a Laura le gustaba la comunicación en Lengua de señas. Fue así que comenzó el Profesorado en paralelo con el curso para ser intérprete de lengua de señas Argentina. En el Profesorado conoció a Belén, que estudiaba en la Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua, y la invitó a conocer el lugar de encuentro para comunicarse.

Funcionaba como un club, recuerda Laura, y la reacción de ese primer encuentro, al ver tantas manos moviéndose, de diferentes edades, le llamó la atención. “Se acercaban para saber quién era y con mi escasa habilidad y la ayuda de mi amiga empecé a comunicarme. Quedé fascinada, y a la vez colorada por la vergüenza de sentirme que yo era la que no sabía, la que no entendía”, cuenta.

Esa noche, el grupo la bautizó con su seña personal, con el pulgar e índice rosando el cachete con movimiento hacia atrás, seña de vergüenza porque estuvo colorada toda la noche. “A partir de ahí, cambié para seguir estudiando en la Escuela se ASAM. Es mucho más que un instituto, es una de las instituciones más importantes de los sordos -como se denominan ellos, sordos aunque con S mayúscula”, explicó la profesional.

Junto con Daniel Carmoni, profesor sordo y referente de la enseñanza.


Desde hace 7 años, en sus clases (ver aparte) ofrecen un Curso de Lengua de Señas Argentina, dictado por un profesor sordo idóneo, hablante natural de la lengua, junto a la intérprete que realiza intervención cuando es necesario, o para explicar teoría.

Esta tarea varía año a año en función de la demanda. Según la profesional, el trabajo es específico, ya que en general los chicos no saben Lengua de Señas porque nacieron en hogares de personas oyentes. Entonces, su tarea consiste en lograr que incorporen vocabulario para optimizar una futura comunicación. “Por otro lado, se acuerda con los docentes los contenidos a trabajar y realizo las adaptaciones necesarias de las actividades intentando que sean lo más parecidas al resto de sus compañeros. El trabajo se realiza acordando con el equipo de inclusión y las familias”, señala.

Para la enseñanza de las señas – explica Schaevich – el profesor utiliza el libro del ciclo correspondiente, y en cada clase se enseñan los temas que corresponden y luego las actividades prácticas para que se expongan los alumnos. “Esto es esencial, ya que, al ser una lengua visual, se tienen que ir acostumbrando a ser observados y comprender lo que dicen los demás. Esto se logra solo con la práctica”, afirma.

Según la docente, el intérprete debe haber estudiado LSA o ser hablante natural como en el caso de los oyentes hijos de sordos que adquirieron la lengua desde su nacimiento en forma natural, al igual que un oyente la adquiere de su entorno. El trabajo es comprender lo que se está escuchando y transmitirlo en LSA en forma simultánea, lo más semejante posible, sin agregar ni sacar información.

Una de las clases que lleva adelante Laura, que cuenta con gran vocación docente.


En estos últimos tiempos, manifiesta Schaevich, las luchas por la inclusión se van ampliando en función de grupos que lo reclaman por la necesidad que tienen, y para la docente, una inclusión no quita la otra, “cada uno tiene su fundamentación y el derecho a que se sepa que no se los tiene en cuenta”.

“La inclusión es el respeto por el otro. Más allá que yo lo comprenda o no lo necesite, el otro lo necesita. Si podemos hacer algo para mejorarles la calidad de vida, hay que hacerlo. Las decisiones políticas en inversiones para que esto suceda son fundamentales, pero el compromiso personal de hacernos cargo de la responsabilidad individual es primordial. Empecemos por respetar para hablar de inclusión”, cerró.


Algunos datos sobre Laura



 Laura nació en Bs. As. y tiene una hija de 18 y un hijo de 13. Viven en Las Grutas desde hace 11 años.

 “Mi hija estudia en el curso y se comunica con amigos desde siempre”, comentó.

Con el profesor Ramón y Ayelén Calvo Cristaldo, intérprete.


 Trabaja con el cargo de Maestra de Apoyo a la Inclusión Auditiva – Lengua de Señas en la Escuela de Educación Especial N ° 18 de San Antonio Oeste. Por la mañana es Maestra de Inclusión, en la Escuela N° 362, de Las Grutas y por la tarde, en la ESRN 29 de SAO.

 Desde hace 7 años – descontado el 2020 que no se pudo continuar – ofrecen un Curso de Lengua de Señas Argentina, dictado por un profesor sordo idóneo, hablante natural de la Lengua, junto a la intérprete que realiza intervención cuando es necesario o explicar teoría. Su función es lograr que incorporen vocabulario para optimizar una futura comunicación. “


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