“Me acostumbré a que el gobierno no haga nada”

Por Redacción

Todos los días cuando subo al colectivo me pregunto: ¿quién será el dueño de la empresa Ko:Ko? ¿Por qué no hay nadie que le ponga el cascabel al gato? ¿Será un senador? ¿Un diputado? ¿Legislador, gobernador, dirigente político, director de transporte…? Esta pregunta me la hago diariamente, porque todas las gestiones que realicé en la Dirección de Transporte en Buenos Aires y en la provincia siempre tienen el mismo desenlace: “no se puede hacer nada”, y nadie es responsable ni toma las medidas necesarias para que cambie. Pero señor usuario de la empresa, sepa todos los beneficios que ésta le ofrece para que usted sienta la tentación de viajar desde Villa Regina a Neuquén: Si desea salir en el micro de las 7, debe presentarse por lo menos, media hora antes y esperar afuera, haciendo la cola para poder ir sentado. Por supuesto que, para lograr su mayor incomodidad, las unidades de la empresa no cuentan con baño y los asientos son de un plástico tan duro que usted sentirá la emoción de vivir con una contractura durante más de dos largas horas, porque ellos cuidan de cada detalle y buscan los mejores asientos no aptos para tan largo viaje. Ya desde Regina sale muy lleno de pasajeros, muy por encima de su capacidad, para que usted no se pierda de sentir “el calor humano”. Y si viaja en el expreso tendrá tres paradas más, donde subirá mucha más gente de la que bajará, así usted no se sentirá tan solo. Los ancianos o discapacitados cuentan con ¡4 asientos disponibles! Si son más, podrán optar por el desafío de subir y lograr a empujones conseguir dónde sentarse (¡toda una aventura!). Usted podrá vivir situaciones como la que yo he vivido cuando le solicité a un joven que dejara sentarse a una abuela y con muy mala cara se levantó y me dijo: “¿Por ser joven tengo que darle el asiento? Si yo también pagué mi boleto”. Yo le dije: “Bueno, es que sos un caballero, ¿o me vas a decir que se terminaron los caballeros?”. Y otro desde el fondo me contestó: “No señora, lo que se acabaron fueron los asientos”. Lo que demuestra que además la empresa Ko:Ko te ofrece un incómodo viaje ¡donde abunda el buen humor! (la buena onda y predisposición la debe poner usted junto a los choferes que, muchas veces, reciben todas las quejas que no llegan a los dueños). Pero, como si todo esto fuera poco, puede pagar por este viaje tan placentero un boleto acorde a su servicio. Usted conseguirá todo esto por la módica suma de $ 35. Pero si esto le parece poco y desea aún tener más tiempo de aventura en micros menos confortables, la empresa le cobrará sólo $ 28 por tres horas y media de plena diversión. No hay otra manera de tomarlo que con humor, porque me siento responsable de esta situación, porque dejo que pase y no me quejo, porque me acostumbré a que mis derechos sean atropellados y a que el gobierno no haga nada (y eso que yo los voté). Sé que se han escrito muchas cartas y no ha cambiado nada, pero quiero agradecer al director de este diario por ser “nuestro paño de lágrimas” y darnos el espacio. Elida Ferreira LC 6.025.410 Regina