“¡Mano a mano hemos quedado!”
“…los favores recibidos creo habértelos pagado, y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado, en la cuenta del otario que tenés me la cargás”. Creo, sin lugar a duda alguna, que el tango “Mano a mano” tiene entre sus versos la aguda interpretación de la verdad de aquel que siente que ha pagado los favores y quiere dar por terminada alguna relación. Traducido esto a la política rionegrina y a las últimas elecciones de gobernador, está muy claro que sólo faltó el papa Francisco apoyando al candidato del FpV, que de igual manera perdió por una abultada suma de votos. Hoy se ve mucho más claro que desde las esferas centrales del FpV –y hablo desde su máxima autoridad, la presidenta– llega un mensaje lapidario a todos aquellos que tuvieron algún grado de responsabilidad política, llámense la intendenta de Bariloche y muchos otros personajes intermedios a los cuales se les dice desde todos los sectores que vinieron a apoyar al candidato a gobernador del FpV: “¡Los favores recibidos creo habértelos pagado!”. Es por ello que el desconcierto hace que todos y todas se anden chocando en los pasillos en busca de explicaciones a algo que los legos, pero no por eso poco sensibles a la realidad, ya habíamos predicho. El candidato nunca lo fue por derecho, sino por capricho; la senaduría le quedaba muy bien para los fines personales que el candidato buscaba y buscó durante toda su vida política. Un senador en nuestro sistema de elecciones no tiene que ser simpático ni provocar empatía alguna con el pueblo, porque de alguna manera va en una sábana que es arrastrada por los votos que concentra el líder del partido. Cristina puede tener una gran aceptación de la comunidad, pero sus laderos no corren la misma suerte. El por qué todo el FpV puso un esfuerzo (para mí nunca visto) en una provincia que claramente no es representativa en una contienda nacional y en su candidato a gobernador obedece a una serie de cuestiones como, por ejemplo, las inversiones en Invap, el Centro Atómico, la Universidad de Río Negro y el número de habitantes (muy pocos para convencer). Si uno quiere hacer un experimento, conviene siempre hacerlo en escala y donde tenga mayores probabilidades de ser certero. Río Negro ha recibido en los últimos años una inversión en tecnología muy importante, ha construido a través de su empresa estatal Invap un satélite y tiene variados logros tecnológicos internacionales que le han servido al FpV para sumar a sus discursos; por otra parte, el ministro De Vido apostó muy fuertemente al Centro Atómico, todo ello en una provincia que no llega a cubrir en habitantes lo que una localidad importante del conurbano bonaerense. Pero, como todo experimento puede fallar, falló… Las causas de estas fallas ponen en evidencia que cuando se mira desde lo macro –por ejemplo, millones invertidos en tecnología y no más de 1.500 familias rionegrinas viviendo de estos temas– y no se va a lo micro –el pueblo y sus necesidades básicas insatisfechas– se pierde la objetividad y se termina creyendo en una película que sólo están viendo los que la crearon, y en un cine donde sólo los “privilegiados del poder” la pueden ver. Lo rescatable de todo esto es que las inversiones quedan, más allá de los gobiernos que las hayan hecho. Lo lamentable para el pueblo es que, como en Bariloche, el agua de las lluvias les sigue entrando desde los techos o las puertas a los vecinos más relegados, las calles son intransitables, el gas ya parece una obra de ciencia ficción y cuando llegue no alcanzará a cubrir la demanda, las cloacas brillan por su ausencia, la remediación del vertedero sólo parece estar haciendo ahuyentar las ratas que luego vemos en nuestras casas, los jóvenes siguen deambulando por las calles sin un futuro ni empleo a la vista y los juicios y deudas municipales de Bariloche alcanzan cifras que ni el más pintado hubiera imaginado. Es por ello que desde el poder central el mensaje para el candidato a gobernador por el FpV, la intendenta de Bariloche y todos los que apoyaron este desastre electoral es “¡mano a mano hemos quedado!”. Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
