Los usuarios se organizan y reclaman

Falta de medicamentose insumos, el éxodo de personal capacitado al sector privado y la saturación de algunos servicios están entre los problemas detectados por pacientes y familiares que utilizan el sistema.

Por Redacción

Falta de medicamentos, desinversión, problemas edilicios, condiciones insalubres para los trabajadores, centralización en los privados y aumento de las derivaciones fueron algunos de los tantos problemas que relevaron y denunciaron durante todo el año las integrantes de la organización de Familiares, Amigos, Vecinos y Enfermos Agrupados (Favea).

Como usuarias, familiares o simples vecinas, un grupo de mujeres decidió organizarse en el 2007 para visualizar los problemas que atravesaba la salud pública en toda la provincia y principalmente en la capital neuquina, donde se encuentra el hospital de mayor complejidad, el Castro Rendón.

La falta constante de distintos medicamentos en los hospitales de la capital y en los centros de salud de los barrios fue una de las fallas más graves que detectó Favea. Por ejemplo, a principios de noviembre faltaban drogas como ácido fólico, aspirina, atorvatatina, carbamazepina, clonazepam, clorpromazina, dexametasona, dipirona, enalapril, fenitona, fenobarbital, haloperidol e hidróxido de aluminio, entre otros.

Desde Favea explicaron que estas faltas son continuas; que van llegando algunos medicamentos pero faltan otros. “A mí me pasó que me faltó el medicamento para el dolor. Salía 300 pesos para 20 días y me lo compró mi hija. Pero ¿y si no tenés a nadie que te lo compre en ese momento? ¿Te tenés que joder de dolor porque sos pobre?”, se preguntó Mabel Zapata, integrante de Favea.

Desde la Subsecretaría de Salud se aseguró que los faltantes no eran graves, que se debían a algunas licitaciones desiertas y que siempre se buscaba dar respuesta al paciente con –por ejemplo– las derivaciones.

Favea alertó también sobre la posibilidad de que el Banco de Sangre comience a centralizarse en el nivel privado, a lo que sumaron la desinversión que se resuelve con derivaciones al sector privado y el éxodo de personal capacitado.

Favea se encargó de centralizar las denuncias de los problemas que atraviesa la salud pública, desde los más pequeños hasta los graves, como el déficit en la atención de Nefrología y Hemodiálisis, donde sólo funcionaba la mitad de los equipos. Otro de los sectores en los que se registraron problemas fue Anatomía Patológica (del Castro Rendón), donde detectaron altos índices de formol en laboratorio, con lo que ello representa para la salud de los trabajadores.

También se observaron una gran saturación del servicio y demoras en los diagnósticos.