María Kodama custodia la grandeza del maestro

La viuda de Jorge Luis Borges fue la principal invitada a la apertura de la Feria del Libro de Cipolletti. Hoy, a las 20, dará una charla sobre “Borges y los libros”.

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- María Kodama no piensa, o al menos lo aclara cuando opina sobre algo, que lo que ella dice sea la verdad. Al contrario, cuando habla de Borges, algo cambia. No sólo en ella sino también en los que la están escuchando.

“Es ‘El jardín de senderos que se bifurcan’ no ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’ porque uno de los errores que hay hoy en internet es ponerle el artículo. Y Borges decía, porque ese error viene de antes: ‘No se dan cuenta, no entienden nada, no me han leído’. El jardín de senderos es el infinito. Con el artículo, es determinado, contable. Es así, la presencia o ausencia de un artículo en un escritor como Borges, que tenía tanta atención en lo que hacía era fundamental. El artículo marca la distorsión de toda la historia que él está contando”, explicó ayer María Kodama mientras hablaba de la importancia que la ciencia le da a la literatura.

Anoche, la viuda y heredera de Borges, fue la invitada central de la décima edición de la Feria del Libro de Cipolletti. A la mañana recibió a los medios en el lobby del hotel donde se alojó. Es serena, amable, sonríe, busca un lugar cómodo donde contestar las preguntas, se fija en los mínimos detalles. Lejos queda la imagen de una persona infranqueable y habla sobre su visión de la literatura. Siempre vuelve a Borges.

“Estar en una feria para mí es un motivo de alegría. La lectura, pienso yo, es muy interesante desde el punto de vista que a uno le va mostrando el mundo, los distintos tipos de personas y enseña la belleza y la viveza también. Es una experiencia de vida muy importante que, desde mi punto de vista, no lo da tanto la imagen. Con la lectura está la reflexión”, opinó ante la casi obligada pregunta de qué pasa con los libros y las computadoras hoy.

No demonizó a las máquinas. Sólo las ubicó en otro lugar. “El hecho de apretar botones no significa inteligencia, significa una capacidad mecánica y un aprendizaje automático”, relató para llegar al punto que buscaba. “Yo llamo a una generación, generación tildada, son esos chicos que uno les ve la mirada y es como si tuvieran una pantalla delante”. Teme que por culpa de las máquinas los hombres se transformen en “robots”, que se pierda la capacidad de “pensar y razonar”.

Contrariamente, la literatura para ella es “soltar la imaginación” y por eso está primero. “Si uno ve determinados autores que hacían literatura fantástica o de ciencia ficción ve como si a través de los siglos hubieran puesto una semilla que florece y que es puesta en práctica por la ciencia”.

Y relató sobre un científico que vive en Inglaterra, que está haciendo un estudio “para ver si se pueden despertar unas células que se llaman células dormidas” y que quería ver los libros científicos de Borges porque había tenido un paciente igual al caso de “Funes el memorioso”.

maría luján venier

mlvenier@rionegro.com.ar


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