Lista de unidad en una UCR que busca resurgir

Berardi avanza para seguir presidiendo el partido en la provincia. El intendente Martínez sería el vice primero. El viernes cierra el plazo para presentar candidaturas.

Por Redacción

El radicalismo procurará su unidad con un acuerdo sectorial para la elección del 16 de octubre, ciando se renovará la conducción provincial del partido.

El viernes vence el plazo para la presentación de candidatos, previéndose la formalización de una lista acordada, que encabezará el exlegislador Darío Berardi para la presidencia.

El entendimiento radical fue sellado entre el oficialismo, representado por Berardi, apoyado por el intendente de Viedma, José Luis Foulkes y algunos históricos, como el exlegislador Daniel Sartor, con un sector crítico, fuertemente ligado a la dirigencia nacional de macrismo, y liderado por el jefe comunal de Huergo, Miguel Martínez, que pretendía también conducir la UCR.

En principio, Berardi será presidente y, seguramente, Martínez será el vice primero. De los 27 delegados a la conducción, el oficialismo retendrá 17 y la oposición accederá a 10, mientras que la representación a Nación será de tres y uno, respectivamente.

Hasta ahora, ambos sectores se diferenciaron por la postura de alianzas. Berardi y ese grupo –poco a poco- tomó distancia del PRO, esencialmente de sus dirigentes en Río Negro, el diputado Sergio Wisky y el referente Juan Martín. En ese sentido, la última Convención, propuso la búsqueda de alianzas para el 2017.

Por su parte, Martínez pregona la necesidad de fortalecer vínculos con Nación y consolidar el espacio de Cambiemos. Aún esa firme mirada, el jefe comunal no descartó asociaciones con el gobernador Alberto Weretilneck, ratificando su vínculo directo con el mandatario.

La futura discusión de aliados conformará –seguramente– un fuerte pugna en la UCR, pero antes los aliados deberán resolver otros espacios de poder. Foulkes es el actual presidente del Foro de Intendentes aunque Martínez pretendería, también, acceder a esa representación institucional.

Otro desafío estará en los consensos necesarios para definir las autoridades de los comités locales, mas allá de la pretensión de que no existan internas en las localidades gobernadas por radicales.


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