Los trapos sucios se lavan en casa

<span style="text-transform:uppercase">La tintorería “Manuelita” de Cipolletti limpia cada día miles de mamelucos del sector petrólero.</span>

Mundo Pymes

Las tintorerías están en retroceso y es cada vez menos habitual verlas en los barrios de las ciudades de todo el país. Sin embargo, aquellas que se dedican al lavado de prendas usadas en la actividad hidrocarburífera miran el futuro con mayor optimismo.

Es que el resurgir de la actividad en la Cuenca Neuquina trajo aparejado el crecimiento de otras que no necesariamente tienen que ver con las cuestiones técnicas típicas del rubro.

La tintorería “Manuelita” es uno de esos casos. Comenzó a especializarse en el lavado de prendas del sector petroquímico y minero hace más de una década. La familia Cuchinelli, que empezó con su local en 1998 en Cipolletti, advirtió una demanda insatisfecha y lentamente llegó a ser un proveedor casi obligado en este tipo de servicio, con sucursales en Neuquén, Plottier, Rincón de los Sauces, Cutral Co, Catriel, Cinco Saltos y Allen.

Las perspectivas a futuro son buenas. Tienen intención de afincarse en Añelo, localidad que crece al mismo vertiginoso ritmo que la actividad que se desarrolla en Vaca Muerta. “Estamos hablando con el intendente para establecernos también allí, creemos que en dos años toda esa zona estará en franca expansión”, indicó Federico Cuchinelli, socio gerente de la empresa.

Por lo pronto, próximamente la tintorería inaugurará una planta más grande que la actual, ubicada en calle Belgrano de Cipolletti, donde se concentra el trabajo de lavado de las prendas que se reciben en cada sucursal. La que más aporta es Neuquén, que recibe hasta 1.500 mamelucos diarios, mientras que en las otras receptorías están entre 300 y 500 por día.

Para el lavado se trabaja con solventes, los mismos que un comercio tradicional utiliza para un saco u otra prenda. Claro que el proceso difiere bastante: un mameluco pesa entre 800 gramos y un kilo, pero puede llegar hasta los cuatro kilos luego de ser utilizado por un operario en boca de pozo. “De acuerdo con el sector de la empresa donde se desempeñe el trabajador, un mameluco a veces no llega a estar dos horas limpio. Hay algunos que utilizan hasta 15 por semana”, explica Cuchinelli.

“Logramos quitar el 100% del petróleo de la prenda, pero esos desechos no van a parar a la cloaca. Nosotros los recuperamos y los enviamos a Comarsa, empresa de Neuquén que se dedica a su tratamiento y es la única autorizada a la disposición final de residuos de tintorerías”, aseguró.

Con el paso del tiempo, la empresa agregó otros servicios, como reparación de prendas, recambio de cierres y botones y bordado. Incluso, luego de un proceso de dos años logró la certificación de la norma ISO 9001.

Cuchinelli explicó que el agua con los desechos se recupera y se manda a una empresa de tratamiento ambiental.

Pablo lupano


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