Miles frente al Obelisco repudiaron la represiónen Neuquén

Cerca de 30.000 personas pidieron la renuncia del gobernador Sobisch. El líder de CTERA le exigió que se vaya y rinda cuentas ante la Justicia. Alto acatamiento al paro nacional en todos los niveles educativos.

Por Redacción

BUENOS AIRES.- Una multitudinaria manifestación en el microcentro porteño que rondó las 30.000 personas repudió ayer el asesinato del docente Carlos Fuentealba, la represión de los maestros neuquinos y exigió la renuncia del gobernador Jorge Sobisch.

Bajo los lemas «Hoy somos todos Carlos» y «Las tizas no se manchan de sangre», miles de docentes adhirieron a la medida de fuerza convocada por el gremio CTERA y por la CTA, que se sintió totalmente en escuelas públicas y de manera dispar en los establecimientos de gestión privada.

A media tarde, el presidente Kirchner, tras varios días de silencio, dio su primer mensaje sobre lo ocurrido en Neuquén. Dijo que el docente «fue fusilado» y que «eso no puede pasar nunca más en Argentina» (ver página 14).

Las columnas de manifestantes marcharon por la avenida Corrientes, se concentraron en el Obelisco y desde allí se dirigieron por Diagonal Norte hasta el cruce con Maipú, donde se montó un palco a pocos metros de la Casa de Neuquén, vallada y custodiada por efectivos policiales (ver recuadro).

Desde el palco, el titular de la CTA, Hugo Yasky, se dirigió a unas 30.000 personas según el calculo de las agencias internacionales de noticias y sostuvo que el gobernador neuquino, Jorge Sobisch, «se tiene que ir» para «rendir cuentas ante la Justicia».

«Hay un matador de Carlos Fuentealba, de apellido (Darío) Poblete, pero hay un asesino del profesor Fuentealba, de apellido Sobisch. Tiene que pagar. Tiene que irse, tiene que rendir cuentas ante la Justicia», exhortó Yasky. Y remarcó: «No queremos el autoritarismo de Sobisch. No queremos un chivo expiatorio».

El dirigente gremial de los docentes se mostró satisfecho de que haya «cinco millones de trabajadores movilizados en todo el país, parando con la CTA».

Denunció a «los ideólogos, los que levantan la mano dura como bandera para gobernar a un país a los palazos» y remarcó que «el autoritarismo de Sobisch lo convierte en el responsable intelectual del asesinato de Fuentealba y tiene que irse para pagar con la cárcel el crimen cometido».

El dirigente pidió «defender» la Ley de Financiamiento Educativo porque «es nuestra» y rechazó las acusaciones de sectores que la consideran como una causa del conflicto docente en Neuquén.

Por su parte, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, leyó el documento de consenso titulado «El límite es la vida», acordado entre los gremios, los sectores sociales y los organismos de derechos humanos.

«El gobernador de Neuquén admite que ordenó a su policía reprimir la movilización docente, pero no asume la responsabilidad por las consecuencias», dijo.

Agregó que «como los comandantes de la dictadura, (Sobisch) intenta hacer pasar decisiones políticas como errores o excesos de subordinados fuera de control».

Cortiñas afirmó que el asesinato de Fuentealba es «un mensaje intimidatorio y disciplinador; disciplinamiento que pretende, a través del temor, limitar las demandas del pueblo argentino».

La dirigente concluyó que «disparar sobre quienes protestan en forma pacífica es ilegítimo, inmoral e ilegal».

En ese marco, docentes provenientes de distintos puntos del país expresaron su repudio vistiendo guardapolvos blancos con una cinta negra en señal de luto.

Al finalizar el acto y tras la desconcentración se realizó una segunda marcha hacia Plaza de Mayo, organizada por agrupaciones sindicales y partidos de izquierda que no participaron del acto central.

 

Alto acatamiento

 

La medida de fuerza de la CTA tuvo alto acatamiento en establecimientos educativos privados y estatales, en todos los niveles, y universidades del país.

En tanto, el paro de la CGT alcanzó importante adhesión en los gremios que agrupan a trabajadores de servicios públicos. Los trenes paralizaron el servicio entre las 12 y las 13, al igual que los subtes que, desde las 10, liberaron los molinetes de las estaciones. (DyN y Télam)