Mirtha Tamburini: emblemática docente neuquina



Neuquén

Hace pocos días nos dejó una amiga, Mirtha Susana Tamburini. Era hija del comisario Eduardo José Tamburini Jones y la maestra Eva Blas, que se conocieron en Río Colorado, se casaron y vinieron a Neuquén.

De esa unión nacieron sus tres hijos: Mirtha Susana, Eduardo Roberto (Tupaco) y Gladys Beatriz (Picha). Don Tamburini había ingresado a la policía territoriana del Neuquén el 1 de enero de 1948 y llegó al grado de comisario. El 1 de julio de 1960, por decreto Nº 648 de la gobernación provincial, se creó la Escuela de Policía. Por tal motivo, al año siguiente fue designado para dirigir el flamante instituto de formación policial: tuvo a su cargo el primer curso de capacitación para agentes oficinistas.

En 1984, por resolución de la Jefatura de Policía, se designó con el nombre de Comisario Eduardo Tamburini Jones el aula Nº 1 de la Escuela de Cadetes de Policía. Su hija mayor, Mirtha, nació en Neuquén el 7 de septiembre de 1949; luego Eduardo el 11 de marzo de 1952 y después Gladys Beatriz, el 9 de febrero de 1960. Doña Eva desarrolló tareas de maestra en la Escuela Nº 2, en la Avenida Argentina y Carlos H. Rodríguez, y luego inauguró la Nº 74 en Bouquet Roldán como directora, cargo con el que se jubiló. Mirtha hizo la primaria en Loncopué, Junín, y en la renombrada Escuela Nº 2; la secundaria en la Escuela Nacional San Martín, donde se recibió de maestra en 1967.

Durante la estadía del matrimonio en Loncopué vivían al lado de la comisaría, en una casa muy grande; allí nació Picha, cercana a las estancias de los Zingoni, Guevara, Plantey, en donde comían asados, con asiduidad.

En ese lugar Mirtha aprendió a andar a caballo. Lo hizo tan bien que la invitaron a competir en salto de vallas, donde ganó muchos torneos a nivel provincial. Ya radicados en Neuquén, vivían en la calle San Martín, cerca del correo viejo, y en la esquina del Boletín Oficial. Posteriormente empezó con su hermano a nadar en el Tenis Club y, como les vieron condiciones, los invitaron a las competencias interclubes, donde también ganaron numerosos premios.

En 1976 sus padres compraron a través del Banco Provincia el departamento en Yrigoyen y Matheu, ¡quedaba lejísimo! Y allí vivió hasta el último día. De acuerdo con el relato de su hermano, “Ese departamento vivía lleno de exalumnos de Mirtha y su madre, que las iban a visitar, y entre ellos varios profesionales reconocidos actualmente en Neuquén”.

Mirtha se desempeñó en la Escuela Nº 201 de Belgrano y Salta de esta capital, en la Nº 2 y en el Colegio San Martín. Le gustaba comprarse la ropa en el recordado negocio Chamacos de Teresa Lizazoain. Tupaco siguió haciendo deportes y trabajando como disck jockey 5 años y luego 5 años en la barra de casi todos los boliches de la zona. Además de nadar, jugaba al básquet en Pacífico y al fútbol en varios clubes de Neuquén. Tiene dos hijas, una de 28, veterinaria, y la otra maestra jardinera, de 30. Picha tiene dos hijos, Juan y Joaquín Giorda.

Mirtha ha partido muy joven, nos dejó hace dos meses cuando aún tenía sueños que cumplir. Su claro ejemplo de maestra de grado lo dejó plasmado en sus alumnos que no dejaban de visitarla.

Te vamos a extrañar amiga del Neuquén de toda la vida, de cuando era casi un pueblo en el que todos nos conocíamos, antes de que se transformara en esta ciudad gigantesca. Recordemos nuestras confiterías El Ciervo, El Royal, Blip Blup, Gente, Mi Casita, Tijuana, entre tantos, donde nos encontrábamos los jóvenes de los 60 y 70. Gracias por todos los momentos que hemos compartido.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256


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