Mancha venenosa
Por:Arnaldo Paganetti
El conductor no hace lo que quiere. El conductor, navega. Un día pone amarras en un puerto. Al siguiente, en otro muy distante. Los que brindan esas explicaciones son los principales asesores del ex presidente Carlos Menem, quien mantiene una cuota cada vez más pequeña de mando interno. Es así porque si bien el poder en el peronismo se ha fragmentado, el riojano todavía es temido a raíz de que nadie ha podido construir un liderazgo alternativo excluyente.
Estos barquinazos obligados, llevaron a Menem a dejar en el olvido al «gabinete en las luces» y a desprenderse de los vituperados María Julia Alsogaray y Víctor Alderete, que de tanto en tanto ganan las tapas de los diarios, pero eluden la cárcel prometida por la Alianza.
El ex gobernador Eduardo Duhalde trabaja en contra de Menem. No se le quiere acercar. Con el rencor en su corazón, promete ausentarse de la reunión partidaria convocada para el 3 de abril, con el propósito declarado de analizar qué postura adoptar respecto a la elección porteña del 7 de mayo, donde la fórmula Cavallo-Béliz atrae la atención justicialista, en desmedro de la oficial encabezada por Raúl Granillo Ocampo, o la paralela, piloteada por la actriz Irma Roy.
Cavallo elude ser tocado por la mancha venenosa. Pero «apurado» por los periodistas, acepta a regañadientes que si bien considera irrelevante el apoyo de Menem, no lo rechazaría en una eventual segunda vuelta si éste decide pragmáticamente alinearse. No por casualidad, «Mingo» alternó a 11 peronistas en su lista de aspirantes a legisladores porteños. Un equipo de fútbol completo.
El presidente aliancista, Fernando De la Rúa, optó ahora por privilegiar el contacto con Duhalde, y alejarse de Menem porque su antecesor empezó a pegarle al gobierno y de paso criticó duramente a Raúl Alfonsín, por haber propuesto la reestatización de Aerolíneas Argentinas. Alfonsín despotrica contra los «lobbies» empresarios y sostiene que la economía sigue siendo el principal problema de la Argentina.
En una entrevista, Menem explicó los motivos por los que está enojado. Pretende que, por lo menos, le reconozcan algunos hechos de su gestión, como la eliminación de la fiebre aftosa, que permite hoy exportar carne a los Estados Unidos, o la reforma laboral que «es la misma que propuse yo», según recalcó.
«Un político sin ambiciones no es político», sentenció al aceptar que luchará por volver al gobierno en el 2003. Sin embargo está acotado por los gobernadores y senadores del PJ que tienen la llave de las leyes clave en el Congreso, como la que declara la emergencia económica o la que machaca con modificar las normas de trabajo. Los mandatarios peronistas llevaron sus reclamos sociales a De la Rúa y pretendieron moverle el piso a la ministra frepasista Graciela Fernández Meijide. Sin plata, pero con mucha imaginación, desde el gobierno devolvieron la pelota con el anuncio de un plan contra la pobreza extrema, que recién empezará a ser aplicado como prueba piloto en junio.
En el Ministerio del Interior creyeron observar una sorda disputa entre el bonaerense Carlos Ruckauf – que coquetea con De la Rúa e irrita a Menem -, y José Manuel De la Sota, que administra Córdoba siguiendo los pasos aperturistas del riojano y se ofende con los apresurados que bregan por provocar una renovación inmediata en la cúspide partidaria
«Nos conviene la rivalidad entre Menem y Duhalde. Se anulan y ninguno gobierna», dicen los senadores que se aglutinan detrás de la mesa que presiden Augusto Alasino y Remo Costanzo.
Mientras los peronistas se resignan a dejar para más adelante el recambio, De la Rúa está preocupado por los signos de inacción en algunas áreas, la caída de los planes «trabajar» y la crisis en el Mercosur, por la disputa competitiva con el Brasil. El acuerdo sobre comercialización de automotores y piezas hizo ceder la tensión, que había crecido a límites impensados cuando el jefe de gabinete, Rodolfo Terragno, sugirió una política de compensaciones para el caso de que el Brasil vuelva a devaluar su moneda. Terragno fue reprendido por De la Rúa, quien ordenó parar la pelea, aún a sabiendas de que hay sectores importantes que rechazan el ingreso de productos del vecino país a precios subsidiados.
Con estabilidad de precios, piloto automático con transparencia y austeridad, el gobierno se lanzó precipitadamente a que los organismos financieros internacionales liberen créditos que le permitan respirar con más tranquilidad. Los funcionarios no admiten la debilidad que le atribuyen, por ahora en voz baja, sus adversarios. No estamos ahogados – aseguran- solo cambiamos el aire.
Arnaldo Paganetti
El conductor no hace lo que quiere. El conductor, navega. Un día pone amarras en un puerto. Al siguiente, en otro muy distante. Los que brindan esas explicaciones son los principales asesores del ex presidente Carlos Menem, quien mantiene una cuota cada vez más pequeña de mando interno. Es así porque si bien el poder en el peronismo se ha fragmentado, el riojano todavía es temido a raíz de que nadie ha podido construir un liderazgo alternativo excluyente.
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