Lo peor de 2014
El año tuvo malos momentos, hechos que lamentamos y lamentaremos, partidas demasiado tempranas de seres irremplazables.
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LA MUERTE DEL PADRE DEL REALISMO MÁGICO Las letras, el periodismo, y todos los lectores del mundo perdieron a un querido escritor: Gabriel García Márquez, el que nos dejó de regalo un Macondo imaginario que para todos existe, falleció el 17 de abril a los 87 años en su casa de Ciudad de México. El autor de la emblemática obra del realismo mágico “Cien años de soledad”, “echó a volar e hizo despegar a América Latina”, consideró la escritora mexicana Elena Poniatowska. El propio Premio Nobel de Literatura 1982 decía que si los lectores de la saga de la familia Buendía en Macondo vivieran en un mismo pedazo de tierra, éste “sería uno de los 20 países más poblados del mundo”. Nos legó además una notable obra periodística y una colección de libros inolvidables: “Crónica de un naúfrago”, “El amor en los tiempos del cólera”, “El coronel no tiene quien le escriba” y “El otoño del patriarca” entre otras. Como sea, por una vez “Gabo” entristeció a todos con su muerte en 2014. La comunidad de las letras lloró además este año a tres premios Cervantes: en enero murieron, también en México los poetas argentino Juan Gelman, a los 83 años, y mexicano José Emilio Pacheco, a los 74. Y la novelista española Ana María Matute falleció en junio a los 88 años en Barcelona.
EL LARGO ADIÓS Ya casi nos habíamos acostumbrado a la presencia ausente de Gustavo Cerati; a ese sueño largo que comenzó cuatro años atrás, cuando tuvo un ACV, en Venezuela, en plena gira de presentación de su gran disco “Fuerza Natural”; a ese viaje a ninguna parte que lo tuvo detenido en una habitación de la clínica Alca, a la espera de que se produjera un milagro y el músico volviera a los eescenarios. Pero una mañana, el 4 de septiembre, a los 55 años, “el león”, como lo habían llamado su madre Lilian Clarke, y su amigo, Zeta Bosio, dijo basta. La despedida al ex Soda Stereo estuvo a la altura de su enorme popularidad. Lo lloró toda América latina, y en Buenos Aires, miles de personas se acercaron a la Legislatura porteña, ese lluvioso día, a darle el respetuoso último adiós al ídolo que musicalizó buena parte de la juventud de muchos. Siempre discreta, con una fe a prueba de partes médicos, y una fuerza natural enorme, Lilian Clarke se convirtió en la vocera esperanzada de su hijo. Desde el balcón de la legislatura saludó a todos los fans que se acercaron a despedir a su hijo, los oyó cantar sus canciones, y lloró junto a ellos. Fue la nota más triste del rock de este año.

CHESPIRITO: UNA SONRISA MENOS Fue querido por los chicos y admirado por los grandes. Por ese humor tan sencillo como efectivo, y nunca grosero. Roberto Bolaños, el creador de “El chavo del 8” murió en su México natal, a los 85 años, tras dejar una serie de adorables personajes que acompañaron las tardes de varias generaciones. Una vecindad que sin duda vive en el recuerdo de muchos de nosotros; y una largan serie de frases que forman parte natural de nuestro lenguaje (“fue sin querer queriendo”, “síganme los buenos”, “No contaban con mi astucia”) “Una de las cosas que caracterizó mi programa es que fue de los poquitos que nunca se dedicó a copiar a otros. Ahora es casi imposible encontrar un programa que no esté inspirado en uno gringo o en uno español. Los míos fueron siempre originales, no se parecían a nada”, dijo alguna vez este hombre que dejó como legado a el Chapulín Colorado, a Chaparrón Buenaparte, el Doctor Chapatín, entre otros. “ Nunca escribí especialmente para niños, no hubiera podido, no sé cómo hacer un programa para ellos, porque ¿para niños de qué edad? Si escribo para los de cuatro años, los de seis se aburren; si escribo para los de seis, los de ocho se aburren… en fin. Lo hacía para todo mundo y lo hacía con respeto al público, cosa que he mantenido toda mi vida”, dijo alguna vez. Y cumplió.

