Los estilos y los acuerdos




Abril será un punto financiero crítico. Vencen 4.000 millones, que representa una masa salarial. Julio exigirá otros 2.600 millones, además del aguinaldo. Urge una refinanciación.


Sexta semana de la gobernadora Carreras. Trajinó desde la zona Andina y parajes sureños hasta los despachos de Casa Rosada, pasando por el Alto Valle. Aquí selló su primer acuerdo público y fue con ATE, renovando ese privilegiado trato a cambio de reposo gremial.

Cada movida suya tuvo una cuidada y pensada acción distintiva de Alberto Weretilneck. Se desplaza con ministros y reivindica “al equipo”. Evita y le incomoda su comparación. La mención de su antecesor es inexistente en sus discursos, aún el vínculo que los une.

Ignoradas por Weretilneck, las formas sí es un aspecto que ocupa a Carreras. Atenta a la fotografía grupal del paraje y sonrisa medida en su cónclave con ATE. El gabinete trabaja ese rasgo. La gobernadora lo sorprendió cuando en la primera reunión le pidió que se ocupe de edificios descuidados por carteles rotos o yuyos. Ponderó las obras, pero “los detalles -aclaró- son importantes”.

La audiencia en Interior con Wado de Pedro respondió a otra prioridad suya. Río Negro requiere de una urgente refinanciación por los vencimientos de la deuda. Abril será un punto crítico. Solo durante ese mes se acumulan obligaciones por 4.000 millones. Equivale a una masa salarial. Julio exigirá otros 2.600 millones, además del aguinaldo.

Carreras y el ministro Agustín Domingo hablaron de esos apremios con de Pedro, que respondió con corrección política y nulo compromiso. Parte del gobierno se resguarda en una creencia: la acumulación de provincias con iguales complejidades exigirá un auxilio general de Nación. Hay vecinos no tan confiados y con medidas complicadas, desde la decisión de Buenos Aires que no pagará ahora sus bonos hasta la reforma estatal de Chubut -con retiros anticipados y congelamiento de subas de haberes-, incluso Neuquén elabora cambios en su régimen previsional.


Las formas conforman el primer y forzado distintivo de Carreras con Weretilneck. Pero su inicial decisión política fue ratificar la primacía de ATE en el trato estatal.


La pauta salarial fue otro tema con el ministro, quien la alentó a respetar el esquema de una suma fija (4.000 pesos) de aumento. Afanosa en su alineamiento, Carreras le adelantó que iría en ese sentido y así lo cerró el viernes con ATE, en dos cuotas ( febrero y marzo), como Nación. Economía planeaba más cautela y proponía tres o cuatro mensualidades.

Al Consejo de la Función Pública -que suma a UPCN- solo queda resolver montos, y ya hay dos alternativas circulando: 2.000 pesos cada mes, o 2.500 pesos y 1.500 pesos.

Unter espera con ansiedad la paritaria nacional -que quedó para la última semana- y confía en que un porcentaje orientativo suyo la zafaría del tabicado esquema de 4.000 pesos. No será fácil, pues todo se perfila para que los aumentos de los docentes rionegrinos se abran con esa suma fija.

ATE mantuvo el exclusivo lugar estatal tejido entre Weretilneck y Rodolfo Aguiar. Ambos lo resguardaron y Carreras ratificó esa sociedad, aludiendo a “la paz social”, y el gremio persiste en anteponer la política sobre la protesta callejera. Esta esencia original se mantuvo inmutable, aún las dudas iniciales de la mandataria y la pretensión de UPCN. Por mensajes cruzados, su secretario Juan Scalesi conservó -hasta último momento- confianza en que Carreras lo incluiría. No fue así.

La gobernadora así inscribió su primer entendimiento, que diseñó y concentró. Lo armó con Aguiar y lo trabajó también el ministro Rodrigo Buteler. Obviamente, el formato del anuncio fue guiado por Carreras.

Ese esmero y esa apariencia cuidada la extravió en hechos cotidianos pero con ponderación especial por su uso de fondos públicos y su representatividad institucional. Desatendió esa tarea en ocasión de su inoportuna suba salarial -con la de sus funcionarios- y la inapropiada locación de una amplia y suntuosa residencia en la Costanera viedmense, renegando de su anticipo que se instalaría en la Residencia. Su mal estado es el argumento oficial del traslado.

Posiblemente, esa razón sea válida, aunque los “detalles” -como dice la gobernadora- se deben cuidar.


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