Leyendas y prejuicios vuelven a sembrar el terror entre los gitanos



SARAH BRETHES*

Llevaban cócteles molotov y nos lanzaban piedras. Querían matarnos”, explica atemorizado un habitante de un campamento de gitanos de Bobigny, cerca de París, donde han sido blanco de ataques en las últimas horas, acusados por falsos rumores de robar niños.

A la entrada del campamento, Georgi, de unos 60 años, mira al vacío. En ruso, explica lo que pasó el lunes por la noche, cuando un grupo “numeroso” de hombres llegó con botellas llenas de gasolina.

“Nos acusan de robar niños”, dice el hombre con lágrimas en los ojos.

“Desde entonces tenemos miedo. No dormimos, hacemos guardia”, explica Georghe Marcus, uno de los 150 gitanos llegados de Rumanía, Serbia o Moldavia que viven en la miseria en este terreno junto a un canal.

Una mujer con la cara cansada interrumpe el lavado de ropa para enseñar en el suelo la marca de una hoguera. “Encendemos hogueras para protegernos”, explica.

El lunes un grupo de hombres armados irrumpió en el campamento, amenazó a los habitantes y dañó varios coches. Los hombres venían alertados por un falso rumor que circulaba por las redes sociales según el cual unos gitanos en camioneta estaban robando niños.

Estos ataques parecen haber sido motivados por falsas informaciones difundidas en las redes sociales de personas que conducían una camioneta blanca que había intentado secuestrar a mujeres jóvenes en el área.

La policía francesa dijo que era un “rumor infundado” y que no se habían reportado secuestros en las regiones circundantes de Hauts-de-Seine o Seine-Saint-Denis.

“Mis hijas lo vieron todo, desde entonces no dormimos”, cuenta con una sonrisa triste Ludmila Ciuda, embarazada de su tercer hijo.

La policía francesa arrestó a 20 personas por ataques a esa comunidad en París tras rumores falsos sobre el supuesto secuestro de niños.

En el campo lleno de basura, hombres y mujeres con herramientas, seguidos por grupos de niños, trabajan consolidando sus chabolas con materiales de deshecho.

“Ni siquiera nos atrevemos a salir del campamento, ya no nos sentimos seguros. Moriremos de hambre porque no podemos trabajar”, explica Gheorghe Yasile Ibrahim, un hombre de unos treinta años que vive gracias a recolectar y vender chatarra o basura y hacer mudanzas.

Los gitanos abordan a las personas que pasan junto al campamento para pedirles dinero o algo de comer.

Cuando se acerca un empleado del ayuntamiento, un hombre le grita: “¿Qué hacen por nosotros? ¿Para nuestra seguridad? ¿Contra el racismo? ¡Tienen que protegernos!”.

La policía francesa arrestó a 20 personas luego de la serie de ataques. Tres adultos serán juzgados en comparecencia inmediata en Bobigny por actos de violencia y rebelión tras varios ataques contra gitanos en el departamento de Seine-Saint-Denis.

Por su parte un menor tendrá que comparecer ante un juez. Otras once personas quedaron bajo custodia policial.

Los hechos que demuestran “la necesidad absoluta de luchar contras las noticias falsas”, dijo el portavoz del gobierno francés, Benjamin Griveaux.

Este miércoles un total de 34 campamentos del departamento estarán bajo vigilancia policial.

Los entre 15.000 y 20.000 gitanos que viven en Francia proceden en su mayoría de Europa Central y Oriental (Rumanía, Bulgaria y otros países de la ex-Yugoslavia), países donde están discriminados.

Junto al canal, dos hombres de unos veinte años salen del agua tras rescatar a una mujer que se cayó al canal.

“Acaban de rescatar a un mujer mayor que flotaba en el canal”, explica uno de ellos señalando la otra orilla, donde ya llegaron los bomberos y los socorristas.

“Miren el vídeo, ¡saltan al agua para salvarla! ¡Es esto lo que hay que enseñar a los franceses! ¡Los gitanos no roban niños, salvan a gente!”.

*AFP


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