EL PAYASO TRISTE Ganar un Oscar y ser un comediante exitoso del cine y de la tevé no es garantía de felicidad. Robin Williams fue el clásico payaso triste; un hombre que luchó contra los demonios de su depresión y perdió la batalla. Su adicción al acohol le jugó la primera mala pasada en su vida. Ymás tarde, un diagnóstico de Parkinson, terminó por vencerlo. Robin Williams se quitó la vida el 11 de agosto de este año. Para quienes veían tevé en los ochenta, fue el gran extraterrestre de “Mork y Mindy”. Ya en la pantalla fue el elocuente locutor de “Buenos días Vietnam”, fue el profesor John Keating en “La sociedad de los poetas muertos”, el psicólogo de “En busca del destino” y un payamédico en “Patch Adams”.

UN TALENTO QUE SE FUE DEMASIADO PRONTO Fue una de las primeras y malas noticias del año:el 2 de febrero, el talentoso Philip Seymour Hoffman, murió, a los 46 años, por una sobredosis de heroína. Por esas cosas del cine, este año volvió a las pantallas de cine en la primera parte del final de “Los juegos del hambre: Sinsajo I”. Y el año que viene volverá a estar en pantalla gigante, en “Sinsajo II”, que será retocada digitalmente para que el actor “concluya” su actuación. Hoffman había revelado en 2006 que abusó del alcohol y las drogas en su época universitaria y que tuvo que hacer rehabilitación a los 22 años. Pero, luego del rodaje de “The master”, y tras más de 20 años sobrio, recayó en la bebida y la heroína. Su altura interpretativa quedó claramente dibujada en películas como “Magnolia”, “Hapiness”, “Los idus de marzo” y “Truman Capote”, papel por el que logró su único Óscar en 2006. Pero también en “Mi novia Polly”, y en ese malo espectacular que creó para “Misión imposible”. Ningún papel fue chico para el enorme talento de Hoffman. Cuando se supo de su muerte y se leyó su testamento, el actor volvió a sorprender. Decidió no dejarles nada a sus tres hijos porque “no quería que se conviertan en unos niños malcriados”.

LA POETA PATAGÓNICA El 14 de septiembre, falleció la poeta neuquina Macky Corbalán, a los 51 años. Había nacido en Cutral Co, ciudad a la que amaba y que constituía el lugar de sus raíces más profundas, el 19 de junio de 1963. Era periodista, licenciada en Servicio Social y una de las voces más originales en la poesía que se escribe actualmente en la Argentina. Su poética trascendió la región. Se definía como “poeta, lesbiana, feminista”. Como tal, participó activamente del grupo Fugitivas del Desierto. Escribió “La pasajera de arena”, 1992; “Inferno”, 1999; “Como mil flores”, 2007 y “El acuerdo”, 2012, La lista de antologías es extensa: “Poesía en la Fisura”, por Daniel Freidemberg, 1995; “Antología de Poetas de la Patagonia”, 2006; “Poetas Argentinas” (1961-1980), 2008 y “Poesía del siglo XX” en Argentina, 2010. “En Corbalán el texto constituye ese espacio epifánico donde el ser se de(s)vela. Por eso, más que hablar de inspiración, ella prefiere referirse al trabajo, el arduo trabajo que concluye en el fuego sagrado, en ese placer único que inicia la fiesta”, dice un comentario aparecido en “Confines”, periódico editado en Comodoro Rivadavia, en 2007. Aseguraba que “existe, para todo poeta, una obligación: leer y reflexionar sobre poesía y lenguaje, y así sus textos son un resultado de ese proceso de búsqueda y encuentro”.

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