Micaela había acusado a su ex de violencia familiar
El dato se conoció a partir de la investigación por el homicidio de la joven de Bariloche. El exmarido lo adjudicó a una situación de celos más que de maltratos. Hay secreto de sumario.
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BARILOCHE (AB).- Micaela Bravo había presentado a finales del año pasado una denuncia por violencia familiar contra su exmarido Patricio Vargas, revelaron fuentes judiciales. Señalaron que esa información surgió a partir de la investigación en marcha para tratar de esclarecer el crimen de la joven madre.
Vargas aseguró ayer que esa denuncia que interpuso Micaela se originó “porque estaba celosa de una amiga nuestra que venía a la casa. No es una denuncia por maltrato”, afirmó Vargas a “Río Negro”.
Sostuvo que sus vecinos pueden dar cuenta de que nunca hubo una situación de violencia familiar con Micaela. “Golpes no hubo nunca, jamás”, sostuvo enfáticamente. Comentó que si hubiese existido ese tipo de situaciones “los vecinos enseguida lo denuncian”.
Vargas y Micaela se conocieron muy jóvenes. Se casaron y convivieron casi 13 años en una vivienda del barrio 2 de Abril. Es más, concurrían a la misma iglesia evangélica. La relación se rompió hace unos cuatro meses aproximadamente, aunque aún no estaban separados legalmente.
Por eso Micaela se mudó con los tres hijos a la casa de su madre, en el barrio 2 de Abril.
La joven de 28 años salió de la casa de su mamá alrededor de las 13 del 23 de marzo pasado. Fue a llevar a una sobrina al jardín del barrio y nunca regresó a su domicilio. A partir de ese momento comenzó la búsqueda que finalizó el 6 de abril último, cuando el cadáver de Micaela apareció en un descampado, situado a pocas cuadras del barrio 2 de Abril.
La Policía de Río Negro aseguró que ese lugar se rastrilló en busca de Micaela. Pero la familia pudo en duda el accionar policial.
Aún no hay imputados por el homicidio de la joven. Ayer, el fiscal Eduardo Fernández se excusó de dar información porque aseguró que se dispuso el secreto de sumario. Vargas reiteró ayer sus críticas a los responsables de la investigación. Recordó que le secuestraron su auto porque hallaron manchas de sangre. “Les dije desde el principio que era de un cordero que había traído hasta que lo descartaron y me devolvieron el auto”, indicó.
El paradero de Micaela fue un misterio durante dos semanas.