Lleva medio año la indefinición sobre el segundo juicio por Zerdán

El Superior Tribunal debe resolver un planteo de la defensa de los Aguirre.

Por Redacción

CIPOLLETTI

CIPOLLETTI (AC).- Pasaron ya más de seis meses desde que la Cámara Segunda admitió la casación en el caso Zerdán y envió los expedientes al Superior Tribunal de Justicia. El máximo organismo judicial rionegrino debe resolver si se hace el segundo juicio por el asesinato de la bioquímica, que ocurrió hace casi 16 años. Los profesionales que conocen la causa creen que es un dispendio innecesario reeditar el debate.

Hay dos fallos de la Corte Suprema que avalan la postura de muchos funcionarios judiciales consultados y también de la defensa. El caso “Oliva Gerli y Barbará”, sobre el derecho a ser juzgado en un plazo razonable, terminó con el sobreseimiento de los acusados por considerarse “extinguida la acción penal”. Los imputados estuvieron sometidos al proceso durante 18 años. Justamente esa sentencia sentó jurisprudencia.

El 1 de diciembre del año pasado, el tribunal subrogante de la Cámara Segunda cipoleña suspendió el segundo juicio por el crimen de la bioquímica. En la misma resolución se declaró admisible el recurso del defensor de Juan Carlos Aguirre y de su hijo Juan Manuel Aguirre Taboada. Desde entonces la casación del abogado estatal Juan Pablo Piombo está pendiente de ser analizada en el Superior Tribunal.

El defensor de los acusados insistió con que se están violando dos principios fundamentales: el “derecho a ser juzgado en un plazo razonable” (insubsistencia de la acción penal) y la “prohibición de doble persecución” (non bis in idem). Sostuvo que ya pasaron más de 15 años desde el asesinato de Zerdán y, previendo un nuevo juicio y los eventuales recursos, el proceso durará “un tercio de la vida” de los imputados. También afirmó que al Estado le genera un dispendio de recursos económicos en una causa donde, desde el primer día, existe una huella digital del asesino “que no coincide con la de los Aguirre”.

Zerdán fue asesinada en su laboratorio de Cipolletti el 28 de septiembre de 1999. Fue atacada en el baño y recibió un golpe en la cabeza con un tubo de oxígeno. Juan Carlos Aguirre, quien por entonces era su pareja, asegura en su defensa que despertó de madrugada y como Ana no estaba la buscó en el laboratorio y la encontró muerta. Él y su hijo fueron llevados a juicio y la Cámara Segunda los absolvió. En casación, el STJ anuló esa sentencia, convalidó la prueba producida y ordenó un nuevo debate, cuya realización es incierta.


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