Los placeros, guardianes de la naturaleza y la vida sana
Trabajan desde la madrugada para que crezcan los árboles y el césped. Son celosos del lugar, ahí están sus vidas.
Para algunos pasan desapercibidos pero ellos están ahí, regando la vida, cuidando el futuro. Pocos conocen sus nombres pero los vecinos intercambian saludos mientras cruzan alfombras verdes naturales. Ellos son los placeros que trabajan, algunos por vocación y otros con sueldos que no alcanzan para vivir.
En los espacios más consolidados, la vida del placero transcurre rodeada de árboles que han visto crecer, y en sitios más jóvenes y menos cuidados le ponen empeño mirando el futuro.
Por este camino andan Víctor Ibáñez de la plaza Ministro González, César Prieto de la plaza Güemes, Fabián Rodríguez, un vecino que cuida el espacio verde ubicado enfrente de su casa en Parque Industrial y José Luis Muñoz, otro que apuesta a la naturaleza en el barrio Hipódromo.
Neuquén posee 500 espacios verdes, de los cuales casi 400 son plazas. La mayoría se encuentran cuidados pero también hay otros que se observan abandonados o mal mantenidos.
Los lugares de recreación, más vistosos o más olvidados , son importantes: los vecinos los usan y chicos los necesitan.
Víctor, el de la plaza del centro de Neuquén, tiene de 69 años . “Hace 25 años que estoy aquí, llegué en el 92. Estaba todo oscuro, más descuidado. Hoy se ha invertido un poco más”, dice este placero que se jubilará en un período de no más de dos años.
La gente va y viene, algunos se mudan otros cambian sus trabajos, pero Ibáñez ha perdurado en este lugar, su espacio también. “Uno se pone celoso de su plaza, porque acá está mi vida. Uno está 7 horas todos los días, y voy viendo el crecimiento de todo. Te duele cuando te rompen algo”, dice Víctor cuando se acuerda de algún acto de vandalismo.
Los placeros madrugan. De lunes a viernes están en sus lugares de trabajo de 6 hasta las 13. No solo para poder trabajar tranquilos sin molestar al resto, sino por el agua del riego: si llegan más tarde no hay más presión porque los edificios y casas aledañas comienzan a utilizarla.
“La clave para tener una plaza linda es constancia, hay que limpiar, barrer, regar y estar con la gente, charlar e intercambiar es parte del trabajo también”, explica Víctor.
Los placeros están llenos de anécdotas. En la plaza Ministro González hay gente que va a dormir pero “cuando le pedís que se corran porque vamos a regar, no tienen ningún problema” , dijo.
El placero ha visto vecinos con niños en brazos y años más tarde los cruza ya de grandes. “Me pasó el caso de una chica que vivía acá cerca; cuando yo vine acá, tendría como 10 años, me agarraba la rastrilleta y se ponía a jugar. Después de un tiempo vino una mujer y la quedé mirando pensando de donde la conocía. Era la madre con la niña pero ya no era más una niña, la hija tenía treinta y pico de años”, narró Víctor.
Las condiciones de trabajo en las plazas no han sido muy favorables antes, y tampoco ahora. La mayoría de los placeros tienen instalaciones muy precarias. Según Ibañez, antes no tenían otro servicio más que el indispensable para llevar a cabo su trabajo. Tampoco contaban con acceso a un baño o agua caliente. “Poder conseguir las casillas donde guardamos las herramientas fue toda una lucha, nos decían que lo pedíamos para acovacharnos. Pero la verdad es que pasábamos inviernos bastante fríos. Y no nos dejan hacer fuego”, recordó. Actualmente no tienen gas, solo electricidad y con eso prepara el mate de todas las mañanas.
A pesar de los cambios Víctor dijo que la realidad no es muy diferente para los placeros de otros lugares y remarcó que la plaza que él cuida es una de los pocas que tienen baño.
En los barrios se puede encontrar la contracara de los espacios que están en buen estado. Es el caso de la plaza en Hipódromo que tiene grandes montículos de tierras y no se encuentra parquizada. Es un espacio que, a pesar de todo, es muy concurrido, una postal que puede observarse sobre todo en horarios de la tarde. La plaza ubicada en calle Lago Viedma casi Néstor Barros limita con un playón de cemento donde se practica deporte
Otro lugar en pésimas condiciones está detrás del comedor de Colonia Rural Nueva Esperanza.
En el sitio se ven juegos y hamacas que están rotos y no hay verde aunque se llame plaza.
“A veces duele porque no hay placero, no hay nadie. Si no fuera por los vecinos, esto no se podría mantener para los chicos”,
dijo José Luis Muñoz, cuidador en el barrio Hipódromo.
En los barrios se puede encontrar la contracara de los espacios que están en buen estado. Es el caso de la plaza del barrio Hipódromo, llena de montículos de tierra.
Planta y riega los
árboles con sus manos
En Parque Industrial en sector 2, manzana 25, se encuentra una plaza que bordea la barda, y desde la cual se puede ver la Ruta Nº 7.
“Plantamos los árboles y los venimos regando hace tres años. Y el año pasado vinieron e hicieron una plaza y colocaron las hamacas. Lo que estamos reclamando es el tema del agua. Pido sólo una canilla. Que nos pongan agua para poder regar. Yo estoy sacando el agua de mi casa, y utilizo una manguera, pero como tiene que pasar por la calle me la rompen porque pasan los autos”, relató Fabián Rodríguez.
El hombre vive frente a la plaza. Comentó que junto a su señora plantaron en ese espacio sauces, álamos y algunos fresnos. También construyeron las canaletas para que el riego fluya.
Los lugares de recreación, más vistosos o más olvidados, son importantes: los vecinos los usan y los chicos los necesitan.
Una tarea que
arranca a la madrugada
El encargado de los cuidados de la plaza Güemes, entre Elordi y Sargento Cabral, César Prieto denunció la falta de cuidados que tienen algunos espacios verdes y cuáles son sus consecuencias. “Acá hace cinco años que estoy y hace 19 que empecé en esta profesión. Como todo placero, di vueltas por varias plazas, pero una vez que vas sumando antigüedad, después de un tiempo te dejan en una fija”. En verano, que entra más temprano, llega a las 5 de la mañana y ahí siempre “ve algo”, cuenta.
César enfatizó en que los espacios verdes necesitan más atención y cuidado. En su caso particular, enumeró la falta de inversión que padece la plaza que está a su cargo. Dijo que habría que poner más juegos para los chicos, plantar más césped y más iluminación.
aspirantes a trabajar en las plazas de la ciudad de Neuquén se anotaron en un llamado que hizo la Municipalidad.
1.350
500
espacios verdes tiene la capital de la provincia, según datos oficiales. El número incluye también a los bulevares.
Datos
- “A veces duele porque no hay placero, no hay nadie. Si no fuera por los vecinos, esto no se podría mantener para los chicos”,
- En los barrios se puede encontrar la contracara de los espacios que están en buen estado. Es el caso de la plaza del barrio Hipódromo, llena de montículos de tierra.
- Los lugares de recreación, más vistosos o más olvidados, son importantes: los vecinos los usan y los chicos los necesitan.