Los modos, las formas y la realidad en tiempos del VAR



OPINIÓN

El eco de los pasos del seleccionado argentino en la Copa América, terminó escuchándose más afuera del campo que dentro de él. La resonancia del reclamo por el atropello arbitral en los últimos dos juegos de la Albiceleste, acabó envolviendo ( y aturdiendo) lo que en verdad el seleccionado fue a buscar: un equipo y un estilo de juego.


El análisis sobre las distintas capacidades que se deberán anexar al compromiso, la tenacidad y el carácter, quedó en un segundo plano luego de que el VAR y toda su tecnología mutara en una película clase B, más cerca de un film de terror que a una de la Liga de la Justicia.
El factor desencadenante fue el clásico entre Brasil y Argentina y la bomba que explotó en las manos de las Conmebol la activó Lionel Messi, la gran figura del certamen, más aún por la ausencia obligada de Neymar.

En esta Copa América La Pulga se pareció al que muchos anhelan. Una imagen de capitán incorrecto, que protesta, gesticula y que enfrenta al poder “corrupto”, como él mismo definió al ente que comanda Alejandro Domínguez, el dirigente que festejó los goles de Brasil junto al presidente Jair Bolsonaro como un brasileño más.

Cuando va bajando la efervescencia de los dichos de Messi, comienzan a cuestionarse los modos y las formas de protesta del crack. “Hay que manifestarse con cuidado y respeto. Brasil ganó y jugó limpio”, dijo Tité, y no falta a la verdad el entrenador, aunque hay serias dudas de que puedan decir lo mismo los actores que juegan por fuera del campo de juego.
Argentina fue perjudicada en la semifinal con Brasil y el responsable de ello es la Conmebol y no los jugadores brasileños.

Ahora llegará el tiempo de saber el costo de la rebeldía, de los modos y las formas de Messi. Será el turno de la capacidad de gestión de la AFA que comanda Chiqui Tapia, quien se queja de los arbitrajes sudamericanos cuando por casa las cosas (léase Federal A) no difieren demasiado. Comienza otro partido y esta vez será sin VAR…


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