Mayor inyección monetaria en la calle, la mejor receta



Miguel A Knecht*

La financiación del Tesoro Nacional comenzó  durante el presente mes de  diciembre con una importante emisión de pesos. En ese sentido, los dólares paralelos seguramente sintieron el efecto señalado.


Algunos defaults corporativos de pequeñas empresas sumaron más temblores al mercado. El actual presidente del Banco Central renunció para que las nuevas autoridades de Economía designen a otro economista en su reemplazo. En esa línea, la financiación señalada en el inicio, comenzó este mes  con el giro de $ 110.000 millones al Tesoro Nacional que se formaliza a través de un procedimiento denominado “Adelanto Transitorio” que opera como un préstamo por el cual expande la cantidad de dinero de circulación interna.


 Precisamente este concepto de emitir dinero  para generar mayor  consumo interno  requiere  del efectivo necesario que podría inyectarse de alguna manera o metodología -pergeñada previamente- en los alicaídos haberes mensuales de los trabajadores. Ocurre que, en este último mes de 2019, emergen  mayores necesidades de financiamiento que le  generan cuantiosas obligaciones a la administración nacional.


Posteriormente del salto del dólar (después de las PASO) la autoridad monetaria, relajó su meta de “emisión cero” y dejó que la cantidad de dinero en circulación volviera a crecer, aunque por debajo de la inflación. También, la mayor disponibilidad de pesos en el mercado puede tener un rol específico en los movimientos de los tipos de cambio paralelos de los últimos días, dado el contexto de controles de cambio que impide el traslado al dólar oficial.


Justamente, Las cotizaciones paralelas del dólar volvieron a tomar distancia del tipo de cambio oficial. Este modelo de usar financiamiento monetario puede ser utilizado como una virtual  “carta en la manga” por el nuevo gobierno, ya que  podría colaborar como una estrategia adicional en  la disminución del déficit del sector público.


Ante  la renovación Presidencial, los mercados suelen volverse “quisquillosos”, molestos y hasta irritables dado que en la semana se combinaron varios factores para devolverle vivacidad a las cotizaciones paralelas del dólar, las cuales ganaron relevancia desde la imposición de controles de cambio.


 El dólar libre subió 1,45% para volver a ofrecerse a $70 por unidades en Buenos Aires y el “contado con liquidación” -que surge de la diferencia entre los precios en pesos y en dólares de bonos y acciones- existió una reacción  con mayor fuerza  al moverse 4,65% al alza para quedar al borde de los $ 80.


De esta manera, la brecha entre el dólar oficial y el contado con liquidación saltó del 27% al 33%, lo cual acrecienta la diferencia  entre ambos. Las cotizaciones en pesos de las acciones invertidas por  empresas argentinas se movieron para ajustarse a la variación del dólar “contado con liquidación”.
Por último, al producir el giro de la máquina de la fabricación de billetes se origina mayor circulante, pero se agiganta el déficit, y la inflación se entretiene en su protagónica carrera siempre  por delante  de los salarios.


 Por su parte, los asalariados    –principalmente la clase media– ostentando dinero circulante en el bolsillo, ofrecen un mayor consumo en una reactivación moderada de la economía y que se activa dentro del mercado interno,  pero a no olvidar la transitoriedad de este recurso, donde el mismo sólo constituye un paliativo de escasa duración en el tiempo.


* Docente, ex concejal PJ , extitular de la Asociación de Defensa del Consumidor de Viedma. 


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