“Los escenarios son cada vez más altos y yo me estoy poniendo más y más viejo”

Redacción

Por Redacción

Lo que sigue es un extracto de la entrevista que concedió Iggy Pop al periodista del diario norteamericano “The New York Times” Andrew Goldman. –Te vi actuar en Portland, Maine. Fue en los años 80 con “Los Pretenders”. Nunca había experimentado algo así. En realidad, me lamiste la mano. –Estaba muy contento de estar en Maine. Me entusiasma viajar. Y qué bueno haberme ido dejando lamida una mano. Pero aquellos eran espectáculos muy mainstream. Eran una introducción dedicada a la otra parte de la opinión pública estadounidense. Recuerdo que en esa misma gira hicimos un show en Penn State y todos se parecían al “Children of the Corn”, con esos penetrantes y anglosajones ojos azules que me miraban debajo de ese pelo color mazorca de maíz. –Por lo que entiendo, te motiva encontrarte con un público poco receptivo. –Exactamente. Todo lo que realmente tengo en mi mente antes de salir al escenario es: voy a tratar de matarlos. Lo que algunas personas llaman payasadas, yo sólo lo llamaría un buen show. –Muchos fechan el nacimiento del punk rock en 1972 por un show de los Stooges en Londres al cual asistieron los miembros de The Clash y Sex Pistols. ¿Qué pensaste cuando los punks comenzaron a hacer música algunos años más tarde? –Reaccioné a él mejor que con los hippies. Tal y como esto se desarrolló, yo no podía soportar a los punks sinceros. Nunca les creí. Todavía no lo hago –¿Los punks sinceros? –Como The Clash, que iban a hacer un mundo políticamente correcto para beneficio de todos, pero sólo si se compraban los discos de The Clash. Yo nunca fui del palo de la justicia. Estaba con los derrochadores, los que mostraban desprecio. También me di cuenta de que era bueno ya no estar haciendo ese tipo de música. Rock del pene, posadolescente, una generación dura cinco años, no 25. Hubiera sido aún peor si yo todavía estaba metido en ese palo sonando como en mi primer disco pero no tan bueno. –Es interesante que lo llames “rock del pene”, porque su pene parece central en tu imagen. Sos conocido por haber tenido mucho sexo. –Me gustaría haber tenido más. –¿En serio? –A esta altura lo caracterizaría como un grupo de interés poderoso dentro de un partido político. Pero solía ser el partido político entero. –Tengo curiosidad por cómo va tu gira. Tienes un nuevo álbum, “Après”, y andas por ahí con los Stooges. Resolviste en el 2010 que no te lanzarías más desde el escenario después de que tuviste un accidente. –Lo dije después de dar un concierto para el Tíbet en el Carnegie Hall, un concierto que hice porque Philip Glass me lo pidió. Pero sí, soy un poco impulsivo, y Lenny Kaye estaba tocando “I Wanna Be Your Dog” terriblemente lento y me quedé sin ideas y pensé: bueno, pasemos a la zambullida. Nadie me agarró porque fue en el Carnegie Hall tibetano con cualquier público que haya sido. Yo estaba un poco molesto. Hemos hecho dos conciertos este año y no me zambullí todavía. Los escenarios son cada vez más y más altos y yo me estoy poniendo cada vez más y más viejo.


Lo que sigue es un extracto de la entrevista que concedió Iggy Pop al periodista del diario norteamericano “The New York Times” Andrew Goldman. –Te vi actuar en Portland, Maine. Fue en los años 80 con “Los Pretenders”. Nunca había experimentado algo así. En realidad, me lamiste la mano. –Estaba muy contento de estar en Maine. Me entusiasma viajar. Y qué bueno haberme ido dejando lamida una mano. Pero aquellos eran espectáculos muy mainstream. Eran una introducción dedicada a la otra parte de la opinión pública estadounidense. Recuerdo que en esa misma gira hicimos un show en Penn State y todos se parecían al “Children of the Corn”, con esos penetrantes y anglosajones ojos azules que me miraban debajo de ese pelo color mazorca de maíz. –Por lo que entiendo, te motiva encontrarte con un público poco receptivo. –Exactamente. Todo lo que realmente tengo en mi mente antes de salir al escenario es: voy a tratar de matarlos. Lo que algunas personas llaman payasadas, yo sólo lo llamaría un buen show. –Muchos fechan el nacimiento del punk rock en 1972 por un show de los Stooges en Londres al cual asistieron los miembros de The Clash y Sex Pistols. ¿Qué pensaste cuando los punks comenzaron a hacer música algunos años más tarde? –Reaccioné a él mejor que con los hippies. Tal y como esto se desarrolló, yo no podía soportar a los punks sinceros. Nunca les creí. Todavía no lo hago –¿Los punks sinceros? –Como The Clash, que iban a hacer un mundo políticamente correcto para beneficio de todos, pero sólo si se compraban los discos de The Clash. Yo nunca fui del palo de la justicia. Estaba con los derrochadores, los que mostraban desprecio. También me di cuenta de que era bueno ya no estar haciendo ese tipo de música. Rock del pene, posadolescente, una generación dura cinco años, no 25. Hubiera sido aún peor si yo todavía estaba metido en ese palo sonando como en mi primer disco pero no tan bueno. –Es interesante que lo llames “rock del pene”, porque su pene parece central en tu imagen. Sos conocido por haber tenido mucho sexo. –Me gustaría haber tenido más. –¿En serio? –A esta altura lo caracterizaría como un grupo de interés poderoso dentro de un partido político. Pero solía ser el partido político entero. –Tengo curiosidad por cómo va tu gira. Tienes un nuevo álbum, “Après”, y andas por ahí con los Stooges. Resolviste en el 2010 que no te lanzarías más desde el escenario después de que tuviste un accidente. –Lo dije después de dar un concierto para el Tíbet en el Carnegie Hall, un concierto que hice porque Philip Glass me lo pidió. Pero sí, soy un poco impulsivo, y Lenny Kaye estaba tocando “I Wanna Be Your Dog” terriblemente lento y me quedé sin ideas y pensé: bueno, pasemos a la zambullida. Nadie me agarró porque fue en el Carnegie Hall tibetano con cualquier público que haya sido. Yo estaba un poco molesto. Hemos hecho dos conciertos este año y no me zambullí todavía. Los escenarios son cada vez más y más altos y yo me estoy poniendo cada vez más y más viejo.

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