Los más perversos castigos sobre las víctimas de trata

Redacción

Por Redacción

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Llegar tarde, faltar sin aviso, cambiar de “plaza” en la ruta, cobrar a los clientes una tarifa distinta a la que fijaba la jefa o incumplir cualquiera de sus imposiciones era motivo de los más variados y perversos castigos. Los relatos de las víctimas que aparecen coincidentes en la causa son escalofriantes.

Las “cobradoras” -quienes están ahora detenidas con Ramírez- se encargaban de recorrer las rutas en busca del canon obligatorio y actuaban como brazo ejecutor de las sanciones más habituales: las golpizas. El marido de “Mamucha” también solía cumplir esa función. Y a veces las palizas las propinaban clientes de confianza de Ramírez, a cambio de otros beneficios, y esos mismos hombres llevaban en sus autos a la jefa a recorrer la ruta para que controle in situ a su grupo.

Entre los más leves castigos figura el de obligar a las sancionadas a “regalar” objetos costosos a Ramírez, como perfumes y joyas. Pero otros son macabros. Algunas faltas se pagaban brindado en forma gratuita y sin opción de rehusarse los servicios sexuales a aquellos clientes que la propia jefa rechazaba por ser excesivamente violentos o perversos. Otra forma de castigo era desplazar a las incumplidoras a los sectores más oscuros y peligrosos de la ruta, donde son más habituales los ataques sexuales, robos y otras agresiones.

Ahora, ya liberadas de la opresión de “Mamucha”, las víctimas siguen sufriendo las consecuencias del sometimiento en carne propia. Varias de ellas dijeron haber sido “tuneadas” a pedido de la jefa y se colocaron siliconas de manera clandestina o se inyectaron aceite de avión a modo de prótesis, situaciones que les han generado graves problemas de salud. (Redacción central)


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