Liberaron a «Madonna», el pistolero en San Vicente
Emilio Quiroz estuvo 80 días preso y era el único detenido. Irá a juicio oral, junto a sindicalistas, por incitación a la violencia colectiva.
Emilio «Madonna» Quiroz, el único detenido que seguía en prisión por los graves incidentes de la quinta de San Vicente, quedó finalmente libre luego de pasar 80 días preso, gracias a una resolución del máximo tribunal penal bonaerense.
Apenas logró salir de la comisaría primera de La Plata, minutos antes de las 16, Quiroz pidió que lo dejaran reencontrarse con sus nueve hijos pero insistió en que disparó para «evitar un mal peor».
Cuando abordó el auto junto a sus abogados, el chofer del gremio de Camioneros que controla el hijo de Hugo Moyano (titular de la CGT), dijo que, sin su reacción, «ahora estaríamos lamentando víctimas».
Así, la Justicia liberó al único detenido que seguía preso por los graves incidentes que se registraron el 17 de octubre frente a la Quinta de San Vicente, cuando trasladaban hasta ese lugar los restos del líder del Justicialismo, Juan Domingo Perón, al cumplirse 32 años de su muerte.
Ahora, Quiroz esperará en libertad el juicio oral, al igual que el grupo de sindicalistas de la construcción de La Plata que están imputados por «incitación a la violencia colectiva y lesiones en riña».
Quiroz fue captado aquella tarde por las cámaras de TN cuando disparaba frente al portón de la quinta, en medio de una guerra entre camioneros y sindicalistas de la UOCRA-La Plata por tener el primer lugar durante la ceremonia. Los incidentes, que dejaron 59 heridos, incluyeron palazos y pedradas, pero el único que fue visto -en vivo y en directo- disparando fue Quiroz, quien se entregó el 18 de octubre para intentar beneficiar su situación.
Allí, «Madonna» se justificó diciendo que quiso defender a un jubilado que estaba siendo atacado por una quincena de personas allegadas al jefe de UOCRA-La Plata, José «Pata» Medina.
Señaló que cuando se acercó lo golpearon y que, por eso, fue hasta su auto a buscar en la guantera el arma que había comprado hacía pocos días -y que, según argumentó, justo llevaba encima porque después planeaba ir a practicar tiro-.
El juez penal Cesar Melazo lo procesó por «abuso de arma, intimidación pública, daño calificado y portación ilegítima de arma de guerra».
La defensa apeló para tener mejor suerte, pero la Cámara Penal de La Plata lo perjudicó aún más y le endilgó las figuras de «homicidio en grado de tentativa», al señalar que «no hubo heridos sólo por fortuna».
Sin embargo, a fines de diciembre, la Sala I de Casación volvió a cambiar la historia al anular ese fallo, y así quedó firme el procesamiento original. La discusión quedó entonces centrada en la portación ilegítima del arma que llevaba: había que esclarecer si esa figura podría considerarse 'agravada' o 'atenuada'. La defensa logró probar que Quiroz había comprado legalmente el arma en agosto luego de sufrir un robo, que el RENAR le había dado «legalmente» la autorización de «tenencia» y que había empezado los trámites para obtener el derecho de la «portación». (DyN)