«Marisol buscaba gente para un trabajo»

CRIMEN DE LA MAESTRA

Por Redacción

CENTENARIO (ACE).- Domingo Seguel, padre de Miguel Angel «Chula» Seguel, aseguró ayer que Marisol González fue en varias oportunidades a su casa a buscar a sus hijos «para un trabajo», y que luego la escuchó hablar con Johnatan «Cataco» Vega Delgado acerca de que «ya estaba el filo» para repartir, y que sería de 600 pesos.

Domingo Seguel es un trabajador rural a quien en su juventud se lo apodó «Chula», alias que heredaron sus hijos. Está citado como testigo en el juicio oral por el crimen de Susana Ruminot, pero hasta ahora no se presentó al parecer por falta de medios para trasladarse a Neuquén.

Su hijo Miguel Angel sí declaró; es el testigo que dijo desconocer su firma en un acta policial y por eso no pudieron interrogarlo.

Domingo Seguel tiene su vivienda en el barrio Rochetti de esta ciudad, aunque la mayoría de la semana vive en su puesto de criancero en la zona de bardas. Ayer indicó que fue a la comisaría para que lo trasladen a Tribunales, «y me dijeron que el móvil no iba para Neuquén, así es que me quedé y pensé que tal vez me iban a pasar a buscar».

En declaraciones al programa «De Buena Fuente» que conduce Lorenzo Lorente por FM Sayhueque, Seguel padre aseguró que al menos en dos oportunidades en las que él estaba en su «casa del pueblo», la imputada Marisol González fue a buscar a sus hijos «para un trabajo».

«Yo le dije que necesitaba un trabajo, y ella me contestó que yo no servía para eso. Después me enteré que antes, ya dos veces una de mis hijas la había atendido. Cuando yo la atendía, una vez me dijo que necesitaba a los chicos, luego que necesitaba a los muchachos», reiteró.

Seguel señaló que desconocía el tenor de las declaraciones de su hijo Miguel ante el Tribunal. «Él era el que sabía de su amigo el «Cataco» (el otro imputado en el crimen); yo hacía rato que le decía que lo deje, pero nunca me hicieron caso», destacó.

Seguel aseguró haber escuchado una conversación telefónica entre Marisol y «Cataco». «Un día que yo estaba en las cabinas llegó ella, y me sorprendí al verla… la dejé que hable primero, y después cuando entré a hablar por unas gallinas, al levantar el tubo y marcar los números se ve que estaban enganchados los teléfonos, porque escuché lo que conversaban», aseguró.

Detalló que «hablaban de un filo (dinero), que ya estaba el filo y que era algo de 600 pesos por lo menos. El filo ya estaba».

Agregó que Marisol hablaba de 600 pesos «que había que repartir» al tiempo que indicó que «ella conversaba con el 'Cataco', me dí cuenta que era él por la manera de hablar».

Seguel aseguró que durante toda esa semana «no pasó nada», pero luego de que se conoció el crimen «me di cuenta de todo».

Aseguró que «después del hecho» conversó con mucha gente «y muchos me preguntaban si Miguel andaba metido… Cuando fue el crimen me di cuenta que la gente que buscaba esta muchacha era para hacer ese trabajo», conjeturó.

Seguel declarará hoy o el miércoles, cuando se organice su traslado desde Centenario a la sede de Tribunales.

¿Dónde está el anillo de la víctima?

NEUQUEN (AN)- Quienes asesinaron a Susana Ruminot le robaron una pañoleta y un anillo que se extravió en circunstancias poco claras.

El anillo estaba en poder de Ricardo «Cataco» Vega Delgado cuando lo detuvieron. El imputado había intentado venderlo después del crimen, según relataron los testigos, y por eso resulta una prueba importante en su contra.

Pero la joya en cuestión no llegó al juicio oral, porque se extravió en algún momento que nadie sabe precisar. Por eso no podrían utilizarlo en contra de «Cataco».

La pañoleta sí está secuestrada. Sergio Ruminot la reconoció como «muy parecida» a la que tenía su hija, y lo mismo hizo Yul Ruminot Muñoz, hermano de la víctima.

Esa prenda también le fue secuestrada al sospechoso de ser el autor material del asesinato, y es otra prueba en su contra.

Para remediar la falta del anillo, el Tribunal convocará al juicio a los testigos del procedimiento durante el cual fue secuestrado.

El juicio oral continuará hoy con la declaración de una psicóloga que atendió a la hija de Susana.

La niña tenía casi tres años cuando presenció el asesinato, y habla de «duendes» que entraron a la casa y mataron a su mamá.

La profesional viene asistiendo a la menor desde entonces, y le preguntarán sobre los detalles del caso que le haya referido.

Las audiencias terminarán el miércoles próximo, cuando declaren más testigos y se pronuncien los alegatos.


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