Los pies libres de micosis son aquellos que están bien cuidados

Los hongos están por todas partes: en la tierra, las veredas, las calles, los patios, los bordes de las piletas, los pisos de las duchas y la atmósfera húmeda. Nadie está exento de contagiárselos y la vía más común de acceso es la piel de los pies o el cuero cabelludo (caspa). No obstante, siempre existe un sustrato biológico que predispone su reproducción.

«Una micosis muy superficial (tiña) y común en los adolescentes que practican deportes y en la gente que tiene alto índice de sudoración es la «pitiriasis versicolor» (descamación de varios colores). Suele distinguirse con manchitas blancas o marrones en el antepecho al final del verano, cuando se ha ido el bronceado. El hongo que la produce es una variedad de «el de la caspa», sostiene la doctora Patricia A. Troielli,

médica de planta de la división de Dermatología y encargada de la sección de Dermatoinmunología del hospital San Martín de Buenos Aires.

En cuanto a los hongos del jardín, los geófitos de la tierra, la especialista hace hincapié en que en general, no todas las personas que andan descalzas se los contagian. «Tiene que existir una predisposición en la piel, que tiene que ver con que el pie vive en un ambiente húmedo, sea por mayor sudoración, por practicar deportes o por frecuentar piletas de clubes. Como el hongo vive en ámbitos de humedad, se sube a la piel cuando ella le asegura ese estado», agrega.

 

Predisposición al contagio

«En el caso de las personas que tienen hongos en los pies, se ve que, a veces, los padres también tienen; o sea, la familia tiene predisposición a los hongos; así como hay familias que no tienen nada», afirma la doctora Troielli.

Es sabido que las personas que por cualquier motivo tienen disminuidas sus defensas, tienen mayor facilidad de infectarse tanto con virus, como con bacterias o dermatofitos (hongos). «A veces, sucede que infecciones micóticas comunes de toda la vida, que no causan nada más que una invasión a la piel, cuando las defensas bajan, comienzan a extenderse y penetrar. Por eso, la gente que debe ser sometida a tratamientos que pueden bajarles las defensas, deben controlar si tienen alguna infección de tipo micótico en la piel, ya que, con el tratamiento, las infecciones van a aumentar.


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