México, un gigante con estabilidad, violencia y pobreza



Un país de contrastes, con estabilidad económica, violencia y extremos de riqueza y pobreza es lo que le espera al próximo presidente de México que surja de las urnas el domingo y asuma el poder en diciembre. Las encuestas ubican como amplio favorito al opositor Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó de 1929 al 2000. Segundo está el centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador y a unos pasos, tercera, la oficialista Josefina Vázquez Mota. México es la decimocuarta economía mundial y el undécimo país más poblado del mundo, con unos 115 millones de habitantes. La pobreza afecta al 46,2% de la población y en el mismo suelo vive el magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista “Forbes”. Después de las elecciones habrá cinco meses de una especie de “cogobierno” entre el presidente Felipe Calderón y el mandatario electo, en los que podrían aprobarse algunas reformas para abrir camino a la nueva administración. Y en septiembre, las autoridades salientes deberán presentar el presupuesto con las prioridades para el 2013, que ya serán las del sucesor. La violencia del crimen organizado y la poca expansión del empleo son dos puntos que se le cuestionan al presidente saliente, que por ley no puede aspirar a una reelección, y ambas cargas serán herencia para su sucesor. En cambio a Calderón se le reconoce la estabilidad macroeconómica y haber logrado una rápida recuperación después de la crisis del 2009, que provocó ese año una contracción de la economía mexicana del 6,5%. “México enfrentó la crisis sin ningún problema mayor. La economía cayó al mismo ritmo que la de Estados Unidos, pero la recuperación ha sido muy buena. Ahí la calificación es de diez. En los demás aspectos las cosas se han hecho de forma mediocre”, dijo el economista mexicano Manuel Suárez Mier de la American University de Washington. Aseguró que el gobierno de Calderón “no tuvo la habilidad de armar las coaliciones necesarias para ir pasando las reformas” en el Congreso, y ése será un punto a tratar por el próximo presidente. “El empleo es un problema estructural que tenemos, que requiere necesariamente el reformar a fondo el sistema. Constituye una de las reformas pendientes y una de las más complicadas de hacer”. Para José Antonio Crespo, del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de México, en el gobierno de Calderón hubo logros macroeconómicos y déficits en materia democrática con su cuestionada llegada al poder, de transparencia y combate a la corrupción y en la lucha contra los cárteles, que causaron 50.000 muertes en cinco años. Pacificar el país “ahora, está muy complicado, se salió del control. Es como pegarle a un avispero. Las avispas que estaban ahí en un rincón han invadido toda la casa”, dijo Crespo. Las elecciones del domingo serán las más grandes de la historia de México, donde además de elegirse presidente se renuevan ambas cámaras del Congreso y cargos locales. Un triunfo contundente podría darle a Peña Nieto la mayoría legislativa que no ha tenido ningún gobierno en México desde 1997.

Andrea Sosa Cabrios DPA


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