Paralizan la ruta petrolera por una denuncia de daño ambiental

Los crianceros pidieron un amparo para que la empresa vial detenga el daño que produjo en Lindero Atravesado.

“Eso no sirve nada, para pastoreo, cero. Lo único como cantera, que tiene buen material el lugar”, dijo Graciela Hernández, una puestera a Lindero Atravesado, del puesto de los Lara, mientras ofrecía un vistazo al gigantesco socavón en cuya base parecen de juguete las retroescavadoras y hasta la saranda de material de la empresa que construye la ampliación de la ruta 51, camino a Loma La Lata.

Las máquinas son imponentes y reales pero como están perdidas en el fondo de una perforación que se hizo de la barda a más de 7 ó 10 metros de profundidad, se ven como miniaturas. Como si estuvieran en el medio de varias canchas de fútbol, de un estadio en un subsuelo.

En la inmensidad del campo y de la ruta que termina en el lago Mari Menuco, la cantera no se ve desde la ampliación de calzadas.

“De acá sacaron todo tipo de material, cuando vinieron con los de Vialidad me dijeron que serían unos 3 metros como máximo, pero llevan más de 7 metros para abajo”, indicó la puestera. “El conflicto empezó con la contaminación que me hicieron, enterraron y compactaron el asfalto viejo. Parte lo trituraron para volverlo a usar”, describió la mujer.

La familia Lara está apostada en la tranquera en señal de protesta porque se les terminó el contrato con la empresa y la firma siguió trabajando sin “acercarse siquiera por el puesto”. “Ahora si quieren sacar material, que hablen con mis abogados”, dijo la mujer.

Entre el campo de los Lara y la ruta se observan los montículos de áridos y residuos de asfalto. Foto Yamil Regules

Los Lara están enojados porque le enterraron en el campo gran parte del pavimento viejo -que luego de la intervención de los abogados sacaron a un costado de la cantera- y porque los perros que tienen en el lugar, ya le mataron al menos 10 animales, entre chivas y ovejas. “Cada oveja madre que mataron esos perros, son 10 años de crianza del animal”, dijo Mariana Lara, quien explicó que se comunicó por correo electrónico con la constructora, pero lo único que le dicen es que los perros que tienen en la cantera, no les pertenecen.

“De ver uno aprende”, explicó Graciela al tiempo que detalló que “de aquí sacan bocha, ripio, arena y calcáreo, los cuatro materiales que están necesitando para la ruta: lo trituran y hacen el revuelto del asfalto con la tierra colorada que sacan de arriba de la barda”.

Agregó que “nosotros siempre nos dedicamos a la ganadería más que a otra cosa. Cuando vino la gente de Vialidad para que trabaje la empresa, yo estuve de acuerdo. Tenían que hacer la mensura y el título de la cantera, pero no lo hicieron. Yo me comuniqué con minería y me informaron que en abril volvieron a sacar el permiso, porque se saca cada 2 años y comenzaron acá en el 2016”, insistió.

Según explicó el abogado de la familia, luego de que los poseedores del predio se apostaran en la tranquera para impedir que salga el material del lugar, comenzaron los acuerdos. Hernández tiene un contrato de 2016 con la UTE Rovela Carranza CN Sapag que está vencido. “Fue hecho en condiciones abusivas. Desde septiembre del año pasado comenzamos a enviarles cartas documento por la situación del contrato y planteamos un amparo ambiental, además de pedir la intervención de medio ambiente ”, sostuvo Silvio Baggio


El asfalto viejo fue retirado

El director provincial de Gestión de Situaciones Ambientales y Residuos Especiales, Juan Dorcazberro, informó que en la campo en conflicto se constató la existencia de 9.000 metros cuadrados de residuos de asfalto apilados entre la cantera y la traza de la ruta.

Explicó que por el planteo realizado por los puesteros de Lindero Atravesado, se desprendieron varias gestiones. En el caso del residuo que se genere, luego de la inspección se dio traslado para que la firma informe de la gestión que debe hacer con el residuo.

“Yo les dije que me estaban contaminando y dejando material enterrado; cuando sea la fitración de agua, será como un derrame de petróleo”, reflexionó Graciela Hernández.

Hernández indicó que el permiso de minería para la explotación del lugar le pertenece, “Yo comencé a averiguar en medio ambiente porque ellos me decían que lo que habían hecho estaba bien. Acá tenían la planta de asfalto, con una caldera y una pileta sin proteger”, describió.


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