Menos pobreza rural en Bolivia
La gestión económica de Evo Morales ha sido, hasta ahora, decepcionante. Por eso su imagen –sin olvidar que Bolivia es un país extremadamente complejo, que contiene a diversas naciones y, por ello, nada fácil de conducir– ha caído notoriamente. No obstante, hay una noticia buena que no puede silenciarse: la pobreza rural en el país del norte estaría cayendo. Sensiblemente. Así lo acaba de anunciar el ministro de Economía de Bolivia, aunque no está en la lista de los personajes más creíbles del mundo, señalando que desde el 2005 la pobreza rural habría disminuido un 20%, a lo que cabe agregar que la extrema pobreza habría disminuido un 10%. Según Luis Arce Catacora, éste es el resultado de seis años de gestión exitosa. En rigor, es más una consecuencia –casi inevitable– del aumento de las materias primas, especialmente las agropecuarias, como es el caso de la soja (Bolivia, recordemos, no tiene derechos de exportación a la soja, de manera que, a diferencia de lo que ocurre entre nosotros, el Estado boliviano no se queda con el 75% de la renta sojera como ocurrirá, cabe presumir, en el 2013 con nuestro país si, como sugieren los rumores, las retenciones a la soja aumentan todavía un 5% adicional). Estos datos habrían sido ya confirmados por la Cepal, a estar a los propios dichos del ministro boliviano. Si esto fuera efectivamente así, la credibilidad de esos guarismos sería naturalmente mayor. (Bolivia no desfigura torpemente las cifras y estadísticas oficiales, como, según muchos, lo hace nuestro Indec, pero la credibilidad de las cifras públicas no es total, porque su recopilación y procesamiento es aún algo primitivo). En el 2011, las cifras del PNUD sugerían que en Bolivia hay unos 5,2 millones de almas que viven en la pobreza, de los cuales hay unos 2,7 que lamentablemente están aún en la triste franja social de la pobreza extrema. Las transferencias a esos pobres, a través de bonos como aquellos para quienes tienen niños que aún van a las escuelas o para reducir la mortalidad infantil entre las gestantes, han ayudado a bajar los niveles de pobreza. Lo cierto es que el porcentaje de niños y niñas que ahora termina sus estudios primarios ha crecido un 50%. Hace seis años, nada menos que seis de cada 100 niños que iban a la escuela no la terminaban. Hoy son sólo tres. Buenas noticias entonces, aunque haya por delante todavía una enormidad para hacer en la verdadera lucha por la dignidad de todas las personas que suponen todos los esfuerzos sinceros que se hacen por bajar o erradicar la pobreza. (*) Analista Internacional del grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
La gestión económica de Evo Morales ha sido, hasta ahora, decepcionante. Por eso su imagen –sin olvidar que Bolivia es un país extremadamente complejo, que contiene a diversas naciones y, por ello, nada fácil de conducir– ha caído notoriamente. No obstante, hay una noticia buena que no puede silenciarse: la pobreza rural en el país del norte estaría cayendo. Sensiblemente. Así lo acaba de anunciar el ministro de Economía de Bolivia, aunque no está en la lista de los personajes más creíbles del mundo, señalando que desde el 2005 la pobreza rural habría disminuido un 20%, a lo que cabe agregar que la extrema pobreza habría disminuido un 10%. Según Luis Arce Catacora, éste es el resultado de seis años de gestión exitosa. En rigor, es más una consecuencia –casi inevitable– del aumento de las materias primas, especialmente las agropecuarias, como es el caso de la soja (Bolivia, recordemos, no tiene derechos de exportación a la soja, de manera que, a diferencia de lo que ocurre entre nosotros, el Estado boliviano no se queda con el 75% de la renta sojera como ocurrirá, cabe presumir, en el 2013 con nuestro país si, como sugieren los rumores, las retenciones a la soja aumentan todavía un 5% adicional). Estos datos habrían sido ya confirmados por la Cepal, a estar a los propios dichos del ministro boliviano. Si esto fuera efectivamente así, la credibilidad de esos guarismos sería naturalmente mayor. (Bolivia no desfigura torpemente las cifras y estadísticas oficiales, como, según muchos, lo hace nuestro Indec, pero la credibilidad de las cifras públicas no es total, porque su recopilación y procesamiento es aún algo primitivo). En el 2011, las cifras del PNUD sugerían que en Bolivia hay unos 5,2 millones de almas que viven en la pobreza, de los cuales hay unos 2,7 que lamentablemente están aún en la triste franja social de la pobreza extrema. Las transferencias a esos pobres, a través de bonos como aquellos para quienes tienen niños que aún van a las escuelas o para reducir la mortalidad infantil entre las gestantes, han ayudado a bajar los niveles de pobreza. Lo cierto es que el porcentaje de niños y niñas que ahora termina sus estudios primarios ha crecido un 50%. Hace seis años, nada menos que seis de cada 100 niños que iban a la escuela no la terminaban. Hoy son sólo tres. Buenas noticias entonces, aunque haya por delante todavía una enormidad para hacer en la verdadera lucha por la dignidad de todas las personas que suponen todos los esfuerzos sinceros que se hacen por bajar o erradicar la pobreza. (*) Analista Internacional del grupo Agenda Internacional
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