Me Río de las falencias
Alegría, predisposición, cordialidad y clima festivo son las columnas que sostienen a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La fiesta deportiva que reúne a más países que una asamblea de la ONU, carece de orden y prolijidad en lo organizativo pero maquilla estas falencias con el factor humano cordial y festivo que caracteriza a los cariocas.
En 120 años que tiene de vida el olimpismo moderno jamás encontró una ciudad que lo cobije con el amor y las ganas que lo hace Río. La Ciudad Maravillosa está a pleno con los Juegos. Sus habitantes se desloman para que todo salga bien, aunque no siempre el resultado es el mejor. Jamás borran la sonrisa.
Aquí será imposible encontrar la puntualidad de Londres 2012 o los avances tecnológicos que presentó Pekín 2008. Pero el recurso más importante con el que cuenta la primera edición de un Juego Olímpico en Sudamérica es el humano.
En Río todo es alegría, todo es motivo de celebración y de reencuentro. Los atletas se olvidaron de los problemas de funcionamiento de la Villa Olímpica, ellos disfrutan de sentirse “mimados” por los voluntarios y los hinchas.
De todas maneras, no logran solucionar cuestiones vitales para que todos estén cómodos. Tal vez uno de los grandes problemas para los espectadores pase por el traslado. Si bien se crearon líneas de colectivos y se renovaron vehículos, el caos del transito se ha transformado en el principal dolor de cabeza para el Comité Organizador.
“Viajé desde el centro de Copacabana hasta el Parque Olímpico y tardé cerca de dos horas, cuando en la página oficial decía que el viaje era de 45 minutos”, contó Guillermo, un zapalino que presenció el encuentro de básquet entre la Argentina y Lituania. Además, el subte deja de funcionar a la 1 y varios partidos terminan más tarde. Sin embargo, el “enojo” dura un rato y al otro día, vuelve la fiesta.
Título doble
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Ni la puntualidad de Londres 2012, ni la tecnología de Pekín 2008. El punto fuerte de Río de Janeiro 2016 está en el factor humano y la “fiesta” carioca.
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- Ni la puntualidad de Londres 2012, ni la tecnología de Pekín 2008. El punto fuerte de Río de Janeiro 2016 está en el factor humano y la “fiesta” carioca.