Los gremios piden “un salto de calidad”






Mauricio Macri sorprendió en su ronda de entrevistas: el expresidente parece creer en algún sentido que no lo han dejado terminar su gobierno “económico”.


Dicen que el despliegue de Mauricio Macri continúa esta semana, con otra entrevista por TV. Hubo algunos derrapes y una sorpresa en las rondas que mantuvo con periodistas: el ingeniero dijo que su gobierno “económicamente” terminó el 12 de agosto de 2019, tras la derrota en las PASO, el día que el mercado respondió con una devaluación y el derrumbe de bonos y acciones ante las expectativas que despertaba el regreso del kirchnerismo. Nunca podría Macri afirmar con mínima seriedad que, en el tobogán en el que se deslizaba, su equipo económico no tuvo ninguna responsabilidad para que ese desenlace se produjera. Sin embargo, ha querido reflejar que la desconfianza en el rumbo económico de hoy no es más que una consecuencia de aquellas expectativas.

“Lamentablemente aquel prejuicio se transformó en un hecho real”, dijo en un diálogo con periodistas de Infobae. Si se indaga más profundamente en su reflexión, Macri parece creer en algún sentido que no lo han dejado terminar su gobierno (económico). Si tal cosa fuera cierta, hay una diferencia significativa con los dramas que ha vivido la historia política argentina: fue el voto popular el que impidió que Macri continuara. Para consuelo del expresidente, fue Rousseau quien dijo que el pueblo siempre busca el bien, pero no sabe dónde está.

El presidente Fernández parece esforzarse en este tiempo en cambiar la perspectiva que han trazado sobre su gobierno aquellos actores económicos que se pronunciaron después de las PASO. Fernández ya había intentado persuadirlos de su vocación de consenso el 9 de julio, cuando reunió al Grupo de los Seis, del campo, la industria, los servicios y las finanzas, un mes después de la frustrada estatización de Vicentin, una bisagra. También hubo una silla para la CGT en esa fecha patria. Un tuit de la vicepresidenta acabó con esa iniciativa.

Fernández convocó a principios de mes a una cumbre productiva a banqueros, empresarios de la industria, la construcción y el comercio. Encabezó el jefe de Gabinete. Fue a horas de la llegada de la misión del Fondo. Otra vez se sentó a esa mesa la CGT, pero ahora con representantes de la CTA y organizaciones sociales. Un modelo para el proyecto de Consejo Económico y Social. No se conocen avances sobre la convocatoria a más mesas sectoriales para sacar a la economía de la postración.

Esta semana el presidente dio un nuevo paso: asistió al coloquio anual de Idea, que reúne a las principales empresas del país y ha sido anatema durante los años de la hegemonía kirchnerista. Fue valorado allí. En un mensaje remoto, desde su despacho en Olivos, dijo que se está “en el fondo del pozo y sólo cabe ir mejorando” y prometió que el gobierno no devaluará y jamás tocará las cuentas en dólares de los ahorristas.


La iniciativa de los gremios no fue festiva: el objetivo fue reposicionar la imagen del presidente y que Fernández le imprima “un salto de calidad” a su gestión.


Todavía se discutía si fue oportuno que mencionara esos fantasmas cuando el ministro Martín Guzmán ratificó que no habrá devaluación y anticipó más medidas para contener al dólar. Pero ni Fernández ni Guzmán cautivaron a los empresarios. En el muro virtual que subió la organización hubo mensajes muy críticos, dominados por el escepticismo y la desconfianza. Igual que el resultado de la encuesta empresaria: casi el 70% dijo que la economía va a empeorar en los próximos seis meses. La semana cerró con un dólar “blue” en $ 178 y una brecha de casi un 130% con el mayorista.

Los actos por el Día de la Lealtad peronista parecieron ayer algo disociados de un escenario económico y social cada vez más complejo y dramático. En el origen, sin embargo, la iniciativa de los gremios no fue festiva: el objetivo ha sido reposicionar la devaluada imagen del presidente y que Fernández le imprima “un salto de calidad” a su gestión, como insistió ayer un miembro del consejo directivo de la CGT.

El peronismo ortodoxo y sus gremios conmemoraron el día de Perón el viernes. Hugo Moyano hizo su propia caravana. Y la vicepresidenta evocó en Twitter a Néstor Kirchner. La unidad es una tarea larga y ardua.


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