“...los favores recibidos creo habértelos pagado, y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado, en la cuenta del otario que tenés me la cargás”. Creo, sin lugar a duda alguna, que el tango “Mano a mano” tiene entre sus versos la aguda interpretación de la verdad de aquel que siente que ha pagado los favores y quiere dar por terminada alguna relación. Traducido esto a la política rionegrina y a las últimas elecciones de gobernador, está muy claro que sólo faltó el papa Francisco apoyando al candidato del FpV, que de igual manera perdió por una abultada suma de votos. Hoy se ve mucho más claro que desde las esferas centrales del FpV –y hablo desde su máxima autoridad, la presidenta– llega un mensaje lapidario a todos aquellos que tuvieron algún grado de responsabilidad política, llámense la intendenta de Bariloche y muchos otros personajes intermedios a los cuales se les dice desde todos los sectores que vinieron a apoyar al candidato a gobernador del FpV: “¡Los favores recibidos creo habértelos pagado!”. Es por ello que el desconcierto hace que todos y todas se anden chocando en los pasillos en busca de explicaciones a algo que los legos, pero no por eso poco sensibles a la realidad, ya habíamos predicho. El candidato nunca lo fue por derecho, sino por capricho; la senaduría le quedaba muy bien para los fines personales que el candidato buscaba y buscó durante toda su vida política. Un senador en nuestro sistema de elecciones no tiene que ser simpático ni provocar empatía alguna con el pueblo, porque de alguna manera va en una sábana que es arrastrada por los votos que concentra el líder del partido. Cristina puede tener una gran aceptación de la comunidad, pero sus laderos no corren la misma suerte. El por qué todo el FpV puso un esfuerzo (para mí nunca visto) en una provincia que claramente no es representativa en una contienda nacional y en su candidato a gobernador obedece a una serie de cuestiones como, por ejemplo, las inversiones en Invap, el Centro Atómico, la Universidad de Río Negro y el número de habitantes (muy pocos para convencer). Si uno quiere hacer un experimento, conviene siempre hacerlo en escala y donde tenga mayores probabilidades de ser certero. Río Negro ha recibido en los últimos años una inversión en tecnología muy importante, ha construido a través de su empresa estatal Invap un satélite y tiene variados logros tecnológicos internacionales que le han servido al FpV para sumar a sus discursos; por otra parte, el ministro De Vido apostó muy fuertemente al Centro Atómico, todo ello en una provincia que no llega a cubrir en habitantes lo que una localidad importante del conurbano bonaerense. Pero, como todo experimento puede fallar, falló... Las causas de estas fallas ponen en evidencia que cuando se mira desde lo macro –por ejemplo, millones invertidos en tecnología y no más de 1.500 familias rionegrinas viviendo de estos temas– y no se va a lo micro –el pueblo y sus necesidades básicas insatisfechas– se pierde la objetividad y se termina creyendo en una película que sólo están viendo los que la crearon, y en un cine donde sólo los “privilegiados del poder” la pueden ver. Lo rescatable de todo esto es que las inversiones quedan, más allá de los gobiernos que las hayan hecho. Lo lamentable para el pueblo es que, como en Bariloche, el agua de las lluvias les sigue entrando desde los techos o las puertas a los vecinos más relegados, las calles son intransitables, el gas ya parece una obra de ciencia ficción y cuando llegue no alcanzará a cubrir la demanda, las cloacas brillan por su ausencia, la remediación del vertedero sólo parece estar haciendo ahuyentar las ratas que luego vemos en nuestras casas, los jóvenes siguen deambulando por las calles sin un futuro ni empleo a la vista y los juicios y deudas municipales de Bariloche alcanzan cifras que ni el más pintado hubiera imaginado. Es por ello que desde el poder central el mensaje para el candidato a gobernador por el FpV, la intendenta de Bariloche y todos los que apoyaron este desastre electoral es “¡mano a mano hemos quedado!”. Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
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