Mensaje a los que van a poner el hombro



PANORAMA NACIONAL

En una entrevista con un diario chileno, el economista y profesor de la Universidad de Columbia Guillermo Calvo sostuvo meses atrás, antes de las primarias, que las cosas que hay que hacer en la Argentina son políticamente muy impopulares y que quien está en mejores condiciones de hacerlas es Cristina Kirchner. “De repente, es lo mejor que le puede pasar al país. Va a aplicar el ajuste con apoyo popular”, dijo (en esa entrevista se puede descubrir además que Calvo pronosticó un triunfo del peronismo en primera vuelta).


Estela de Carlotto pareció interpretar en toda su dimensión la idea de Calvo el viernes, cuando asistía a la presentación de “Consejo Argentina contra el hambre” que impulsa Alberto Fernández. “El que va a tener que poner el hombro es el pueblo” dijo la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo a un grupo de periodistas que la consultó a su llegada al encuentro en Puerto Madero.


El teorema de Calvo ha cobrado mayor relevancia a raíz del convulsionado escenario regional, un estallido a izquierda y derecha que ha dejado presa a la Argentina de una rara perplejidad.


El intenso debate sobre la caracterización del conflicto en Bolivia –fraude o golpe; fraude y golpe– y la persistencia de una violencia fuera de control en Chile desplazó momentáneamente el foco sobre los fantasmas que acechan a la Argentina y al gobierno de Fernández. A este desplazamiento contribuyó la propia inmersión del presidente electo en esa agenda, ya visitada a propósito de la liberación de Lula en Brasil, su encuentro en México con el presidente López Obrador y la reunión del Grupo de Puebla en Buenos Aires. La alternancia en el poder y la dinámica de una transición sin grandes sobresaltos crearon además la sensación de que la Argentina atraviesa un período de estabilidad y consolidación de sus instituciones incluso en medio de su laberinto económico. Pero difícilmente Fernández podría dejarse cegar por una ilusión.


La presentación de su programa contra el hambre apunta a mitigar los efectos de una crisis que se ha prolongado más allá de lo imaginable. Y a fortalecer la asistencia frente a lo que está por venir, que parece desconocido incluso hasta para Fernández. Pero es sobre todo una señal destinada a relativizar cualquier otro tipo de demanda que no esté encuadrada en la emergencia. Un mensaje a los que van a poner el hombro.
En este marco, Fernández cerró esta semana el círculo de lo que considera su alianza estratégica. Como antes a los gobernadores y a los gremios peronistas, no pudo evitar hacer promesas a las organizaciones sociales con las que se reunió en la sede del Episcopado: “Lo que viene es el gobierno de ustedes”, les dijo. Como Whitman, Fernández contiene multitudes. Al día siguiente, movimientos sociales de izquierda, no encuadrados, avanzaron pacíficamente hacia el edificio de YPF en repudio a la suba en los combustibles. Ese mismo reclamo encendió la hoguera reciente en el Ecuador de Lenin Moreno.


La agenda de Fernández estará marcada en las próximas horas por el regreso de la vicepresidenta electa Cristina Kirchner de Cuba, donde permaneció las últimas dos semanas. Se especula con que cerrará con ella la conformación del gabinete, antes de que él mismo parta para una gira europea. Estos días circuló otra lista del equipo que acompañaría al próximo presidente.


Fernández visitará París y Roma (trabaja una escala en Berlín) la última semana del mes. Busca comprensión para una rápida renegociación de la deuda con el FMI, sobre la que avanza el exsecretario de Finanzas Guillermo Nielsen. Tal vez también haya un encuentro con el papa Francisco, atribulado por “el abuso del poder punitivo” de la prisión preventiva. Igual que el siempre versátil Congreso Nacional, que apuró cambios en el código procesal para limitar el uso de ese controvertido recurso en poder de los jueces.


¿Afectará a los planes del presidente electo que recuperen eventualmente su libertad hombres como De Vido, Baratta o Lázaro Báez? Hasta donde se sabe, Fernández nunca pidió por ellos.


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