Los secretos que esconde la isla Huemul
Una de las tantas opciones de paseo en el Nahuel Huapi.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las excursiones lacustres por el Nahuel Huapi son desde antaño uno de los grandes atractivos turísticos de esta ciudad. Hoy continúan siendo muy solicitadas y permiten acceder a paisajes de ensueño.
Una de las excursiones visita la isla Huemul y permite combinar en armoniosa síntesis la historia con la ecología. Un hermoso bosque de lengas, cipreses y hasta arrayanes encierra grandes edificios que hace medio siglo fueron destinados a la “fisión nuclear controlada”. La isla Huemul alcanzó trascendencia histórica por ser el lugar donde se inició el proyecto nuclear argentino. El científico austríaco Ronald Richter entusiasmó al presidente Juan Perón, quien apoyó decididamente el proyecto, que tuvo lugar entre 1949 y 1952.
No obstante no logró su objetivo. Hoy pueden apreciarse las construcciones faraónicas, con paredes de más de un metro de espesor. También pueden observarse los balazos y los bombazos de los años 80 y 81 y que también son historia.
Para llegar hasta la isla se debe navegar unos 30 minutos desde el puerto San Carlos, emplazado frente al Centro Cívico. El viaje se realiza en el moderno catamarán “Futaleufú”, con capacidad para 132 pasajeros, el cual zarpa a las 10, 11.30, 14 y 15.30. Los adultos abonan 12 pesos y los niños de 5 a 12 años y jubilados 10. Los menores de 5 años viajan sin cargo. La tarifa incluye el viaje en catamarán y la excursión guiada por la isla.
La isla es recorrida por un sendero interpretativo y consta de 4 sectores. El primero de ellos se emplaza junto al muelle y allí se ubica la recepción, oficina de informes, una confitería, kiosco y sanitarios. Luego se puede observar varios arrayanes y más allá la tumba del cacique Güenul, antiguo poblador del islote.
Más arriba se encuentra un pequeño restaurante y frente a la plaza lo que fuera la vivienda de Richter, totalmente acribillada a balazos. Avanzando unos metros se llega a los laboratorios “Gemelos”, en cuyo interior habitan árboles y flores. Se visitan las ruinas del laboratorio de Richter, la usina y el edificio que debió albergar al reactor. Tras ascender 141 empinados escalones se llega hasta el Mirador. El esfuerzo del ascenso vale la pena ya que la vista panorámica es imponente. En el paseo vale la pena apreciar el extremo cuidado puesto en la preservación del medio ambiente. En todos los sectores hay sanitarios, cestos para residuos y carteles que prohíben fumar. Una excursión que instruye y concientiza.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las excursiones lacustres por el Nahuel Huapi son desde antaño uno de los grandes atractivos turísticos de esta ciudad. Hoy continúan siendo muy solicitadas y permiten acceder a paisajes de ensueño.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora