Los relegados

BARILOCHE


Eduardo no sabe ya qué más hacer, ya va mes y medio que no tiene changas, no encuentra manera de calmar su llaga.

Matilde está triste, la olla vacía, y esos tres niñitos, que lloran de noche, que lloran de día. El cielo se pone, donde los más pobres no encuentran la dicha.

La leña se enciende en el viejo tacho de brasas ardientes, y el calor compensa toda esa falencia de los que no tienen.

Que el fuego no apague la luz de sus sueños, que este cielo ampare a los relegados y los más pequeños.

Roberto Savasta

DNI 14.251.572


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