Mirando con los ojos de la historia

Desde el municipio se está trabajando en el rescate de aquellos edificios que son emblema de la ciudad de Neuquén.

Por Virginia Trifogli

Más que las calles de Neuquén, podríamos decir que lo que parecen ser sus “venas” son sus símbolos arquitectónicos. Es ahí donde transitan y se concentran sus vecinos, donde se condensa una identidad visible, que une, que representa.

La primera imagen común que suele surgir es la del monumento a San Martín, pero en realidad estamos hablando de mucho más. Desde la subsecretaría municipal de Cultura, Silvia Labrín propone mirar con los ojos de la historia. Para el presidente del Colegio de Arquitectos, Diego López de Murillas, “la sociedad se identifica con los espacios públicos”. Ambos proponen ir más allá.

“En la ciudad hay un montón de monumentos y edificios emblemáticos. El monumento a San Martín es el más conocido como centro de reunión, pero en su momento estaba el Chateau Gris, que fue la primera Casa de Gobierno”, resaltó Labrín. Ese sector de la ciudad siempre fue importante.

Ahora, desde el municipio proyectan crear una réplica a escala del Chateau para que la gente pueda conocer su historia y apreciar su belleza. Actualmente, los planos y maqueta están en el museo Paraje Confluencia.

Pensando en otros símbolos arquitectónicos, la funcionaria también resaltó el monumento a la Madre Mapuche y su vínculo con los Derechos Humanos. A su alrededor, las Madres de Plaza de Mayo realizan sus infinitas rondas por la memoria. También se convirtió en el punto de manifestaciones cuando se debatía la, hoy ley, de interrupción voluntaria del embarazo.

En su recorrido, Labrín también sumó a la Casa de Gobierno y la plaza de las Banderas, pero hizo especial hincapié en lo que ella considera que debería ser declarado un monumento histórico: el puente carretero.

“Es relevante porque ayudó al desarrollo de la ciudad de Neuquén” explicó. Agregó que es una “obra muy linda y muy conocida”. Para la subdirectora, el puente cumple con todos los requisitos de emblema por su carga simbólica y belleza arquitectónica. “Como está en uso, todo esto no se tiene tan en cuenta”, reflexionó.

Labrín indicó que desde el municipio crearon la dirección de Patrimonio Cultural. Su taller está en la “casa de la bomba”. Allí se encuentra la primera bomba de agua inglesa antigua, que aún abastece al Parque Central. En el lugar restauran los monumentos de la ciudad. Actualmente, una de las que está en esta especie de consultorio es la primera calesita de la ciudad. Cuando esté terminada será colocada en un espacio público, pero no se podrán utilizar porque, al ser de metal, no cumple con los requisitos de seguridad exigidos por la normativa vigente.

El cruce carretero debería ser declarado patrimonio histórico. Pero como está uso, eso no se tiene tan en cuenta”.

El ADN de la cuidad: las bardas al norte y el río al sur

El presidente del Colegio de Arquitectos, Diego López de Murillas, destacó que se está realizando un trabajo en los barrios para rescatar el patrimonio cultural.
La gestión busca destacar las representaciones culturales de cada uno, por lo que, por ejemplo, está elaborando un relevamiento de artistas. Pero también se buscan símbolos de cada uno, como el reconocimiento a Stabile en el Parque Industrial o a la abuela Paca en La Sirena.
López de Murillas consideró además que el monumento es un hito orientativo porque marca el centro de la ciudad, pero propuso pensar en el “ADN de la ciudad”. Para el arquitecto son la barda y el río. La primera, representada por el Parque Norte, la segunda, por el Paseo de la Costa.
“Hay edificios bien hechos que no tienen el arraigo social con la gente, por ejemplo, el del BPN, es fantástico, pero no hay pertenencia”, aclaró.
Para López de Murillas la sociedad se identifica con los espacios públicos y destacó en esto, el Parque Central.


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