Los Libres del Sur en una nueva causa




La Ciudad, la nueva alianza que competirá en la Municipalidad de Neuquén, es una muestra de rebeldía contra ideologías y cacicazgos.


Los Libres del Sur fue una rebelión de los hacendados del sur de Buenos Aries contra Juan Manuel de Rosas porque éste afectó sus intereses al oponerse al intercambio con Francia. Eran federales hasta que se les tocó sus intereses. Hoy varias estaciones de tren llevan los nombres de sus protagonistas.

Los Libres del Sur neuquinos solo comparten con los bonaerenses el olor a rebeldía contra lo establecido. A ese escenario se subieron Mercedes Lamarca, quien hace cuatro años resultó tercera en la competencia por la intendencia con el 11,8% de los votos, y Marcelo Bermúdez, quien desde su encorsetado Pro siempre mostró fidelidad (lo que no significa que la tenga realmente) a Horacio Quiroga. Ambos se rebelaron y decidieron dar el paso, se unieron con una innecesaria fórmula de nombrarse por las primeras sílabas de sus nombres, y como en los sucesos de 1839 enfrentaron la tormenta que, todo indica, duró poco.

Como era de esperar a Quiroga le causó poca gracia el frente La Ciudad. Todavía tiene un talonario de facturas cuando Jesús Escobar integró el variopinto frente del radical N como le gustaba definirse a Martín Farizano. La N era de neuquino. El intendente se llamó a silencio, en broma, porque salieron a hablar Pechi Teen (Juan Monteiro), Pechi Girl (Jenny Fonfach) y Pechi Old (César Gass).

El MPN, para variar, metió la cola una vez que olió que se había frustrado un acuerdo con el candidato Mariano Gaido (nadie lo desmintió ni lo confirmó) quien inició una carrera electoral con la actitud blowfish con las colectoras. Auspició grietas en los reducidos grupos de Libres del Sur que se remontan al año pasado con el desaire de Victoria Donda. Dicen que podría haber más en una actuación no por certezas sino por enojos.


El liderazgo de Horacio Quiroga se puso a prueba en medio de versiones que indicaban el desaire del MPN a la oferta de los exseguidores de Donda.


Es probable que Bermúdez echara un poco de sal a las heridas que le dejó Quiroga y decidiera tomar del mercado de lo que adolecía, supuesta territorialidad. Difícil de cuantificar. El actual secretario de Coordinación lo sabe por su formación en ciencias exactas. Dicen que sopesó el aporte de los Pechi y el de “la pyme política” y ahí tomó la decisión. Desde el MPN le atribuyen apuro a la decisión porque el producto que presentaba en la góndola del supermercado estaba a punto de vencer.

¿Por qué no arregló, entonces, con el MPN?, le preguntó este diario a un operador del partido provincial, quien contestó que el precio que pedían era elevado y que tenía que ver con la aspiración que siempre expresó Escobar desde su banca en relación con el medio ambiente.

Frente a la demostración de fuerza que hace Gaido, Bermúdez con sus exsocios se sentía aminorado y necesitaba expansión territorial con presencia en sitios donde nunca lo votarían. Se interpreta desde la lógica que las colectoras del MPN son expresiones que, de todas formas, lo votarían. Es decir, las organizaciones que agrupan a enojados de otros partidos, los profesionales, deportistas y hasta el UNE estaban dispuestos a confiarle el voto bajo la consigna de “no hay que dejar avanzar a la derecha”.

Por lo tanto, de tomar por cierta esa afirmación, no hay un “aporte” extra de apoyo electoral. En ese esquema se agrega que ese es el cambio que propone La Ciudad porque el caudal de Lamarca en el 2015 o el que sacó en marzo de este año, el 2,83% a nivel provincial, jamás se volcaría por una propuesta como la que se le endilga a Bermúdez. Por lo tanto, después de la tormenta de estos días y de las explicaciones poco convincentes que ensayan, se supone que se trata de una suma de votos y no de una resta.

“Uno más uno, en política, no es dos”, dicen que repite Omar Gutiérrez cuando se le pregunta cómo ve la nueva alianza en la ciudad. Ofrece como prueba la unión del partido de Rioseco y el de Oscar Parrilli. Aunque, claro, en los sitios donde ganó el MPN hubo una atomización como en Zapala.

Lo de Libres contra Rosas fue una causa perdida, la de ahora recién comienza.


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