Loli Molina, camino a la madurez

La cantante argentina lanzó “Lo azul sobre mí”, su cuarto disco, que cierra una etapa y abre otra con temas más profundos y letras más oscuras, en las que habla sobre lo que la rodea.



Loli Molina siente que ahora llegó a un lugar en el que puede decir más en sus canciones.

Loli Molina siente que ahora llegó a un lugar en el que puede decir más en sus canciones.

La cantautora argentina radicada en México Loli Molina, quien viene forjando un camino personal en el terreno de la canción, lanzó su cuarto trabajo, “Lo azul sobre mí”, que a partir de un sonido minimalista marca una bisagra en su carrera, ya que, sintetizó, “habla mucho del cierre de mis 30 años, de la muerte y de cómo las cosas después de morirse empiezan de nuevo”.

La música es parte de su vida desde pequeña. A los 10 años dejó el piano por la guitarra, que pronto se convirtió en su gran aliada. Hoy, a 12 años de la edición de su álbum debut, Loli vuelve al ruedo discográfico con una placa introspectiva, cuyas canciones están atravesadas por cierta “profundidad” que se desprende de una lírica más oscura a la habitual en sus trabajos.

La primera imagen que se le aparece a la trovadora para describir el espíritu de este disco es la de “estar nadando en un mar abierto sola, algo que puede ser muy hermoso y muy horrible a la vez”.

Los arreglos del cuarteto de cuerdas de Ramiro Flores orientados hacia un sonido delicado y “tenebroso”, su voz suave y las guitarras -española y eléctrica-, van creando un clima que refleja una etapa de la vida de la intérprete y artista visual, que está pasando unos días en Buenos Aires para difundir la placa.

“Son las canciones del cierre de mis 30, desde los 29 a los 33 pasaron muchas cosas, todas las canciones tienen como un barniz bonito y fueron escritas cuando me fui a vivir a México, hace tres años”, contó Molina, quien vive en la capital azteca junto a su pareja y su perro.

“En lo particular estoy en un momento de cierta madurez. Este es un disco de quiebre y un antes y después en mi proceso, está ligado a cómo vivo mi vida”, describió la cantante, quien si bien considera que en su naturaleza hay “una cosa un poco nómade”, reconoce que fue muy difícil estar lejos “porque pasaron cosas muy difíciles acá”.

P- ¿Cómo definiría este presente como cantante? ¿Cómo siente que evolucionó a través de los años?

R- Fue natural y siento que en mi voz está pasando algo, que está saliendo. La voz es un poco jodida, es el único instrumento natural que tenemos, es difícil cantar, porque cuando uno canta queda en bolas. Siento que llegué a un lugar, que puedo decir. Estamos en un momento del mundo complicado. De mucha convulsión, siento que no queda otra ver qué rol vamos a tomar en este mundo que tenemos. No siento el deseo de ser madre, pero me siento interpelada, no da para tibiezas.

“Lo azul sobre mí”, un disco que va de la vida a la muerte.

P- ¿Esas inquietudes cómo se trasladan a la música?

R- No encontré la manera de hablar con belleza de las cosas sociales que pasan. En mis redes sociales uso mi voz y tengo miles de seguidores.

P- ¿Cómo transita el hecho de vivir a la distancia?

R- Irte de contexto te resignifica. Fue muy difícil vivir el tema del feminismo de lejos, pero estuve presente de otra forma.

P- ¿Cómo nace la idea de recrear una canción de Edgardo Cardozo?

R- Lo escuché cantar “Martín” a Juan Quintero. Tanto Edgardo como Juan son muy amigos y dos referentes, entendí que esa canción alteró el orden de las palabras de los primeros versos del “Martín Fierro” y me pareció que desde ahí podía remitir a una cuestión de raíz mía. Sentí que en este disco tenía que estar.

Télam


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