Los barrios sufren cuando se baja la barda

Elsie Jurio, especialista en temas ambientales de la UNC, recordó que cuando se modifican las pendientes naturales aumenta el transporte de sedimentos y las consecuencias las pagan los que viven abajo. “No pesa la lógica de la planificación”, dijo.



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El movimiento de tierra deja el suelo plano y genera consecuencias con el riego, tanto si se foresta como en los días de lluvia.(Foto: mauro Pérez )

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Las casas también desafían a la naturaleza. (Foto: mauro Pérez )

Por falta de planificación, algunos emprendimientos liman las bardas y las aguas bajan turbias a los barrios. Los expertos y defensores del medio ambiente repiten que hay que proteger la barda y casi convierten en mantra la frase. Pero en la ciudad de Neuquén las autoridades, los privados y algunos ciudadanos parecen no comprender.

Esta semana, la barda volvió a ser noticia cuando los vecinos detuvieron unas máquinas que trabajaban cerca al barrio Rincón de Emilio. El viernes, la justicia ordenó al municipio frenar las obras y mañana deberán concurrir a una audiencia junto a la Defensoría del Pueblo, para acordar medias tendientes a revertir el daño.

Desde la municipalidad aseguraron ayer que los terrenos ubicados en la zona de bardas donde “el propietario había comenzado la construcción de un azud para contener el agua de lluvias, son de propiedad privada desde 1.961, es decir desde hace 56 años”. Según la comuna, hay un informe de dominio que será presentado en la audiencia convocado por la Justicia, pero más allá de jurisdicciones, la falta de conciencia es colectiva.

La licenciada en geografía de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), Elsie Jurio realizó diversos estudios de la geomorfología y problemas ambientales en la barda y destacó que “cuando se modifican las pendientes naturales con maquinas, se quita la vegetación o se aporta más agua a partir del riego hay mayores procesos de erosión, más transporte de sedimentos y los receptores son los barrios que están abajo”, dijo.

Los ejemplos de este tipo de obras abundan y se encuentran al recorrer Parque Norte. Al llegar a la pista de motocross, se ve la barda rota y desnuda sin la vegetación autóctona. “Esa obra alteró mucho el área natural y por encima del barrio Rincón de Emilio. Es un desastre para cualquier manual de planificación urbana”, dijo Jurio.

En este caso, la Defensoría del Pueblo, junto a vecinos de barrio Rincón de Emilio presentaron un amparo en diciembre de 2016. Luego, se hicieron estudios y un equipo de docentes de la Facultad de Ciencias del Ambiente aconsejó que el circuito debe relocalizarse.

La rotonda de Alta Barda es otro lugar en el que la tierra aparece revuelta. Según Jurio “antes tenía un cañadón natural que cruzaba la ruta y desembocaba en una laguna. Eso se tapó y hoy hay áreas donde el agua corre al lado de la ruta, porque busca una forma de salir por otro cauce, lo que genera problemas o costos elevados de mantenimiento”.

Mientras un grupo de privados habla de la construcción de azudes, la historia muestra que en los años 70 y 80, en el frente de barda se hicieron varios que con el tiempo se alteraron, se taparon y se rompieron. Fue una inversión enorme y hoy ninguno cumple su función.

Los barrios también limaron las bardas para poner sus casas. Cordón Colón , es unos donde mejor se ve el problema. En las laderas se multiplican las casas que cortan la barda, algo irregular que suma problemas y riesgos.

“Los problemas de Neuquén por no respetar la barda, los vemos al abrir la ventana. Suceden porque a veces no pesa la lógica desde la planificación y el ordenamiento, sino una lógica política y económica”, concluyó la licenciada.

“Lo que hay que hacer es no alterar las bardas, proteger la cobertura vegetal, incrementar la vegetación natural y no forestar”.

Elsie Jurio, licenciada en Geografía de la Universidad Nacional del Comahue.

El sitio de la nueva

obra tiene dueño

“Muchos hablan sin saber y atribuyen a la gestión de Pechi la supuesta venta de un espacio público ubicado dentro de un área protegida”, dijo el secretario de Movilidad Urbana, Fabián García y explicó que “la Dirección Provincial de Catastro generó la primera mensura de esa parcela en 1.961 a nombre de la familia Armas y Gutiérrez”.

Según informó, en 1.988 esas tierras se vendieron a la familia Facal; en 2006 pasaron a manos de Gitto-Vincent-Azparren que en 2015 se la vendieron a la actual dueña, que es la empresa Arco SRL.

García explicó que el municipio le exigió al loteo Rincón del Río, ubicado al suroeste de la franja en cuestión, la construcción de un azud para contener el agua de lluvia, “y los propietarios de Rincón del Río acordaron con la empresa Arco SRL la ejecución de esa obra dentro del terreno de su propiedad”.

“Mocharon media barda; eso no es un azud, es una apertura de calle, con subida y bajada”, dijo la concejal María Eugenia Ferrareso (MPN), titular de la comisión de Medio Ambiente.

Datos

“Lo que hay que hacer es no alterar las bardas, proteger la cobertura vegetal, incrementar la vegetación natural y no forestar”.

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